.

.

sábado, 29 de febrero de 2020

La Conferencia Política del PCE, que se celebrará el próximo 4 de abril, una oportunidad para avanzar en la reconfiguración de la izquierda en España


José Luis Centella Gómez. Presidente del PCE
Nadie puede dudar que nuestra participación en el gobierno marcará en un tiempo nuestra acción política y nuestra vida interna. Esta participación, la segunda vez en la historia, se ha dado en condiciones extraordinarias, con una debilidad organizativa de las fuerzas sociales y políticas que apoyan al Gobierno, y una gran agresividad de las derechas y extrema derecha comprometidas con mantener los poderes del Estado al servicio de las élites con raíces en la dictadura franquista.
Desde esta perspectiva nuestra acción de gobierno, tiene que asumir un primer reto de dotarse de una base social amplia que impulse los avances legislativo y las políticas progresistas desde una movilización que al día de hoy está por construir, por tanto, una de nuestras principales prioridades debe ser estar en el conflicto, contribuir a su organización, porque las derechas no van a dar respiro a la acción de gobierno tanto en las instituciones y aparatos del estado como desde la patronal y sectores de la Iglesia.
Pero la presencia en el conflicto ni se decreta si basta con escribirla en los informes que periódicamente aprobamos en nuestros órganos, sino que necesita tener una capacidad organizativa, y un proyecto político desde donde se pueda impulsar esta movilización, si no somos capaces de organizar un amplio bloque social, político, sindical, nuestro trabajo se reducirá a la mera gestión institucional, con una completa hegemonía de los grupos institucionales desde los que difícilmente se puede ganar la batalla a una derecha que tiene grandes medios a su disposición.
Tenemos muy reciente los errores que se cometieron en los Gobierno del cambio de 2015 que en su gran mayoría han sido derrotados por la derecha en las elecciones de 2019.
Desde esta perspectiva, se nos presentan en lo inmediato algunos retos, por una parte, dar forma a una propuesta que mantenga la estrategia rupturista adecuada a la coyuntura que se deriva de la configuración del nuevo Gobierno, manteniendo claro el rechazo de cualquier posibilidad de participar por activa o por pasiva en cualquier tipo de “pacto de estado” que abra la puerta a esa segunda transición tan anhelada por el bloque dominante para reformar el régimen del 78 manteniendo sus privilegios.
Por otra parte, es necesario encajar una política de convergencia que reconfigure el caos actual evitando sumar una pieza más a la matrioska que nos propusimos desmontar.
De esta manera entiendo que el PCE debe reafirmar su apuesta por una política de convergencia, que siga apostando por la construcción de un amplio Movimiento Político y Social, en el que participen el sindicalismo, feminismo, pacifismo, ecologismo y altermundismo.
La cuestión es determinar en la próxima Conferencia como debe participa el PCE en este proceso, desde la base de entender que siguen siendo válidos los acuerdos del XX Congreso del PCE y de la XV Asamblea de IU en referencia a desmontar los elementos que hacían de IU un Partido Político para desarrollar las características de Movimiento Político y Social que habían sido arrinconados con el paso del tiempo.
Entiendo que cada vez es más evidente que no es posible la convivencia de la estructura de IU Partido Político con las estructuras de los Partidos que forman parte de ella, y de que con las actuales estructuras y modos de funcionamiento ni IU, ni el PCE están en condiciones de dar respuesta a los retos que la realidad nos planea.
Dicho esto es bueno recordar que nunca se planteó que superar IU sea disolverla en la nada, porque esto hoy significaría una salto al vacío que también arrastrará al PCE, de lo que trata por tanto es de evitar el debate en términos de fortalecimiento o disolución de IU, y desarrollarlo en torno a las medidas que tenemos que debatir y probar para situar a IU y al PCE en condiciones de desarrollarse para poder jugar su papel, la primera como Movimiento Político y Social y la segunda como Partido Político, y al mismo tiempo pensar cómo se puede avanzar en la construcción de una amplia convergencia en la que participen todas las fuerzas que apuesten que coincidamos en un programa alternativo para construir un proyecto de Nuevo País.
De esta manera considero que tomando la referencia de la experiencia acumulada en estos años, tenemos que preparar nuestras propuestas pensando que la convergencia política no se puede desarrollar en una sola organización, sino que deben estudiarse fórmulas que respeten las culturas y perfiles diferentes que existen en las fuerzas progresistas y de izquierdas para dotarse de una coordinación sustentada en normas de funcionamiento y expresiones electorales que sean diseñadas desde reglas democráticas y participativas.
