domingo, 20 de enero de 2019

Gran respuesta de partidos y colectivos sociales para lograr una candidatura de cambio desde las izquierdas que “Juntos por Málaga” salga a ganar el Ayuntamiento a las derechas

Se ha iniciado en Málaga, con la asistencia de cerca de dos centenares de personas, el proceso de confluencia de las izquierdas en nuestra capital con una asamblea ciudadana para constituir una alternativa progresista de cara a las elecciones municipales con el objetivo de impulsar “una ciudad más justa, sostenible y democrática”. Así ayer sábado, 19 de enero en el Centro Cívico de La Misericordia-La Fábrica, han participado diversas organizaciones políticas como Alter, Equo, Izquierda Andalucista, Podemos, Primavera Andaluza, Iniciativa Andaluza, independientes, e Izquierda Unida y el PCA; representantes de 24 colectivos sociales, entre ellos los sindicatos CC.OO, UGT y CGT, y colectivos como ASPA, Asociación Cultural Avellaneda, Hispano Siria, Saharaui Baha, Foro Republicano, Economía Crítica, Yay@flautas; Foro Ferroviario, Ruedas Redondas; Asociación Malagueña de Autónomos del Taxi (AMAT), Bomberos en Lucha, Plataforma No Más Precariedad, Asociación Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones; Metro en Lucha; federaciones de AAVV Solidaridad y Unidad, feministas de FELMA y Marea Blanca de defensa de la sanidad pública, entre otros, que intervinieron en el plenario y, posteriormente, se integraron en las comisiones de trabajo para el desarrollo del proyecto unitario malagueño.
Así José Antonio Jiménez, de Bomberos en Lucha, en su intervención en el acto ha exigido el desarrollo de la confluencia “para defender los servicios públicos, que no es más que la defensa del bien de todos, del bien común y de la igualdad de la ciudadanía y la defensa de sus derechos”.
En la misma línea, la Coordinadora Local de Izquierda Unida y concejal comunista, Remedios Ramos, aseguró que el PP ha creado una Málaga de “cuatro velocidades”. Se ha mostrado satisfecha con la respuesta ciudadana a la convocatoria y su esperanza de que “seamos capaces de frenar el escenario que se ha dado en Andalucía. No estamos dispuestas a consentir que un gobierno de extrema derecha irrumpa en la ciudad”. Señaló que ese mismo objetivo tienen partidos que no han participado en la asamblea y ha añadido que están todos condenados a entenderse.
Ramos considera que “celebramos la Asamblea Ciudadana “Juntas Por Málaga” mucha gente, mucha ilusión y muchos colectivos unidos para #GanarMálaga2019, es fundamental la unidad para conseguir una política al servicio de las personas y no de los especuladores!.
En su comparecencia ante los medios, Francisco Pineda, de Equo Málaga ha destacado que este debate marca las líneas y el objetivo de confluencia que se quiere construir “con una candidatura lo más amplia posible para llevar todas las políticas que echamos de menos en la ciudad”.
El coordinador de la asamblea de Málaga de Podemos, Alberto Montero, calificó a la confluencia como “un instrumento que pueda permitir que Málaga sea gobernada por fuerzas progresistas”. Para ello, señaló, “hemos iniciado un proceso para saber qué confluencia quiere la sociedad progresista de esta ciudad”.
Montero, ha lamentado que Málaga Ahora intente crear un proceso en paralelo, pero ha recordado que el que se ha celebrado hoy en la capital auspiciado por siete formaciones políticas está abierto a incorporaciones en cualquier momento.
Juanmi Acejo, de Alter en redes ha comentado “No sabemos lo que ocurrirá en unas semanas, en Alternativa Republicana esperamos que la amplitud de miras y la visión de futuro se apodere de todas y seamos capaces de ir Juntas por Málaga”.
Cabe destacar que entre los asistentes también han estado concejales del Partido Comunista e Izquierda Unida de corporaciones donde han gobernado socialistas y populares, como José Subires, Antonio Herrera, Antonio Ruiz, Manuel Sánchez Vicioso, Fabián García Calero, José Luis Portillo, Inocencio Fernández, Conchi Hidalgo, Carlos Hernández Pezzi, Rafael Rodríguez o Pedro Moreno Brenes; así como los ex parlamentarios de Podemos y de Equo, Juan Antonio Gil y Carmen Molina, respectivamente; la flamante parlamentaria de Adelante Andalucía, Vanessa García; los concejales de IU-Málaga para la Gente y Podemos en la capital, Eduardo Zorrilla y Juan José Espinosa, respectivamente.
Los dos grupos de trabajo constituidos, de “confluencia y candidatura” y de “programa y comunicación”, estarán trabajando hasta el próximo 9 de febrero cuando se celebre una asamblea donde se podrán en común las propuestas que se realicen por los colectivos, personas y formaciones interesadas en construir la alternativa al gobierno de las derechas en la capital. Como bien señala nuestro concejal comunista, Eduardo Zorrilla, “un ayuntamiento al servicio de la gente”.

lunes, 14 de enero de 2019

El PCA se pone a disposición del movimiento feminista para que las concentraciones del 15 de enero y la Huelga del 8 de marzo sean un éxito

Elena Cortés asegura que el acuerdo de las derechas y la ultraderecha es “más patriarcado y más desigualdad”
La responsable del Área Feminista del Partido Comunista de Andalucía (PCA), Elena Cortés, ha asegurado en la mañana de hoy que la organización está a disposición del movimiento feminista para que tanto las concentraciones del próximo martes 15 de enero, como la Huelga Feminista convocada el 8 de marzo “sean un éxito”.
Para Cortés, las concentraciones de la próxima semana han de servir de impulso para la huelga que tendrá lugar en marzo, ya que “las mujeres no estamos dispuestas a que tanto en Andalucía como en el resto del país no se abran paso políticas que pongan la vida en el centro y resuelvan buena parte de los problemas que tenemos las mujeres, que van desde el desempleo hasta la pobreza y la precariedad extrema o los casos de violencia machista”.
Tras una reunión del pleno del Área Feminista del PCA, Cortés ha hecho un llamamiento “al trabajo y la organización” de cara al 8 de marzo y ha destacado su apoyo a las concentraciones convocadas la próxima semana tanto a las puertas del parlamento como en las capitales de provincia –y algunos municipios- ante una “agenda política acordada por PP-Cs-Vox que es más patriarcado y políticas capitalistas que van a empeorar las condiciones materiales de vida del pueblo andaluz y de las mujeres”.
En este sentido, la responsable del área feminista del PCA ha indicado que el pacto de las derechas y la ultraderecha “cuestiona la libre decisión de las mujeres sobre su embarazo” y supone, en definitiva, “más desigualdad y un espaldarazo a políticas patriarcales que van a empeorar la vida de las mujeres andaluzas”.
Cortés ha tildado de “despropósito” la apuesta de PP-Cs-Vox por la educación concertada, “incluida la que segrega por sexos” y se ha referido a la previsión de una bajada masiva de impuestos a las rentas altas “que tendrá graves consecuencias en la financiación de los servicios públicos, sobre todo en educación, sanidad y dependencia”.
La responsable del Área Feminista del PCA ha vuelto a condenar el asesinato de una mujer en el día de ayer a manos de su expareja en la provincia de Málaga, el primero de violencia machista de 2019 en Andalucía.

