lunes, 18 de noviembre de 2019

Acuerdos del Comité Central del PCE sobre la negociación entre Unidas Podemos y el PSOE para formar gobierno. Circular a la militancia

Estimadas camaradas,
Estimados camaradas:
El X Pleno del nuestro Comité Central, celebrado el 16 de noviembre, alcanzó una serie de acuerdos respecto a la situación actual de nuestro país y en concreto sobre la posible formación de un Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos.
En primer lugar, agradecemos el trabajo realizado por todos y todas los militantes y simpatizantes de nuestro Partido, de Izquierda Unida y de Unidas Podemos que han trabajado e impulsado la campaña electoral. Gracias a ese esfuerzo hemos sacado adelante una difícil campaña en la que hemos confrontado con todas las fuerzas políticas para evitar un cierre de la crisis del régimen. Y lo hemos hecho con nuestros propios recursos, sin utilizar financiación bancaria.
Tras la nueva configuración del Congreso y el Senado vamos a enfrentar una situación compleja en la que el primer objetivo de este Partido es impedir tanto una repetición electoral, que únicamente provocaría más hartazgo y abstención entre los sectores populares, como un gobierno de la derecha o del PSOE con la derecha. Y esto no es posible ni viable en un escenario de gobierno del PSOE en solitario y en minoría, y en minoría que supondría la continuidad de las políticas neoliberales, y que son las opciones preferidas por la CEOE, el IBEX 35 e incluso por Vox.
La única opción posible es un gobierno de coalición entre Unidas Podemos y el PSOE, opción que este Comité Central ya aprobó tras las elecciones generales del 28 A. Es imprescindible hacer lo posible para que haya un gobierno resultado de un acuerdo amplio del mismo bloque democrático que posibilitó la moción de censura que expulsó al gobierno corrupto del PP, reflejo de un país plural y diverso, que sea una respuesta ante la emergencia social y que represente una amplia alianza contra el patriarcado.
Un gobierno también que frene a la extrema derecha con políticas sociales que blinden los derechos de las clases populares a través de un programa emergencia democrática que mejore las condiciones de vida de las familias trabajadoras y frene a la ultraderecha, para construir un país más justo, más democrático y más igualitario frente a la incertidumbre y el desamparo.
Por tanto, el PCE celebra el preacuerdo alcanzado el pasado 12 de noviembre para el inicio de las negociaciones entre UP y PSOE para acordar un Gobierno de coalición.
Este acuerdo debe incluir medidas efectivas que desarrollen el decálogo presentado a la opinión pública el pasado día 12 de noviembre: por la garantía de los derechos fundamentales y la justicia tributaria, para el combate a la precariedad, por el empleo digno y de apoyo pymes y autónomos, por los servicios públicos y los derechos sociales, para el apoyo a la cultura, contra la despoblación y para resolver la situación de Cataluña.
Para el PCE, el programa definitivo de gobierno debe reflejar las aspiraciones de los movimientos sociales, sindicales y demás expresiones organizadas del conflicto social que han venido combatiendo en estos años contra las políticas de recortes de derechos y neoliberales.
En consecuencia, en la consulta estatutaria a realizar entre los militantes y simpatizantes de Izquierda Unida para que esa formación política participe en el acuerdo y en la conformación del Gobierno de coalición, el PCE pedirá a sus militantes y simpatizantes el voto favorable en dicha consulta.
Por último, en caso de llegar a concretarse el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, el PCE debe poner en marcha los siguientes mecanismos de acompañamiento, apoyo y control:
- Una asamblea periódica, al menos anual, de rendición de cuentas en el espacio de Unidas Podemos a ser posible y al menos en IU.
- Una relación constante entre PCE, IU y Unidas Podemos con movimientos sociales, sindicatos y conflictos, y entre estos y las instituciones del cogobierno.
- Los órganos del PCE evaluarán de continuo los avances, problemas y contradicciones en la acción de gobierno, atendiendo al contexto político.
Estamos ante una encrucijada histórica, por ello te pedimos que leas con atención el conjunto del informe aprobado por nuestro Comité Central y trabajemos juntos desde el primer momento para que la experiencia que se abre sea positiva para nuestro pueblo. No hay tiempo que perder, no somos meros espectadores del momento político en el que estamos inmersos. Vamos a asistir a todo tipo de ataques contra el proceso de conversaciones y posteriormente contra la acción del cogobierno.
En nuestras manos está ayudar a desarrollar una experiencia esperanzadora para las fuerzas progresistas de todo el mundo.
SECRETARIADO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCE

sábado, 16 de noviembre de 2019

La Asamblea Político y Social de IU se posiciona a favor de formar parte de un Gobierno de coalición y aprueba un referéndum para que las bases tengan la última palabra