De lo que se trata es de conjugar los papeles que tienen que jugar tanto IU como el PCE en este proceso de búsqueda de puntos de encuentro en torno al programa político y definir la forma de funcionar y organizar la Convergencia que pretendemos crear, de esta manera la próxima Conferencia debe valorar el papel que el PCE juega en el proyecto de Convergencia, encajando nuestra participación en IU y nuestras aportaciones al desarrollo de UP evitando como decía, que este último espacio se convierta en una nueva matrioska que se superponga a las ya existentes.
Dicho esto, quiero resaltar que para empezar a situar a IU como Movimiento Político y Social es imprescindible avanzar en el desarrollo de instrumentos de participación, elaboración y acción colectiva y en lo concreto en la superación de las actuales áreas, que tenemos que admitir siguen funcionando como secretarias de un Partido Político. Para ello las redes, o como consideremos llamarlas, deberían recuperar el objetivo inicial de las Áreas para que fueran instrumentos para la elaboración colectiva y para la acción, es decir para dar sentido a una nueva forma de hacer política, y en función de este objetivo, algunas consideraciones:
Para conseguir este objetivo, las áreas o redes, tienen que tener una composición abierta, un funcionamiento horizontal, flexible, muy de base, pensado de forma especial para quienes se acercan por primera vez a la participación social y/o política sin más compromiso, que el de aportar ideas o iniciativas y llevar a cabo las conclusiones de los debates en la medida que lo referencie, para ello las Áreas o Redes, tienen que tener especialmente una actividad en la base participativa y autorregulada.
En lo concreto cada una de las actuales áreas o redes debería organizar de forma autónoma un proceso de reconversión, que no sea una vez más un simple cambio de nombre, sino un trabajo que tiene que empezar por conseguir que sean realmente espacios abiertos de amplia base e implantación local y provincial, con un carácter más abierto y participativo, de manera que no se debería reconocer a ningún área o red que no estuviera organizada con un mínimo de áreas locales o comarcales a determinar.
Una vez terminado este proceso, en el que tiene que implicarse la organización a todos los niveles, es cuando se podría determinar cómo se relacionan estos instrumentos de participación, elaboración y acción, con las Organizaciones de IU a todos los niveles, significando este proceso, entre otras cuestiones, un cambio en la actual Asamblea Político y Social, tanto en su composición como en su funcionamiento trabajando para sectorializar los espacios de unidad.
Como decía, al mismo tiempo que desarrollamos IU, tenemos que avanzar en la consolidación de un ámbito de convergencia mayor que para que sea real y no un mero planteamiento teórico debe partir de organizar la actual realidad de Unidas Podemos, hacerlo desde la descentralización de la toma de decisiones políticas en función de las diversas realidades que se pueden dar en todo el Estado, asumiendo como base de su funcionamiento la regla del consenso y reglamentado métodos democráticos, y participativos para resolver las cuestiones en las que no exista el consenso.
Desde esta base sería un error conformarnos con la actual realidad de UP y no plantearnos un llamamiento dirigido a ecologistas, sindicalistas, feministas, activistas de los movimiento por la paz, la solidaridad, la defensa de los derechos sociales y ciudadanos, etc. para construir un amplio Frente en el que trabajemos cooperativamente sobre la estrategia, la base política, el programa, así como la forma de organizarnos y funcionar en este proyecto en el que es fundamental buscar instrumentos y mecanismos para que participen cientos de personas que no están organizados ni se plantean la militancia política ni se quieren encuadrar como simpatizantes de ninguna organización política.
La cuestión es que no se repitan errores del pasado y no pensemos el nivel amplio de convergencia en clave organizativa que determine una nueva matrioska que sobreponer a las ya existentes.
Considero que el ámbito de confluencia que se genere partiendo de la actual Unidas Podemos, no debe tener más estructura que la que aporten sus componentes desde una justa distribución de los recursos materiales y humanos existentes, porque no nos engañemos para poder afrontar los retos que se plantean en este texto es necesario que tanto IU, como el PCE tengan los medios materiales y humanos suficientes para poner en valor su capacidad de iniciativa y de propuesta.
Acceso al documento de debate y normas de la Conferencia:

miércoles, 26 de febrero de 2020

Por una Andalucía libre, republicana y federal. Resolución de la Asamblea Balance de Izquierda Unida de Andalucía