Eduardo Zorrilla: "Por la Memoria Democrática"

El reciente pacto de la derecha y la ultraderecha en Andalucía se ha basado, entre otros, en el acuerdo de derogar la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía.
Tras más de cuarenta años de la muerte del dictador, seguíamos esperando que Partido Popular y Ciudadanos condenaran la represión franquista y defendieran la Memoria Democrática como elemento imprescindible del aprendizaje de los valores democráticos y los Derechos Humanos.
Sin embargo, durante años, desde las filas de la derecha se proponía “pasar página”, repitiendo que el Gobierno no podía “dedicarse a tonterías como desenterrar huesos de miles de desaparecidos en el pasado”.
Y es que el recuerdo de la represión franquista, ejercida por la dictadura surgida de un golpe de estado y una Guerra Civil, les incomodaba enormemente.
Acostumbrados a la impunidad y al olvido de los crímenes del poder, y con la excusa de que se hacía peligrar la convivencia y la reconciliación, se negaban a conocer el pasado para aprender de él, ignorando que no hay concordia sin memoria y dignificación de las víctimas.
La irrupción de la ultraderecha ha empujado a Partido Popular y Ciudadanos a posiciones aún más reaccionarias.
El pacto de la derecha y la ultraderecha en Andalucía se caracteriza fundamentalmente por su voluntad de revancha y de involución democrática, por su uso electoral del miedo y el odio, señalando como chivo expiatorio siempre al más débil. Una concepción de España a la que le sobramos siempre la mitad de la sociedad: mujeres, migrantes, homosexuales, izquierdistas, etc.
Frente a esa concepción excluyente y autoritaria de España, defender hoy la Memoria Democrática es defender la Democracia y una España plural, diversa, mestiza y solidaria. Es enfrentar los abusos de los privilegiados en lugar de culpar al débil.
Porque sólo existe Libertad donde hay Igualdad y Fraternidad.
Podrán derogar una ley, pero jamás nos volverán a imponer el olvido.
Eduardo Zorrilla, portavoz del Grupo Municipal de IU-Málaga para la Gente y miembro de la dirección del PCA
(*) Publicado en mi columna "El ala izquierda de la casona" del diario Viva Málaga, el lunes 14 de enero de 2019

domingo, 13 de enero de 2019

Alberto Garzón, Coordinador federal de IU: "PP, C's y VOX tienen un pacto de clase para atacar los derechos de la clase trabajadora para beneficiara los ricos"

El Coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha advertido hoy que en Andalucía “Partido Popular, Ciudadanos y Vox no han tenido ningún problema en ponerse de acuerdo en una política de clase que supone, entre otras cosas, bajar impuestos a los más ricos”. Lo han hecho de forma solapada, en medio de cortinas de humo. Puso como ejemplo de estos pactos la “reducción de hasta el 99% del Impuesto de Sucesiones, para beneficiar sobre todo a las herencias de más de un millón de euros, o la reducción de impuestos a los que ganan más de 50.000 euros”. De ahí que Garzón advirtiera que a día de hoy, en la política de ámbito estatal, “nos jugamos la reproducción de lo de Andalucía en el resto de España”, ya que “supondría una regresión amplísima en todos los temas sociales, laborales o de derechos y libertades”.
El máximo responsable de IU incluyó esta reflexión durante su explicación a los/as integrantes de la Coordinadora Federal (máximo órgano ejecutivo de dirección) reunida hoy en Madrid de su informe ‘La izquierda para un país que lucha. Estrategia IU 19/20’, que ha sido objeto de un amplio debate. Finalmente, ha sido aprobado por el 77% de los presentes por 46 votos a favor, 8 en contra y 6 abstenciones.
Garzón resaltó la “enorme importancia” del documento debatido, que tachó de “informe honesto, con autocrítica, que puede resultar muy útil para el debate de la militancia y cuyo objetivo es que llegue y facilite el debate a todas las asambleas”.
Entre las cuestiones estratégicas propuestas destacó la “necesidad de construir un bloque histórico que haga frente a la extrema derecha”, una vez que se han encendido todas las alertas tras las elecciones andaluzas.
En esa misma línea, Alberto Garzón incidió también en la necesidad de “acentuar la defensa del movimiento feminista, incorporando aún más sus demandas de forma transversal en toda la organización” y, a su vez, la de “ser más capaces de penetrar en los conflictos en los barrios obreros”.
A todo lo anterior se le debe sumar lograr “ser más claros a la hora de definir nuestro concepto de país”, que pasa ineludiblemente por la República Federal de España, ya que “somos republicanos y federalistas”.
Alberto Garzón, por lo que conoce de los Presupuestos Generales, reprocha al Gobierno “desaprovechar la oportunidad de ser valiente y estar a la altura del momento histórico”
El Coordinador federal, ha calificado hoy como “sabor agridulce” la sensación que ha producido en esta formación el contenido que se conoce hasta ahora del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, que mañana lleva el Gobierno del PSOE al Congreso. Garzón ha expuesto que, pese a que se han recogido buena parte de las propuestas más positivas incluidas a través de la negociación con el Grupo Confederal de Unidos Podemos, “el Gobierno socialista ha desaprovechado la oportunidad de ser valiente y estar a la altura del momento histórico que vivimos”.
El máximo responsable de IU comenzó con este diagnóstico su intervención en la Coordinadora Federal (máximo órgano ejecutivo de dirección), ante cuyos/as miembros defendió su informe ‘La izquierda para un país que lucha. Estrategia IU 19/20’, que será objeto de debate a lo largo del día.
En su opinión, “se está empezando a retomar una senda presupuestaria positiva y una reversión de las medidas impuestas anteriormente por la derecha”. Detalló que en el esbozo de las cuentas públicas para este año se ve un “cambio de signo en el tratamiento de la política fiscal”, con otras medidas ya acordadas tan positivas como “la subida del SMI de un 20%, las mejoras para los parados mayores de 52 años o en las propuestas sobre vivienda”.
No obstante, echó claramente de menos propuestas concretas para “acabar con la ‘Ley Mordaza’, con las reformas laborales anteriores, con las subidas de la luz o para regular con éxito el precio de los alquileres de la vivienda”. Sentenciando que, desde Izquierda Unida, “nos hubiera gustado una mayor claridad del Gobierno hacia sus compromisos adquiridos con nosotros” en las negociaciones mantenidas durante semanas a finales del pasado año.
Sobre cuestiones concretas de los PGE, Garzón indicó que en la plasmación final de un objetivo de déficit del 1,3% y no del 1,8% tuvieron mucho que ver las “maniobras orquestadas por el PP en el Senado”, aunque expuso que “era el momento para haber presentado como mínimo ese 1,8%” y lo argumentó en que países cercanos como Francia o Italia “sí han conseguido renegociar sus objetivos con la Unión Europea, y España hubiera podido también intentar un mayor margen para ampliar los Presupuestos”.
Alberto Garzón ejemplificó lo que supone dejar de disponer de cerca de 6.000 millones de euros en las cuentas públicas. Lo hizo con el caso de la multinacional del aluminio Alcoa, que tiene previsto cerrar sus dos plantas en A Coruña y Avilés, con la consecuente pérdida de miles de puestos de trabajo directos e indirectos.
“Alcoa -dijo- simboliza la grave carencia de elementos estratégicos para poder actuar y el PSOE no ha querido intentar solucionarlo de manera efectiva hasta el momento”. Reprochó que a pesar de que en la Constitución existen artículos como el 128, la ministra de Industria prefiera salir diciendo sencillamente que ‘éste no es un país comunista’”.
La Coordinadora Federal de Izquierda Unida aprueba con el 96% de apoyos expedientar a tres miembros de IAb
El máximo órgano ejecutivo de dirección de IU ha debatido y votado esta tarde el informe elaborado sobre las actividades de Izquierda Abierta -partido perteneciente a IU- y la formación Actúa, así como la posible apertura de expedientes informativos a alguno/a de los/as miembros del primero.
Tras el debate se han producido dos votaciones. En la primera de ellas, con un 96% de los votos -52 votos a favor, 0 abstenciones y 2 en contra- se ha aprobado el mencionado informe. Éste recoge, entre otros aspectos, mantener las medidas ya aprobadas en junio en relación a IAb, así como la apertura de sendos expedientes informativos a los/ afiliados/as de Izquierda Unida y también miembros de Izquierda Abierta Gaspar Llamazares, José Alberto Novoa y Arantxa Azmara por la posible comisión de infracciones tipificadas en los Estatutos de IU como “graves” o “muy graves”.
En la segunda votación se ha aprobado con un 89% de los votos -51 votos a favor, 6 abstenciones y 0 en contra- una propuesta de resolución sobre la situación en Asturias.

sábado, 12 de enero de 2019

Entrevista a Julio Anguita en Mundo Obrero Radio

Ginés Fernández, director de Mundo Obrero Radio, entrevista en Córdoba a Julio Anguita, ex-coordinador general de Izquierda Unida, ex-secretario general del Partido Comunista de España y fundador del Frente Cívico Somos Mayoría.

miércoles, 9 de enero de 2019

Izquierda Unida de Málaga considera que solo una amplia confluencia de fuerzas políticas y personas de izquierdas hará posible el necesario cambio de rumbo en la ciudad