La Asamblea Político y Social (APyS) de Izquierda Unida -máximo espacio de dirección entre congresos- se ha reunido esta tarde en la sede federal de la formación en Madrid durante cerca de cuatro horas.
La reunión comenzó con un amplio análisis por parte del Coordinador Federal, Alberto Garzón, de los resultados de las elecciones generales del pasado 10N, así como del preacuerdo para la formación de un Gobierno de coalición entre Unidas Podemos y el PSOE firmado el pasado martes.
Tras un amplio debate en torno, principalmente, a esas dos cuestiones, los/as integrantes de la APyS han aprobado por 66 votos a favor, 9 en contra y 5 abstenciones el análisis político efectuado por Garzón y el posicionamiento favorable de la dirección federal de IU a formar parte directamente de la estructura de ese Ejecutivo de coalición entre Unidas Podemos y PSOE, además de dar su visto bueno al Informe Electoral sobre el resultado de los comicios del 10N.
A continuación, la APyS aprobó también por 61 votos a favor, 0 en contra y 6 abstenciones la propuesta de ‘Reglamento y Calendario de Referéndum sobre un acuerdo para el gobierno del país’ presentada por la dirección federal, tal y como está establecido para situaciones políticas como la actual, para que sea la militancia y los/as simpatizantes de la organización los que tengan la última palabra sobre esta cuestión.
El Referéndum tendrá lugar tanto de forma ‘online’ como presencial los próximos días 22, 23 y 24 de noviembre y las bases de IU deberán responder con un ‘Sí’, ‘No’ o ‘Abstención’ a la siguiente pregunta: “En base al preacuerdo programático de 10 puntos y el último acuerdo de Presupuestos Generales del Estado, ¿está de acuerdo con que miembros de Izquierda Unida participen en un Gobierno de coalición entre Unidas Podemos y el PSOE?”

martes, 12 de noviembre de 2019

El PCE ante el preacuerdo para el inicio de negociaciones entre Unidas Podemos y PSOE para un Gobierno de coalición

1.El PCE celebra el preacuerdo para el inicio de las negociaciones entre UP y PSOE para un Gobierno de coalición. No hay tiempo que perder para evitar un gobierno de la derecha o del PSOE con la derecha. Podemos impedirlo si alcanzamos un acuerdo de gobierno que se sustente en la mayoría parlamentario del bloque de la moción de censura.
2.Saludamos el preacuerdo ya alcanzado sobre un decálogo programático (ver enlace). El resultado electoral conseguido gracias al esfuerzo de miles de militantes y simpatizantes de Unidas Podemos ha logrado que el PSOE rectifique y que al menos por ahora, no esté repitiendo los errores que condujeron al 10N.
3.Es esencial formar un gobierno que garantice la estabilidad social a nuestro pueblo: estabilidad en el trabajo, estabilidad en el acceso a la vivienda, estabilidad para las mujeres acabando con la violencia machista, estabilidad frente al caos y la destrucción que genera ya el cambio climático, realizando políticas que frenen el avance de la ultraderecha
4.Por eso trabajaremos por un programa cuyo primer objetivo es dotar a nuestro pueblo de estabilidad para vivir, lo cual solo puede hacerse de una manera: evitando que la crisis capitalista en ciernes no la pague la clase trabajadora, de forma que los rectores se hagan esta vez por arriba.
5.Tenemos a la extrema derecha ocupando 52 escaños en el Congreso, hay que cerrarle las puertas: no podemos defraudar a nuestro pueblo y la única forma es garantizando una vida digna para todas y todos, haciendo retroceder a la ultraderecha hasta volver a introducirla en el basurero de la historia.
6.Por último, el PCE reunirá a su Comité Central el próximo sábado y analizará el escenario político generado por el preacuerdo para tomar las decisiones oportunas.