Andalucía, a lo largo de su historia, ha forjado una robusta y sólida identidad que le confiere un carácter singular como pueblo, asentado, desde épocas milenarias en un ámbito geográfico diferenciado, espacio de encuentro de diálogo entre civilizaciones.
Nuestro valioso patrimonio social y cultural está basado en los valores de justicia, libertad y solidaridad federal, baluarte de los derechos y libertades de todos los pueblos de España.
Este patrimonio Andaluz es fruto del rico acervo cultural originado por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos. La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que atesora una pluralidad histórica y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo.
Esta síntesis perfila una personalidad andaluza propia, construida sobre valores universales, nunca excluyentes. Y es que Andalucía, asentada en el sur de la península Ibérica es un territorio de gran diversidad paisajística, con importantes cadenas montañosas y con gran parte de su territorio articulado en torno a lo largo del río Guadalquivir, abierta al Mediterráneo y al Atlántico con una dilatada fachada marítima constituye un nexo de unión entre Europa y el continente africano. Un espacio fronterizo que ha facilitado contactos y diálogos entre norte y sur, entre los arcos mediterráneos y atlánticos, y donde se ha configurado como hecho diferencial un sistema urbano medio en clave humana.
Estos rasgos, entre otros, no son solo sedimentos de la tradición, sino que constituyen una vía de expansión de la cultura andaluza en España y en el mundo y una aportación contemporánea a las culturas globales. El pueblo andaluz es heredero, de un vasto cimiento de civilizaciones que Andalucía puede aportar a la sociedad moderna sobre la base de los principios irrenunciables de igualdad, democracia, solidaridad y convivencia pacífica y justa.
Andalucía se encuentra actualmente el camino de su construcción nacional y democrática, camino donde es necesario reconocer el sacrificio de multitud de andaluzas y andaluces en la lucha por la autonomía plena donde Andalucía expresa su identidad como pueblo, siempre con el horizonte de acercarse al ideal de una Andalucía libre y solidaria por la que luchara incansablemente Blas Infante, padre de la patria andaluza.
Ese ideal autonomista hunde sus raíces en nuestra historia contemporánea. Así, desde la Constitución Federal de Antequera de 1883, primer texto que plasma la voluntad de que Andalucía se constituya como identidad política, pasando por la Asamblea de Ronda de 1918, las Juntas Liberalistas durante la II República, se expresó la voluntad del pueblo andaluz de situarse en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno del máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España.
Esta vocación por alcanzar una Andalucía libre y solidaria en el marco de la unidad de los pueblos de España, por reivindicar el derecho a la autonomía plena y a la posibilidad de decidir su futuro, emergería años más tarde con más fuerza y respaldo popular y culminaría con las manifestaciones multitudinarias del 4 de diciembre de 1977, donde fue asesinado Manuel José García Caparrós en las calles de Málaga y el referéndum del 28 de febrero de 1980.
Desde Andalucía se dio un ejemplo  extraordinario de unidad encabezado por la clase obrera y las capas populares a la hora de expresar una voluntad inequívoca por la autonomía plena frente a los que no aceptaban que fuéramos una nacionalidad en el mismo plano a las que se acogían al artículo 151 de la Constitución Española.
Andalucía ha sido la única comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su día al acceso a la autonomía expresada en las movilizaciones populares, amasadas por la sangre de Manuel José García Caparrós y mediante tres referéndums, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la composición territorial del Estado. El nuevo Gobierno de coalición que ha abierto el diálogo con Catalunya y sus instituciones debe contemplar asimismo el diálogo con Andalucía y con los demás pueblos para configurar un nuevo modelo territorial, federal y solidario.
El Manifiesto andalucista de Córdoba definió Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron previamente a través del proceso de autogobierno, hoy la actual Constitución en su artículo 2 reconoce Andalucía como una nacionalidad histórica.
Todo este caudal de esfuerzos del Estatuto de Autonomía ratificado por los andaluces y andaluzas el 20 de octubre de 1981 (conocido como Estatuto de Carmona), ha sido una herramienta fundamental a la hora de ir entrelazando los mimbres con los que estamos tejiendo la construcción nacional de Andalucía.
Hoy, los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y andaluzas nacen de un nuevo proyecto histórico que debe permitirnos afrontar con garantías los retos de un tiempo nuevo, definido por los profundos cambios geopolíticos, económicos, culturales, tecnológicos y la emergencia climática.
Hemos de profundizar el autogobierno, extrayendo todas las posibilidades de descentralización que ofrece y abre camino, diálogo del nuevo Gobierno de coalición abierto en Catalunya y que ha de desembocar en solidaridad, en cooperación, se trata de abordar una nueva distribución del poder territorial que solo es posible desde una visión global y plural de España que Andalucía siempre ha tenido.
Por tanto, teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, esta Asamblea de Balance de lULV-CA, RESUELVE los siguientes acuerdos:
1. La plena vigencia de los principios que planteó Andalucía en el proceso de acceso a su autonomía: igualdad no significa uniformidad. En España existen singularidades y hechos diferenciados. Andalucía los respeta y los reconoce sin duda alguna. Pero con la misma rotundidad no se puede consentir que esas diferencias se deben usar como excusa para alcanzar determinados privilegios. Andalucía respeta y respetará la diversidad, pero no permitirá la desigualdad.
2. Que tanto el partido Comunista de Andalucía, que cumple 40 años de historia, como los demás actores políticos que nos dimos cita en Convocatoria por Andalucía primero y en IULV-CA después, fuimos, somos y seremos actores claves, junto al pueblo andaluz, para construir una Andalucía soberana, libre y solidaria, en el marco de una República Federal.
3. Que IULV-CA apuesta por un modelo de Estado Federal. Federal frente a los modelos centralistas y confederales. Y ello, por la tradición cultural y política que las aspiraciones de la clase obrera y los pueblos de España que han abrazado siempre el ideal emancipador de toda la clase y de todos los pueblos de la República española. 4. Que, como no podría ser de otra manera, IU-LVCA continúa apostando por la forma federal, reconociendo la identidad de los territorios, como una forma óptima para organizar a las fuerzas del cambio político. Tanto dentro de Izquierda Unida, como en los espacios de confluencia con otros actores políticos. 5. Por último, ante la cercanía del 28F, IULV-CA llama a la movilización del pueblo andaluz. Llamamos a salir a la calle con nuestras banderas blancas y verdes en defensa del pueblo trabajador andaluz, de la Autonomía plena, de los derechos sociales, para hacer frente a las privatizaciones, frente al recorte de las libertades del gobierno de la ultraderecha que actualmente dirige Andalucía.
Este 28F hemos se ha de convertir en un clamor multitudinario en defensa de precios justos para productos agrarios, por la defensa de los servicios públicos, por la defensa de las reivindicaciones del feminismo andaluz y del colectivo LGTBI.