Izquirda Unida de Málaga afirma que quiere ser pieza clave en el cambio de rumbo que ha de tomar la ciudad tras las elecciones municipales y en ese sentido comunica que se han mantenido ya reuniones de confluencia con formaciones políticas y grupos sociales y hay convocada una reunión el día 19 en el que partidos, “a la izquierda del PSOE” colectivos y personas a título particular pondrán sobre la mesa el futuro que quiere para la capital. Así lo han explicado esta mañana la Coordinadora Local de Izquierda Unida, Remedios Ramos, quien como edil que es, ha participado esta mañana en una rueda de prensa junto al portavoz del Grupo municipal IU-MPG, Eduardo Zorrilla, para hacer balance de la situación y se han dado a conocer las perspectivas para este año 2019.
A juicio de Zorrilla, el PP está en las horas más bajas de toda su historia y los resultados de las elecciones autonómicas en la capital dan muestra de ello. Incluso aunque no sea extrapolable al cien por cien, esos datos darían siete concejales al partido de Francisco de la Torre, convirtiéndose en la tercera fuerza en la ciudad: “Es el fin de siglo del PP y del alcalde, porque ni el partido va a salvar a De la Torre, ni éste al PP. Tampoco lo hará la extrema derecha”.
El edil comunista de IU-MPG considera que el alcalde carece de proyecto futuro y ha sido incapaz de desarrollar los que planteó hace cuatro años. Siguen parados, el plan Guadalmedina, Hoyo de Espartero, Campamento Benítez, Baños del Carmen, Astoria-Victoria, etc. “El urbanismo a la carta, programado para hacer caja, ha fracasado estrepitosamente. Ni siquiera se ha cobrado la tercera parte de los 220 millones de euros que esperaban obtener con los convenios urbanísticos firmados con ese fin.También ha fracasado el modelo de ciudad turística, del que tanto ha presumido el alcalde. En realidad es una ciudad escaparate con una trastienda de barrios sin inversiones, con poco empleo y precario, de ruido y ocupación de vía pública, etc” ha señalado Eduardo Zorrilla.
Desde IU apuntamos que tras 24 años de gobierno del PP, Málaga es una de las grandes ciudades de España con más paro, pobreza y desigualdad. La ciudad está en un 32% de desempleo, la mitad de larga duración; registra un 8% de pobreza extrema o una cuarta parte de riesgo de exclusión social: “El alcalde sigue dando espalda a esta realidad. El Ayuntamiento se ha convertido en promotor de empleo precario y de la externalización, con trabajadores que cobran cuatro euros a la hora o los falsos autónomos que apenas perciben la mitad de los empleados públicos”. Zorrilla ha acusado al alcalde de no haber conseguir resolver el cambio de modelo del servicio de limpieza y ha convertido a Málaga en una ciudad más sucia y con el servicio de limpieza más caro de nuestro país.
Por todo esto, IU cree que es necesario un cambio de rumbo de la ciudad, y nosotros queremos trabajar por ese cambio y ser pieza decisiva. Algunos de los objetivos planteados son:
-Construir una Málaga con oportunidades de empleo digno, más allá del monocultivo del turismo, una ciudad verde y respirable, con más arbolado, playas limpias, con un gran pulmón en los terrenos de la antigua Repsol...
-También hay una apuesta por la seguridad, finalizando el conflicto que mantiene el alcalde con los bomberos desde hace dos años, y facilitar medios suficientes a este cuerpo y al de la Policía Local.
-Recuperar la gestión pública de los servicios y una ciudad limpia, donde cada euro que se invierta sea para que Málaga esté más limpia y no para beneficiar a las empresas.
-Más igualdad, más respeto por el patrimonio. Una Málaga para vivir y no sólo para ser visitada.
IU considera que para que esto pueda darse, es necesario un cambio de gobierno en las próximas elecciones, que no será posible sin una amplia confluencia de fuerzas políticas y personas de izquierdas “que pongan por encima del partidismo y personalismo los intereses hacia una Málaga distinta que tenga por prioridad la gente y no los intereses empresariales de unos pocos.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Alberto Garzón: "Feliz y combativo 2019"

El año 2018 ha sido de gran importancia para nuestro país, pues han tenido lugar una serie de acontecimientos que han modificado bruscamente el escenario político. Si bien hace cuatro años los vientos soplaban hacia la izquierda, hoy parecen soplar hacia la derecha. Y, sin embargo, no hay nada escrito de antemano y el futuro depende de la capacidad de la izquierda social y política para tomar decisiones adecuadas. El examen del trabajo durante este año nos da razones para sentirnos muy orgullosos de nuestra organización y también para creer que hay motivos para ser optimistas.
En 2013 presentamos una querella contra el PP por los «papeles de Bárcenas» y, cinco años después, nuestro trabajo ha dado sus frutos: la Justicia nos dio la razón en mayo, definiendo al Partido Popular como una “organización criminal” apoyada en un “sistema de corrupción institucional”. La condena ha avalado el trabajo de nuestro equipo jurídico, el cual durante años ha canalizado la lucha de IU contra la corrupción, y ha confirmado nuestras sospechas de que el PP es una trama de corrupción que se presenta a las elecciones. No obstante, no podíamos imaginar que esta sentencia sería el detonante de una moción de censura que acabaría echando al PP del Gobierno.
Desde IU y desde nuestro espacio político de confluencia actuamos entonces con responsabilidad histórica y desde el compromiso con las clases populares: poniendo las propuestas programáticas por delante, fieles a lo mejor de nuestra tradición. Esto nos permitió, más adelante, conquistar un acuerdo presupuestario en el que –entre otras cosas– arrancamos una subida del Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros; subida que entró en vigor el pasado 21 de diciembre. Así, nuestra incesante lucha social, jurídica e institucional ha permitido a las familias trabajadoras empezar a vislumbrar pequeños y humildes cambios que para muchas familias son, sin embargo, sencillamente revolucionarios. Si eso lo hemos conseguido con la fuerza y presencia actual, qué no podremos conseguir si somos capaces de ganarnos la confianza de mucha más gente.
Por eso este año también ha sido el de trabajar para mejorar nuestra organización, para hacerla más útil para la consecución de nuestros objetivos políticos. La Asamblea por un Nuevo Modelo Organizativo fue un hito importante en esta dirección: establecimos por primera vez en la historia de IU la obligatoriedad del sufragio universal para la elección de las responsabilidades orgánicas y las primarias para la elección de nuestros representantes institucionales. En definitiva, realizamos un trasvase de poder hacia la militancia: en vosotras y en vosotros radica la verdadera fuerza de Izquierda Unida.
No obstante, no quisiera pecar de ingenuidad o voluntarismo. Como se sabe, desde 2014 nuestra organización ha atravesado momentos difíciles que hemos conseguido superar tras mucho esfuerzo. Esto no ha sido designio divino, sino el resultado de un esfuerzo consciente por parte de toda la organización. Aún recuerdo que, cuando fui elegido candidato para las elecciones generales de diciembre de 2015, numerosas encuestas nos situaban por debajo del 3% e incluso del 2%, y el clima mediático nos había convertido en unos muertos prematuros. Algunos oportunistas saltaron del barco, y otros se escondieron. Pero fue nuestra militancia organizada la que consiguió dar la vuelta a esa situación y obtener, contra viento y marea, casi un millón de votos (sin contar Galicia y Cataluña), aunque se tradujeran injustamente en sólo dos escaños (cinco, si incluimos los que formaban parte de las dos confluencias). Aquel ejercicio de levantar la organización a pulso sólo fue posible gracias a un trabajo inmenso desde abajo. Tres años más tarde, desde nuestros cinco escaños en el Congreso (ocho, con las confluencias) y otros dos en el Senado, seguimos trabajando en todo el país para que nuestro programa se haga realidad en beneficio de las clases populares. No obstante, incluso desde antes de aquellos tiempos, arrastramos una ingente deuda que lastra nuestra capacidad de acción. Cuando fue elegida en la XI Asamblea en 2016, esta dirección heredó una deuda de diez millones de euros, cuya principal magnitud se generó entre 1995 y 2008. La actual dirección de IU ha acometido un importante esfuerzo de austeridad que hoy nos permite anunciar que hemos reducido dicha deuda un 18% en apenas dos años, lo que hace aún más valioso el esfuerzo político.
Y, mientras tanto, nunca hemos dejado de formar parte de todas las distintas luchas que impregnaron de dignidad a nuestro país. Podemos presumir de una militancia que ha estado presente en todos los conflictos y en todas las movilizaciones, curtida en mil y una batallas en defensa de los derechos democráticos de la clase trabajadora y los sectores populares. Conjugando la lucha en la sociedad civil y en las instituciones hemos conseguido algunas victorias importantes, como la alcanzada por nuestros compañeros y compañeras en el Ayuntamiento de Rivas frente a los abusos bancarios respecto al Impuesto de las Hipotecas.
Sin embargo, 2019 es un año que se presenta complejo, entre otras cosas por el avance de una derecha radicalizada que intenta superar la crisis actual en una dirección reaccionaria: acabando con todas las conquistas democráticas, muchas de ellas cuestionadas desde el inicio de la crisis. En este contexto, nos marcamos tres retos principales para el ciclo político-electoral de 2019:
- Consolidar el bloque histórico de cambio y un espacio nítidamente de clase.
- Fortalecer nuestra presencia institucional, consiguiendo que haya más y más militantes de IU en las instituciones defendiendo nuestro proyecto político.
- Reforzar nuestra organización, incrementando la afiliación, mejorando los mecanismos participativos y haciendo sostenible las finanzas.
Estoy seguro de que cumpliremos estos objetivos porque nuestra organización está a la altura que exige un momento histórico como el actual. No es fácil, pero tenemos una brújula infalible: un proyecto colectivo de un valor político incalculable que siempre estará por encima de personalidades y de cualquier interés que no sea el de la clase trabajadora y los sectores populares.
Salud, República y Feliz Año,
Alberto Garzón Espinosa
Coordinador Federal de Izquierda Unida