Izquierda Unida ante el preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos para un gobierno de coalición progresista

Comisión Colegiada de Izquierda Unida
Desde la dirección colegiada de Izquierda Unida queremos expresar nuestra satisfacción por el preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos reiterando, en primer lugar, el agradecimiento a la militancia de nuestra organización. Militantes y simpatizantes han vuelto a demostrar que Izquierda Unida es una organización imprescindible en la construcción de un país más justo, más democrático y más igualitario.
Afrontamos una campaña electoral compleja y hostil. Los poderes económicos creían que, esta vez sí, verían desaparecer el espacio de Unidas Podemos, el único obstáculo para un cierre antidemocrático y oligárquico de la crisis. Sin embargo, hemos logrado resistir garantizando un espacio de izquierdas en plena ofensiva reaccionaria. Nuestra organización sabe lo que es resistir en contextos adversos. Mantener viva la llama de la dignidad en los momentos más complicados de nuestra historia ha posibilitado que una alianza de los hilos rojo, verde y violeta sea determinante en el futuro de nuestro país.
Finalmente se ha impuesto la cordura. Llevamos meses señalando que la España del bipartidismo y las mayorías absolutas es cosa del pasado. En un país plural y diverso es un error vetar a un espacio político imprescindible para cualquier avance democrático como es Unidas Podemos. Gracias a nuestra perseverancia esto es algo que hoy asume todo el mundo.
La noticia del preacuerdo ha sido acogida con ilusión entre toda la ciudadanía progresista de nuestro país. Después de una década de recortes y años de bloqueo el preacuerdo es un halo de esperanza frente a la propuesta reaccionaria de las derechas.
Nuestro país afronta grandes retos. La lucha contra el paro, la precariedad y la desigualdad son algunos de ellos. Garantizar derechos que protejan a las clases populares en este contexto de incertidumbre y desamparo es la mejor manera de blindar la democracia frente a la amenaza de la extrema derecha. Un gobierno de coalición debe tener presentes en todo momento, sin excusas, estos retos. Los 10 puntos esbozados en el preacuerdo van en esta dirección:
1.Empleo de calidad.
2.Regeneración, lucha contra la corrupción y protección de los servicios públicos.
3.Lucha contra el cambio climático.
4.Fortalecer a PYMES y autónomos.
5.Ampliación de nuevos derechos como la eutanasia o la memoria democrática.
6.Asegurar la cultura como derecho y combatir la precariedad en el sector.
7.Políticas feministas.
8.Lucha contra la despoblación y apoyo a la España vaciada.
9.Avance democrático a través del diálogo y la negociación para garantizar la convivencia en Cataluña.
10.Justicia fiscal para blindar el Estado de bienestar.
En la Coordinadora Federal celebrada el 20 de julio tuvimos un debate colectivo muy fructífero en el que acordamos someter a referéndum la conformación «de un gobierno de coalición entre el PSOE y nuestro grupo parlamentario Unidas Podemos». El «sí» obtuvo el 78,76% de los votos emitidos por nuestra militancia. Con este mandato venimos trabajando desde julio, aunque han sido necesarias unas nuevas elecciones para que el PSOE finalmente cambie de posición. En aquel debate señalamos que, si se diera la posibilidad de que algún miembro de Izquierda Unida pudiera entrar en el gobierno de coalición, dicha decisión sería acordada por la militancia y los y las simpatizantes de nuestra organización.
Por ello, en la reunión de la Asamblea Político y Social del próximo sábado 16 de noviembre analizaremos el nuevo escenario político que se abre a partir de este preacuerdo y tomaremos las decisiones oportunas. El debate y la participación colectiva son imprescindibles para fortalecer una izquierda firme y capaz de afrontar los grandes retos de nuestro país.