martes, 25 de febrero de 2020

Toma Partido contra el fascismo


La irrupción de VOX, surgido de las entrañas corruptas del PP y alimentado por sus votos y por los de un Ciudadanos en descomposición, está provocando una peligrosa espiral fascista que debemos parar.
Asistimos a la paulatina fascistización de los tres partidos de la derecha, de sus discursos, de sus propuestas y de las medidas que toman donde gobiernan: el veto parental, la eliminación de políticas contra las violencias machistas, la llamada a la intervención del ejército ante la formación del gobierno de coalición o las acusaciones de traición a la patria por defender una solución dialogada al problema territorial son ejemplos de ello.
Las acciones del trifachito y de su entramado de medios de comunicación y organizaciones sociales y religiosas están creando un caldo de cultivo en el que surgen los ataques y agresiones racistas, xenófobas u homófobas caracterizadas en muchas ocasiones por su violencia, casos de acoso al profesorado por ejercer la libertad de cátedra, aparición de pintadas con simbología fascista en nuestros barrios, etc...
Por eso llamamos a la organización y la acción ante cada ataque, ante cada agresión, a participar en las plafatormas y colectivos antifascistas, pero también a llevar esta lucha a los sindicatos, a las AFAs, a las asociaciones de vecinos y a formar parte de nuestro Partido.
Está en juego la democracia, las libertades y los derechos de la clase obrera que tanto costó conseguir.