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Eduardo Zorrilla: "Unidad para el cambio en Málaga"

Tras 24 años de gobierno del PP en Málaga, el modelo de ciudad De la Torre está agotado. En ese modelo de “ciudad-escaparate” sólo importa lo que se expone a los visitantes, mientras se abandona los barrios, donde la gente vive sufriendo suciedad, falta de viviendas, carencia de zonas verdes y equipamientos públicos, ruido, etc.
Hace falta un cambio en Málaga, y para ello es más necesaria que nunca una amplia unidad de todas las fuerzas de izquierdas, que movilice a todas las personas que quieren poner las políticas municipales al servicio de los barrios y la gente trabajadora.
Para ello, Izquierda Unida y Podemos convocamos el pasado 20 de octubre la asamblea ciudadana “La Málaga que queremos”, en la que participaron más de 120 personas de distintos colectivos y plataformas ciudadanas de la ciudad, y esta semana pasada mantuvimos contactos con distintas organizaciones de progreso (Málaga Ahora, Equo, Izquierda Andalucista, Alternativa Republicana y Primavera Andaluza) para construir una confluencia lo más amplia posible, que se sitúe como la principal alternativa a las derechas en las próximas municipales. Como resultado nos hemos emplazado a convocar, de forma unitaria, una asamblea ciudadana el próximo 19 de enero para debatir y decidir democráticamente el modelo de confluencia, si bien Málaga Ahora aún no ha confirmado su presencia.
Queremos una confluencia ciudadana, en la que participen también organizaciones políticas y sociales de la ciudad, con un sistema democrático interno en el que sean las asambleas ciudadanas las que decidan mediante votación individual.
Resulta imprescindible que todas las fuerzas políticas a la izquierda tengamos la altura de miras de poner el interés de la gente por encima de personalismos e intereses partidarios para conseguir una ciudad más justa y solidaria, más habitable y más democrática.
Nuestro electorado no entendería, ni perdonaría, otra cosa.
Eduardo Zorrilla, es portavoz del Grupo de IU-Málaga para la Gente en el Ayuntamiento de Málaga y miembro de la dirección del PCA de Málaga
(*) Publicado en mi columna "El ala izquierda de la casona", del diario Viva Málga, el lunes 24 de diciembre de 2018.


domingo, 23 de diciembre de 2018

El PCE valora que tras el resultado de las elecciones andaluzas hay que mantener una "Reflexión serena, máxima unidad y tolerancia cero frente al fascismo"

Mundo Obrero
El PCE lanza un proceso de reflexión tras el resultado de las elecciones andaluzas que culminará con la aprobación por parte del Comité Central de un plan de acción para el próximo semestre.
La dirección central del Partido Comunista de España (PCE) está realizando un proceso de valoración de la coyuntura política inaugurada tras las elecciones andaluza, que concluirá en la reunión del Comité Central del 12 de enero, si bien el Partido hizo públicas unas primeras reacciones durante la misma noche electoral.
El comunicado realizó un llamado a “la unidad de las fuerzas demócratas” y a mantener una actitud de “tolerancia cero ante el fascismo sin complejos”, que en palabras de Enrique Santiago está representado por “Ortega Smith diciendo en La Sexta que nos fusilaron por amor, pero también por Pablo Casado pidiendo ilegalizarnos y Rivera diciendo que en las dictaduras hay cierto orden”.
El mismo señaló que “Adelante Andalucía no ha obtenido el resultado que buscábamos”, al haber obtenido 17 escaños, por debajo de los 20 que sumaban IU y Podemos en la anterior legislatura, perdiendo más de 300 mil votos que según los primeros análisis fueron en su mayor parte a la abstención. Si bien cabe señalar que de esos 17, hay 5 que corresponden a IU, siendo 4 de ellos militantes del PCE, Antonio Maíllo por Sevilla, Guzmán Ahumada por Málaga, Ana Naranjo por Córdoba y Jesús “Chus” Fernández por Granada.
En ese primer análisis, el PCE se hizo eco además de la “caída histórica” del PSOE de Susana Díaz, responsable de la convocatoria anticipada de elecciones, fruto de cálculos tacticistas demostradamente erróneos. Para el PCE, la pérdida de más 400 mil votos y de 14 escaños por parte del PSOE que hace más que posible la llegada de un tripartito de derechas a San Telmo y que en parte ha provocado la fuerte entrada del partido de extrema-derecha y franquista Vox es fruto de “sus mentiras y servilismo a los de siempre, banqueros y ricos, que ha desencantado a miles de sus votantes, cayendo muchos de ellos en la propaganda para acabar apoyando a estos nuevos fascistas”.
En este sentido, el comunicado señalaba la responsabilidad de los medios de comunicación ante esta situación: “les han dado cancha a los fascistas. Hay que recordar que no es demócrata quien no es antifascista”, con especial referencia a la televisión La Sexta.
Además el Partido lanzó un primer llamamiento a la unidad del conjunto de las fuerzas políticas, sociales y sindicales demócratas ante el auge de la extrema derecha, entendiendo que el resultado de las elecciones andaluzas “debe servir de alerta” para el ciclo que proseguirá con las elecciones municipales, europeas y también autonómicas en todas las comunidades autónomas, salvo en las nacionalidades históricas.
Posteriormente el Secretariado Central, cuya convocatoria fue ampliada a cuadros con tareas en las áreas de análisis y estudio, de comunicación y con responsabilidades en Izquierda Unida entre ellos su Coordinador general, Alberto Garzón, realizó una primera valoración. También participó, Ernesto Alba, secretario general del PCA y coordinador de la campaña de Adelante Andalucía, que trasladó la primera valoración de las Elecciones realizadas por la comisión política de nuestra organización andaluza el mismo 3 de diciembre.
Primeras conclusiones del debate del secretariado del PCE
El debate de la dirección del PCE sobre la coyuntura surgida del 2D que comenzó con la reunión del Secretariado central ampliado, continuará con la reunión del 3 de enero que servirá para preparar las propuestas que someterá a debate y votación en la reunión del Comité Central del día 12 de enero.
De forma preliminar, según ha podido conocer Mundo Obrero, la posición de futuro del PCE pivotará sobre tres ejes ante el ascenso del fascismo representado por Vox y la radicalización de estas posiciones en el PP y Ciudadanos: defender unas instituciones soberanas capaces de poner en marcha políticas en favor de la clase trabajadora y de la mayoría de la sociedad, defender las libertades públicas y la democracia, defender un modelo de estado plurinacional y republicano.
En este sentido, la reflexión del secretariado del PCE considera que la única forma de parar el auge de la extrema derecha y la complicidad y permisividad de los partidos de derecha con la anterior, es poner fin a las políticas neoliberales que tanto daño y empobrecimiento ha causado a la clase trabajadora y a todo el pueblo en general, así como acabar con la renuncia al ejercicio de su soberanía política por parte de las instituciones.
Además el plan de acción para el segundo semestre del curso y que tendrá como uno de sus hitos principales, si no el máximo, el de las elecciones municipales, europeas y autonómicas en todas las comunidades que no son nacionalidad histórica, y que toman aún más importancia a la vista del resultado de las elecciones andaluzas.
En este sentido, el Secretariado situó la importancia del calendario de movilizaciones que ya ha sido acordado por diversos espacios unitarios y que se desplegará en la antesala del 26M, aún con posibilidad de convertirse en un “superdomingo electoral” si el PSOE decidiera anticipar las elecciones generales y hacerlas coincidir, algo imprevisible dada la volatilidad y oportunismo permanente del gobierno del Pedro Sánchez.
Por un lado, el espacio que convocó la manifestación del 27O, ya bautizado como “Caminando” ha lanzado una convocatoria para la realización de acciones reivindicativas el próximo 23 de febrero, en las que están llamados a participar todos los sectores en lucha y especialmente el movimiento feminista que estará ya inmerso en la preparación de la jornada de huelga general del 8 de marzo, movilización que puede ser todo un contragolpe al ascenso fascista y machista si logra repetir el éxito de la experiencia de 2018.
Posteriormente el 6 de abril, Caminando convoca a una gran manifestación en Madrid que tendrá entre sus motivaciones la lucha por la recuperación de derechos y la distribución de riquezas, de forma general la defensa de que no hay democracia política sin democracia social y económica.
Por otro lado, afrontaremos el 14 de abril, en el que está prevista la convocatoria de manifestaciones por la III República en todas las capitales de provincia tras el llamamiento realizado por el Encuentro Estatal por la República del pasado noviembre. El 1 de mayo, que salvo imprevistos será el último acto de movilización popular antes del 26M, será el día en el que el movimiento sindical y de clase tomará la palabra ante la compleja situación política.
Buena campaña, resultado decepcionante, escenario preocupante
Según los primeros análisis, Adelante Andalucía logró aumentar su apoyo durante la campaña. A falta de conocer la encuesta post-electoral del CIS que permitirá conocer con mayor exactitud qué movimientos hubo el 2D. “Podría haber sido peor sin la campaña electoral que hemos hecho. Partíamos de un nivel de voto más bajo, por debajo del 15%, la campaña ha conseguido movilizar a parte de nuestro electorado”, comenta Jaime Aja, responsable de Análisis y Debates del PCE.
Antes de conocer los resultados, Mundo Obrero habló con Pedro Ortega, responsable de Comunicación del PCA y codirector de la comunicación de Adelante Andalucía junto con su par de Podemos, Esperanza Fernández. Nos confirma lo que ha podido ver, o mejor dicho no ver todo el mundo. “No hemos tenido ningún agujero, ninguna situación de crisis a lo largo de la campaña, cuando era muy fácil liarla estando bajo el foco y con un equipo formado por dos organizaciones. Le ha pasado a todo el mundo menos a nosotros”.
En cada nivel y faceta del trabajo, la responsabilidad fue compartida entre IU y Podemos, con gran protagonismo de cuadros del PCA y de Anticapitalista, respectivamente. Así lo explicó para MO Esperanza Fernández, veterana militante del movimiento estudiantil sevillano, y co-coordinadora de la comunicación de la campaña: “esto no es solo cosa de la campaña, los equipos llevamos muchos meses de trabajo conjunto, poco a poco, incluso antes de la campaña de Unidos Podemos con el trabajo en el Parlamento. Ha permitido tener un equipo consolidado, recogiendo las experiencias previas de todos en una síntesis superadora”.
Y así fue: una campaña ascendente, con actos rebosantes y un buen posicionamiento en redes y en medios de comunicación, pero que no evitó que 300 mil personas que en 2015 votaron a Podemos o a IU se quedarán en su mayoría en casa.
Será ya en 2019 cuando se conozca el desenlace de la aventura por ahora suicida de Susana Díaz. El contador de los dos meses para elegir Presidente o Presidenta de Andalucía se pondrá en marcha a partir de la constitución del Parlamento andaluz que tendrá lugar el día 27 de diciembre, abriendo la XI Legislatura.
Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

sábado, 22 de diciembre de 2018

Eduardo Zorrilla y Remedios Ramos encabezan la propuesta que IU de Malaga presenta a la confluencia de las izquierdas, una candidatura fuerte y con activistas de diversos ámbitos sociales

La militancia de Izquieda Unida de Málaga el pasado jueves, 20 de diciembre, tras el proceso de propuestas de las asambleas de distrito que culminó el pasado día 11, decidió quienes formaran parte de la candidatura que presentarán a la confluencia que quieren impulsar para las próximas elecciones municipales, desde la máxima unidad popular, con la firme intención de desalojar a las derechas y sus políticas antisociales, de especulación urbana y degradación medioambiental del Ayuntamiento de Málaga.
La lista está encabezada por los concejales comunistas del actual Grupo municipal IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla y Remedios Ramos, a los cuales les avala el gran trabajo que durante estos últimos cuatro años han desarrollado en oposición a las derechas del PP y Cs. La lista elegida y refrendada por el Consejo Municipal de IU ese mismo día, ha recibido el 82 % de los votos, y se ha confeccionado por un método abierto en el que no sólo se aportaba el nombre, sino también el lugar que debía ocupar. Según el responsable local de Organización, José Antonio Carmona. “Ha sido un proceso muy elaborado y participativo que comenzó en septiembre y que culminó ayer con la aprobación de la propuesta de candidatura en la asamblea de militantes”.
Por su parte, Eduardo Zorrilla ha agradecido el amplio apoyo recibido en un proceso tan abierto y asegura afrontar el reto con “la máxima ilusión, pero también con mucha responsabilidad”. El actual portavoz del Grupo municipal de IU-Málaga para la Gente, coalición electoral con la que concurrió en las pasadas elecciones municipales, resalta que sus dos legislaturas le han dado bagaje y experiencia y en esta ocasión sale con la responsabilidad de intentar acabar con veinticuatro años de gobierno conservador del PP, que han convertido a Málaga en una de las capitales de España con mayores desigualdades, mayor destrucción de patrimonio urbano y degradación de los barrios populares y de los escasos vestigios medioambientales. “Se ha vendido mucho el escaparate del Turismo y se han abandonado los barrios y aquellos elementos que mejoran la calidad de vida de las personas”.
El candidato de IU a encabezar la confluencia aspira a que ésta no sea sólo de partidos políticos, sino también de colectivos y personas “de todo lo que en Málaga se mueve”, que trabajan en defensa de derechos humanos, del patrimonio, de nuestro suelo, de las condiciones laborales, del medio ambiente, etc. “En definitiva, en mejorar la vida de malagueños y malagueñas”.
Tras Zorrilla, en la propuesta de candidatura está la actual viceportavoz en el Ayuntamiento y coordinadora local, Remedios Ramos, feminista y dirigente del PCA de Málaga. La responsable local ha asegurado que IU ha salido reforzada de este proceso “y con muchas ganas de desbancar al PP”. Ha destacado de la lista que en su gran mayoría son personas que se mueven en el mundo del activismo social, desde la Educación a la defensa de las pensiones, Derechos Humanos, asociaciones vecinales, feminismo, sindicalismo, etc.
Tras Ramos aparece José Antonio Carmona, miembro de la dirección local de IU y Secretario Político del Partido Comunista en la capital. También han sido votadas para participar en esta candidatura Vanessa Cuberos, activista y profesora de educación secundaria; Paco Guzmán, ex-coordinador local de IU y activista por los derechos humanos y del movimiento cristiano de base; Encarnación González, activista en defensa de las pensiones; Paco Leal, dirigente vecinal de El Palo; Isabel Rosales activista de las Marchas de la Dignidad; Eduardo Alarcón, abogado laboralista de CC.OO; Margarita Toledo, activista por los Derechos Humanos, que se dio a conocer por reclamar la verdad sobre su hijo, asesinado en una misión de Paz en el Líbano, y que trabaja con otros familiares en situaciones similares; Enrique Armijo, coordinador de portavoces de las Juntas de Distrito de IU-MPG; Lorena Sempere, activista feminista; José Galisteo, histórico represaliado por la Dictadura y activista por la Memoria Histórica y del movimiento en defensa de las pensiones públicas; y Mayte Hernández, militante y activista por la educación pública.
Con esta lista, IU da un paso adelante para #GanarMálaga2019.
La lista de candidatos-as de IU para las próximas Elecciones Municipales es la siguiente:
1-Eduardo Zorrilla Díaz
2-Remedios Ramos Sánchez
3-José Antonio Carmona Postigo.
4-Vanessa Cuberos Guzmán.
5-Francisco Guzmán Lucena.
6-Encarnación González Triguero.
7-Francisco Leal Rueda.
8-Isabel Rosales Tapia.
9-Eduardo Alarcón Alarcón.
10-Margarita Toledo Polo.
11-Enrique Armijo Martínez.
12-Lorena Sempere Molines.
13-José Galisteo Prieto.
14-Elia Alonso Alonso.
15-Mayte Hernández Ingelmo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

En recuerdo a nuestro camarada Pepe Marín Monio

En las primera horas del día de ayer, martes 18 de diciembre, falleció a la edad de 89 años nuestro entrañable camarada José Marín Monio.
Pepe Marín, al que todos llamábamos por el apellido de su madre “Monio”, fué durante toda su vida un gran luchador antifascista, republicano y defensor de la causa obrera del PCE.
Nuestro camarada era un hombre forjado en la negra post-guerra, donde el hambre y la represión fascista eran la norma, y de la que su familia fue víctima. Su madre Remedios fue procesada y encarcelada en dos ocasiones en Consejos de Guerra en los años cuarenta en el pueblo de Cártama, una de ellas al despedirse instintivamente con el puño de sus compañeras de trabajo en la recogida de limones. Pepe contaba a su amiga y profesora de Historia de la UMA, Encarnación Barranquero, como su madre desde una ventana de la cárcel lo veía a él de niño jugar en la calle, así como que empezó a trabajar en el campo desde edad muy temprana, “cuando tuvo edad de servir amo”.
Esta escuela de vida en su pueblo, que continuó en los años cincuenta en la capital malagueña, era el proceso migratorio del campo a la ciudad, donde continuaron las dificultades hasta que decide emigrar, para trabajar como tantos españoles en minas en Alemania, era 1960, pero apenas a los dos años tiene que volver al sufrir una intervención quirúrgica.
Es a su venida a Málaga, tras la experiencia de la emigración, cuando decide ingresar en el Partido, en la dureza de la clandestinidad, no olvidemos que en 1963 era ejecutado nuestro camarada Julián Grimau y eran numerosas las caídas de militantes. Es en esas circunstancias en las que decide militar y participar del resurgir del movimiento obrero y en la construcción de las CCOO. De ahí su fuerte carácter, la firmeza de sus convicciones revolucionarias y lo decidido en su acción política, social y personal. Junto a esta forma de se de Pepe, común en muchos de sus camaradas que vivieron experiencias semejantes, a su vez, era un hombre afable, cariñoso y en el buen sentido de la palabra, que diría Machado, un hombre bueno, por tanto, un ejemplo de militante comunista.
Una vez recuperada la democracia, siguió siendo un destacado militante del PCE, y en concreto en la Agrupación “Juanin”, con sede en la barriada de la Luz, trabajó con sus camaradas en el movimiento vecinal y como afiliado a las CCOO. La crisis del Partido de los ochenta la padeció en lo personal, al entrar en contradicción con sus convicciones el que el Partido hubiera abandonado el marxismo leninismo y sus posiciones contrarias a la URSS, es por ello que abandona el Partido y comienza a organizarse en los colectivos comunistas, a los que se denominaban “pro-soviéticos”, junto al camarada Leopoldo del Prado, en las Promotoras para la Recuperación del PC (PRUPC y MRUPC), organización que participa en la construcción del PCPE que lideraba Ignacio Gallego y además participa en la Asociación de Amistad España-URSS de Málaga. Volviendo nuevamente al PCE tras el proceso de unidad comunista y participando en la fundación de la Agrupación "Julián Grimau" del PCA, núcleo en que continuaba militando. Siendo además durante años un miembro activo, desde su fundación de la Asamblea de la Carretera de Cádiz de Izquierda Unida, así como contribuyó a crear la Asociación de Mayores “La Raíz”, junto a la camarada Mili Durán, de la que fue directivo, así como también de la Asociación de Amistad con el Pueblo Cubano y fue miembro del Sindicato de Pensionistas de CCOO.
Desde el Comité Provincial, Comité Local y de su Núcleo “Julián Grimau” del PCA de Málaga queremos transmitir, a su compañera e hijos, y demás familia, nuestro más sentido pésame en estos momentos tan dolorosos que están viviendo y asegurarles que Pepe, su lucha por la libertad y contra toda forma de opresión y explotación del ser humano, en definitiva, por la causa comunista, quedará en nuestros corazones, siendo base de la fuerza necesaria para seguir la lucha presente y futura por el Socialismno y el Comunismo.
Así mismo, queremos dedicarle a nuestro Pepe Marín Monio unos versos del poeta malagueño Emilio Prados, los últimos que había publicado en España antes de ir al exilio:
Recuerda todas las fechas,
recuerda todas las cosas,
limita con nubes blancas
el jardín de tu memoria.

martes, 18 de diciembre de 2018

Los trabajadores y las trabajadoras de Supersol se movilizan en Málaga por la mejora de sus salarios y condiciones laborales

El sindicato de Servicios de CCOO convocó ayer, el 17 de diciembre, una manifestación reivindicando una mejora de las condiciones laborales de la plantilla de Supersol y contra la perpetuación de unos muy bajos salarios, los menores del sector. La protesta comenzó a las 16:30 horas desde el supermercado que se encuentra en calle Cuarteles, donde estuvieron concentrados los emplados y empleadas de esta cadena de establecimientos, posteriormente continuó en manifestación hasta la plaza de la Marina. En la misma han participado un centenar de trabajadores y trabajadoras y el sindicato ha anunciado la realización de una huelga en Supersol el día de Nochebuena.
Unas 1.300 personas trabajadoras de las 60 tiendas que Supersol tiene en la provincia de Málaga están convocadas a la realización de una huelga de 24 horas el próximo 24 de diciembre. Así lo ha anunciado el Sindicato de Servicios de CCOO de Málaga durante la celebración de esta manifestación que recorrió ayer por la tarde varias calles del centro de la ciudad en defensa de las condiciones laborales de la plantilla de esta cadena de supermercados y para exigir salarios dignos.
Durante la manifestación, la secretaria general de la Sección Sindical de CCOO de Málaga en Supersol, Esther Izquierdo, manifestó que “somos los que tenemos los salarios más bajos del sector de comercio de alimentación en este país”. Al respecto, aseguró que la dirección ha firmado para el año 2019 unos salarios muy bajos. En concreto, el sueldo del personal que tiene la categoría más baja se situará en 788 euros, 112 euros por debajo de los 900 euros anunciados por el Gobierno como Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Para el resto de la plantilla se les aumentará tan solo un 1%.
CCOO ha recordado que este colectivo sufre congelación salarial desde los últimos ocho años y una reducción de salario que va desde el 6% al 15%, llegando a haber perdido algunas personas cerca de dos pagas y medias.
El Sindicato también critica que no hayan negociado las condiciones laborales, ni se haya adaptado a la legislación vigente, ni mejorado las medidas de conciliación laboral. Tampoco se ha dado solución a los problemas de incumplimientos de materias propias del convenio colectivo, ni a la falta de medidas de seguridad y salud, ni a la precariedad laboral que sufren a diario.
La situación es insostenible en esta cadena de supermercados y por ello, CCOO realizó ayer en varias provincias españolas distintos actos de protestas. La siguiente será una huelga de 24 horas el próximo día de Nochebuena. Antes, el Sindicato confía en que la dirección atienda las peticiones de la plantilla y se pueda alcanzar un acuerdo para mejorar las condiciones laborales.
El PCA de Málaga muestra su apoyo y solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Supersol en sus reivindicaciones por mejorar sus condiciones de tranajo y sus salarios, frente a la intransigencia y la cicatería de la patronal, que no duda en degradar las condiciones de trabajo se sus plantillas hasta hacerlas insoportables.
El PCA de Málaga considera que solo la unidad, la movilización y la solidaridad de los trabajadores y trabajadoras en la defensa colectiva de condiciones de trabajo y vida dignas, de los derechos sociales, sanidad, educación, pensiones, vivienda,..., así como la máxima unidad popular en lo político hará posible hacer frente a la salida reaccionaria de la crisis neoliberal que los poderes económicos y políticos han decidido para España.
¡Solidaridad con la lucha de los trabajadores y trabajadoras de Supersol!
¡Viva la lucha de la clase obrera!

domingo, 9 de diciembre de 2018

Alberto Garzón: Unas notas sobre qué deberíamos hacer

Al grave problema que supone la ola reaccionaria que ha entrado en Andalucía hay que sumar la rabia que da ver que entre todos predijésemos este escenario y no hayamos sabido o podido evitarlo. Aunque, a decir verdad, la irrupción de la extrema derecha era hasta cierto punto inevitable porque como espacio político estaba incrustada en las entrañas del PP y sólo necesitaba de ciertas condiciones para emanciparse. El problema real lo tenemos en que ese hecho ha coincidido con una desmovilización muy notable de votantes de izquierdas que prefirieron la abstención a votar a nuestra candidatura o a la de otras organizaciones progresistas. Eso es enteramente culpa nuestra, y ahora nos toca acción, mucha acción, para revertir este panorama.
No obstante, reconozco que me preocupa la actitud que ha tomado una parte de la izquierda, al menos en redes sociales. La expiación de culpa es un fenómeno que no me atrae, pues me parece más útil la autocrítica y la propuesta. Lo de estos días alguien lo definió anoche como “navajeo” y no me parece una metáfora desencaminada. En vez de eso lo que necesitamos es unidad, claridad y mucha acción. Y si bien como coordinador federal de una organización comprometida con una sociedad con justicia social puedo garantizar que desde esta casa haremos todo lo posible, también tengo que pedir que nos pongamos todos a la altura. Y claro, pensando en por qué hay tanta crispación en este lado del eje, creí que una pequeña explicación sobre cuál es la propuesta de IU podría ayudar.
¿A quién nos dirigimos?
Permitidme que comience con la pregunta base que nos hemos hecho en los últimos dos años, desde que soy coordinador de IU: «¿por qué no nos votan la clases populares?» Hace un año escribí un artículo exponiendo con detalle el problema, pues era un fenómeno generalizado en toda Europa y que ya habíamos estudiado en España, y acabé sugiriendo que la solución pasaba por «organizarnos en el conflicto». Es lo que aprobamos en IU en la última asamblea, y es lo que mejor refleja la práctica de la tradición comunista. Ahora explicaré a qué me refería con ello.
En todo caso, sea porque las clases populares no nos votan o porque los que sí nos votaban han dejado de hacerlo, lo que está claro es que toda organización política que se presenta a las elecciones tiene como objetivo maximizar sus votos. La cuestión es: en una sociedad dividida en clases y fragmentada cultural y políticamente, ¿a quién nos dirigimos para que nos vote?
El movimiento comunista y los partidos socialdemócratas del siglo XIX no tuvieron muchos problemas al abordar esta pregunta. Eran desconfiados de la democracia representativa liberal porque creían que cuando ganaran les iban a montar un golpe de Estado (la historia está llena de ejemplos que les darían la razón), pero hasta finales de siglo eran muy optimistas con sus posibilidades electorales. Pensaban así porque partían de las predicciones de Kautsky y Marx, quienes sugerían que la clase trabajadora se convertiría más temprano que tarde en mayoritaria (el Manifiesto Comunista de 1848 dice que «el movimiento proletario es el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa»). Sin embargo, esos mismos partidos socialdemócratas empezaron a comprobar a finales de 1890 que la dinámica del capitalismo era más compleja y que la pervivencia de clases intermedias como los artesanos iba acompañada también de la proliferación de nuevas profesiones y ocupaciones intermedias que empezaban a llamarse «clase media». En esas circunstancias los partidos enfrentaron un dilema electoral: si querían obtener la mayoría electoral tenían que dirigirse a sectores autoconsiderados «clase media» y por lo tanto tenían que ser movilizados a través de otros significantes tales como «pueblo» o «ciudadanía». Pero al hacerlo así reducían la conciencia de clase y trasladaban a su base social la imagen de una sociedad no clasista. Si por el contrario querían maximizar la conciencia de clase, hablando de «clase trabajadora», sus discursos serían ignorados o rechazados por los sectores mayoritarios de la sociedad que no sentían de esa clase y no podrían nunca ganar las elecciones. Adam Przeworski explicó todo esto en un extraordinario libro escrito en 1985, Capitalism and Social Democracy, desvelando que este dilema es una consecuencia necesaria de un sistema político que se rige por la mayoría y en el que al mismo tiempo la clase trabajadora industrial no es mayoritaria.
A muchos lectores les sonará esta cuestión. La cansada disputa entre un supuesto «ciudadanismo» y un supuesto «obrerismo», que renace cada cierto tiempo, proviene de ese mismo dilema. En este modelo, el proceso de ajuste se hace mediante el discurso: por un lado, si buscas mayorías electorales moderas tu discurso y lo desclasas y, por otro lado, si buscas puridad te centras en tu grupo social a sabiendas de que nunca ganarás las elecciones.
Cada cierto tiempo hay una nueva versión de este mismo dilema. En 1977, tras las elecciones generales en las que el PCE obtuvo un 9,33% cuando esperaba ser la primera fuerza de izquierdas, Santiago Carrillo se dirigió de esta forma al comité central: «A los que preguntan si nuestra pretendida moderación no nos ha hecho perder votos, nosotros les aconsejaríamos estudiar las tendencias generales de la elección. La gran mayoría del país ha votado precisamente la moderación […] Este voto de moderación ha afectado también a nuestros resultados. Para la mayoría de la opinión pública somos, todavía, una opción extrema. La caricatura del “lobo con piel de cordero” aún consigue efectos. Si el partido, en su campaña, se hubiera escorado a posiciones izquierdistas, nuestra votación hubiera sido más reducida» (citado en el libro de Juan Andrade, El PCE y el PSOE en (la) Transición). Como es sabido, aquella estrategia eurocomunista desembocó en la renuncia del republicanismo, como símbolo y tradición política, del leninismo y de otros tantos instrumentos de la tradición de izquierdas. A decir verdad, tampoco es que aquella estrategia funcionara muy bien. También recientemente hemos visto otras versiones del dilema, como aquella en la que tienes que elegir entre hablar de «pueblo» (teóricamente ganador, pero desclasado) o de «izquierda» (teóricamente perdedor, pero digno).
En realidad, ambos extremos tienen parte de razón. Lo cierto es que nadie puede hacer política de forma aislada del contexto en el que opera. Tener presente la estructura social o la cultura es fundamental para abordar con éxito un proceso de mayoría. A finales del siglo XIX, el Gran Bretaña había un 43% de obreros industriales, frente al 17% de España: naturalmente las estrategias discursivas del movimiento socialista no podían ser las mismas. Y si nosotros creemos útiles las metáforas con series de HBO debemos ser conscientes del público al que nos dirigimos y la capacidad de penetración de ese discurso en realidades diversas (pues esa metáfora puede ser familiar al mundo urbano joven y ajena al mundo rural). Por otro lado, los discursos son también performativos de modo que al nombrar determinados conceptos le damos sentido de existencia mientras que al no nombrarlos se la restamos. Es decir, no hablar de «clase trabajadora» puede hacernos creer que no hay clase trabajadora del mismo modo que hablar de «ciudadanos» puede hacernos creer que todos somos iguales con independencia de nuestra posición social. Como se puede ver, ambos extremos son verdad y todo depende del acento. Pero ojo, se trata de un dilema discursivo.
Estamos tocando fibra sensible. En los años sesenta la corriente teórica del estructuralismo asumió el llamado giro lingüístico, un proceso teórico que subrayaba la importancia del lenguaje en toda práctica política. Las enseñanzas de esa novedad fueron muchas, pero los excesos también. Althusser disolvió al sujeto en su teoría y los autores postestructuralistas como Foucault o Derrida llevaron al extremo algunas de esas conclusiones hasta llegar a la conocida sentencia de este último en la que afirmaba que «no hay nada fuera del texto». Estos autores son habitualmente considerados los escritores posmodernos, que nos aportan numerosas enseñanzas pero enfrentan límites muy claros. En este caso el más evidente era su infravaloración del mundo material. Durante los últimos años* he insistido en subrayar los límites de este tipo de enfoque, sin criminalizarlo, y he recordado la necesidad de incorporar especialmente la economía política en el análisis (una consecuencia de hacer del discurso el centro es que la economía tiende a esfumarse).
Aquí está precisamente el problema. Aunque los extremos del dilema parezcan antagónicos (entre el «ciudadanista» y el «obrerista», por ejemplo) en realidad comparten la misma matriz: ambas posiciones limitan su análisis al ámbito discursivo y se olvidan de la materialidad del discurso. Ambas posiciones parecen flotar en el aire, desconectadas de una realidad que es siempre cambiante. Sí, reconocen la realidad material pero la dan como dada. Nos dicen que como la mayoría de la población es de derechas nosotros debemos ser de derechas para ganar, o nos dicen que como somos clase trabajadora basta con citar esto mismo mucho y fuerte en nuestros discursos. Como el genio de la lámpara, vendrá a nuestro encuentro. Pero, ¿realmente estamos obligados a elegir? ¿no podemos acaso cambiar la realidad material sobre la que queremos incidir electoralmente?
La propuesta de IU
La propuesta que intentamos poner en marcha desde Izquierda Unida va por ahí. Tratamos de escapar de ese dilema centrándonos en lo material-práctico. Pensamos que la presencia en el conflicto y en los espacios de socialización es parte esencial de la construcción de la identidad de clase, es decir, que es en la praxis cuando se crea la subjetividad. Pongo un ejemplo: yo no soy de clase trabajadora per se, sino porque a partir de mi experiencia y mis condiciones de vida alguien me ha explicado que eso es ser clase trabajadora. Y es verdad que la clase trabajadora industrial es actualmente una minoría, pero podemos construir la idea de que tenemos mucho más en común (clase trabajadora en general, clases populares, familias trabajadoras…). Y sin embargo esa construcción no es automática sino que se debe trabajar. Esto es lo que traté de explicar con el ejemplo del conflicto del taxi. ¿Cómo conseguimos que las personas autoconsideradas de «clase media» pero precarizadas e inseguras sientan que son en realidad «clases populares» o «familias trabajadoras» y que por lo tanto están unidas a nuestros intereses? Estando en los barrios donde están esas personas, en sus bares, en sus lugares de socialización -pero también en sus whatsapp-, con una propuesta política bien elaborada. No pretendo que unamos a las clases altas, pues creo en la lucha de clases y eso es imposible, pero bastaría con sumar a los que sufren las consecuencias más nefastas del capitalismo. No son el 99% pero suman para ganar elecciones, especialmente en períodos de crisis.
Dicho de otra forma: creemos que la gente se identifica mejor con nuestro proyecto político común si esa gente comprueba que tiene que ver con la resolución de sus conflictos cotidianos, y creemos también que la gente forma su conciencia política en los espacios de socialización. No le restamos importancia a los discursos, pero no nos quedamos ahí. Buscamos juntar la habilidad de detectar qué palabras y discursos hay que usar en cada momento con la necesidad y aspiración de tener nuestras sedes llenas y los centros sociales, bares, plazas y barrios contaminados de nuestra gente e ideas. Creemos que esto genera unas bases mucho más sólidas y autónomas que la alternativa de depender, por ejemplo, de medios de comunicación ajenos.
Lo que queremos decir es que si nosotros incidimos en la realidad, aquellos que en la fotografía hoy son moderados mañana pueden no serlo. Y que aquellos que son abstencionistas o incluso conservadores pueden cambiar de opinión y mañana hacerse rojos, verdes o morados. Pero para ello las organizaciones tienen que estar en la calle, en los barrios, en todo conflicto social y en todo espacio de socialización (que también incluye, por cierto, los espacios virtuales). Eso es lo que significa un intelectual colectivo, una organización capaz de penetrar en todos los ámbitos de la sociedad armada con su propia propuesta que crea identidad y que al mismo tiempo se deja mezclar. En la praxis no tienes que elegir entre desclasarte o estancarte, no existe dilema, pues puedes cambiar el propio terreno de juego. Y a la praxis va la organización preparada con su mejor discurso y práctica política. El Socorro Rojo Internacional era una cosa y los Ateneos otra, pero ambos respondían a la misma idea.
En estos momentos la extrema derecha no ha llegado aún de forma significativa a los barrios obreros. Pero podría hacerlo. Que no lo consiga depende de nosotros. No insistamos en ese error más tiempo. Y para evitarlo estaría bien que la izquierda dejara de pelearse por cosas como que si eres feminista no estás siendo de clase obrera y si estás siendo de clase obrera no estás siendo feminista. Que es el mismo problema de antes, en otra nueva versión. Hace unos meses mi intervención en el debate sobre las políticas de identidad estuvo motivada por esta inquietud. Y es que el postmodernismo más criticable, el de los excesos discursivos, se presenta también muchas veces en la forma de ortodoxo obrerismo. Las redes sociales están llenas en estos días de muchos ejemplos así. Pero la mejor forma de evitar esto mismo es pasar a la acción. De mi humilde experiencia puedo asegurar que he aprendido que la clase se construye así, en la praxis, y que entonces la gente entiende que no hay necesidad de elegir entre ser rojo, verde o morado.
Con esta nota espero que a quien le interese pueda comprender mejor la base teórica que hay detrás de nuestra apuesta política. No es una propuesta accidental. Tampoco somos una tercera vía ni hemos inventado la rueda. Simplemente hemos aprendido de nuestros mayores, que para construir clase trabajadora montaban una sede del pueblo con un bar e invitaban a todo el barrio a socializar allí. Hemos aprendido del movimiento obrero, de la PAH y del movimiento ecologista y feminista (¿habéis visto alguna vez qué ocurre cuando una mujer va a un espacio feminista y escucha de otras mujeres las mismas experiencias que hasta entonces ella pensaba que le ocurrían en solitario?). Todas esas enseñanzas tratamos de incorporarlas en nuestro bagaje con el mismo objetivo: una mejor y más eficaz práctica política.
Y aunque las autocitas son feas, hace poco más de dos años escribí un artículo que terminaba así: «la solución, en breve, no es representar al pueblo. Es ser pueblo. La solución no es que desde púlpitos acreditados, y tras debates escolásticos dignos de la autocomplacencia más pija, se propongan recetas mágicas para el juego de la representación institucional. La única forma posible de evitar la barbarie, sea en la forma de Trump, Le Pen o cualquier otra, es descender del reino de los cielos al reino más mundano de la vida cotidiana. Nuestro objetivo es convertirnos en conflicto, que es la cristalización de las contradicciones del sistema y de la globalización, y autoprotegernos y autoorganizarnos como clase, como víctimas de la crisis. La clase se expresa también en nuevas fórmulas discursivas y de tono, de la misma forma que tiene otras manifestaciones culturales que van más allá del indie y de la tribu hipster. Nuestra clase no son sólo los trabajadores de cuello azul, sino también las mujeres que realizan trabajos de cuidados sin remunerar o los jóvenes habituados a las nuevas tecnologías pero no al empleo. Por citar algunos ejemplos concretos. Todos ellos, todos nosotros, exigimos una izquierda a la altura del momento histórico. Unidad, organización y, sobre todo, praxis. Sin filosofía de la praxis seremos todos unos pijos sin utilidad». Pues eso.

Notas:
(*) En un debate que tuve con Pablo Iglesias en febrero de 2014, antes de la irrupción electoral de Podemos, discutíamos sobre el uso de las emociones para hacer frente al fascismo. En aquel debate, yo puse de ejemplo a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca por operar como un intelectual colectivo capaz de convertir sensaciones de injusticia en compromiso político gracias a su inserción en el conflicto [enlace al momento concreto del debate]. Pablo defendió usar la emoción y huir de la política gris, y no sólo no le faltaba razón sino que unos meses más tarde así lo demostró, pero yo apuntaba que también hacía falta algo más: construir los cimientos desde abajo.
Unos meses más tarde, en noviembre de 2014, escribía esto en LaMarea: «la capacidad de canalizar la rabia de la gente a través de lo que Laclau llama un “significante vacío”, es decir, un discurso con calculada ambigüedad ideológica que consigue unir demandas insatisfechas de gentes de muy diferentes estratos sociales, es limitada. Mientras mayor es la insatisfacción social mayor es esa capacidad, desde luego. Pero atraer no es convencer. Y eso significa que es posible estar construyendo un gigante con pies de barro». Ese mismo mes tuve un debate con Íñigo Errejón en FortApache sobre los límites del populismo y en concreto del concepto “casta” [enlace al vídeo]. En marzo de 2015 volví a insistir en la idea en otro artículo al decir que «la utilización de significantes vacíos tales como casta son hipotecas de cara al futuro. Se convierten en conceptos en los que la gente proyecta sus fantasías políticas –en sentido lacaniano, pero sin mayor compromiso que ese mismo. Y, lo más importante, se transforma todo en un fenómeno reapropiable por otros sujetos políticos». Con ello intentaba explicar la reciente irrupción de Ciudadanos, que entonces se consideró el «Podemos de derechas», subrayando que las construcciones discursivas son frágiles y permiten reapropiaciones. Un mes más tarde debatí de esto mismo con Carlos Fernandez Liria y Maria Eugenia Palop, de los que siempre aprendo, y existe un vídeo del acto. Y desde entonces mis esfuerzos se centraron en reclamar más economía política y menos giro discursivo, como en este artículo de agosto del 2015.
Releyendo aquellos análisis y debates veo cosas en las que me equivoqué, y otras tantas que faltaron. Sin duda una de las grandes ausencias fue hacer notar que esa fragilidad discursiva, esa posible reapropiación de las palabras, no sólo ocurre en los conceptos «posmodernos» sino en todos, también en aquellos más clásicos. Yo estaba ciego ante esa posibilidad, quizás justificado en que no era un analista neutral sino un actor electoral al que influía el objetivo de salvar a IU en un momento en el que todos nos daban por derrotados. Acentué una parte y me olvidé de la otra.
Alberto Garzón Espinosa | 4 Dic, 2018 |