PSOE y Unidas Podemos firman un preacuerdo para un gobierno de coalición “rotundamente progresista”

Un día de celebración y 10 ejes de partida para la estabilidad social
Gema Delgado/Mundo Obrero
“Trabajaremos por un programa progresista que evite que la crisis la pague la clase trabajadora y que frene al fascismo” escribió en su perfil de twitter Enrique Santiago, Secretario General del PCE, tras la rueda de prensa en la que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firmaron un preacuerdo de gobierno. “Saludamos la diligencia del @PSOE para trabajar un acuerdo: necesitamos un gobierno que garantice la estabilidad social a nuestro pueblo” añadía. También se pronunciaba Alberto Garzón: Garzón: "Hemos alcanzado un acuerdo para un Gobierno de coalición. Hoy es un día de celebración".
El PCE no tardó en emitir un comunicado en el que celebraba el acuerdo: “Es esencial formar un gobierno que garantice la estabilidad social a nuestro pueblo: estabilidad en el trabajo, estabilidad en el acceso a la vivienda, estabilidad para las mujeres acabando con la violencia machista, estabilidad frente al caos y la destrucción que genera ya el cambio climático, realizando políticas que frenen el avance de la ultraderecha”.
Esta mañana la noticia de una rueda de prensa para anunciar un preacuerdo de gobierno sorprendió a todas las redacciones, que se apuntaron a especular rápidamente hasta en el reparto de carteras.
Eran poco más de las 2 de la tarde cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias aparecieron visiblemente satisfechos y sonrientes ante los medios convocados en la Zarzuela para firmar un preacuerdo de gobierno de diez puntos y se abrazaron. Habían conseguido en menos de 42 horas desde el cierre de los colegios electorales desbloquear la ingobernabilidad del país. Se habían reunido ayer en secreto, con un mismo objetivo: acabar con la situación de bloqueo y desmoralización de la gente. Se presentaron con una actitud proactiva y el compromiso de olvidar todos los reproches y desencuentros que hubo hasta hoy para trabajar juntos en ese futuro gobierno “progresista de coalición que situ?e a España como referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas” según comienza en documento que recoge los 10 ejes prioritarios de acción.
Esta vez no hubo escenificación previa. Primero la negociación para el preacuerdo, -ayer por la noche en secreto- y luego presentación a la prensa. Tampoco se puso ni se pondrá ningún nombre sobre el tapete: primero será el acuerdo programático, luego la investidura y por último la conformación del gobierno.
Este el comienzo de lo los líderes de PSOE y Unidas Podemos definieron como “tarea histórica e ilusionante”. Pablo Iglesias explicó que si hace unos meses hubo una “oportunidad” para un gobierno progresista, ahora la oportunidad se ha convertido en “necesidad”. Dijo que este es un acuerdo de gobierno progresista que sumará “la experiencia del PSOE con la valentía de Unidas Podemos”, con las mismas palabras que utilizó cuando le extendía la mano a Pedro Sánchez durante la campaña electoral.
Pedro Sánchez quiso dejar muy claro que será un gobierno “rotundamente progresista” porque estará integrado por fuerzas progresistas.

lunes, 11 de noviembre de 2019

El PCE ante el resultado de las elecciones del 10N: perseverar en la la unidad ante el neoliberalismo y la extrema derecha

El PCE saluda y agradece el trabajo realizado por todos y todas los militantes y simpatizantes de nuestro Partido, de Izquierda Unida y de Unidas Podemos que han sacado adelante una difícil campaña en la que hemos confrontado con todas las fuerzas políticas para evitar un cierre de la crisis del régimen.
Estamos ante la constatación de una gran irresponsabilidad, una convocatoria electoral fruto de un cálculo electoralista, agitando además el avispero de la confrontación con Cataluña como un arma arrojadiza porque creían que les iba a beneficiar en número de votos, anteponiendo sus intereses personales a los intereses del país. Pero el problema no es que Pedro Sánchez antepusiera sus supuestos intereses personales, sino que el precio de su mal cálculo lo pueden pagar las clases populares. Además, el PSOE al provocar el adelanto electoral ha dado alas a la extrema derecha, que ha duplicado su resultado. Un error histórico con el que Vox se convierte en una de las extremas derechas más fuerte de Europa. Un error del que Ciudadanos y el Partido Popular también son responsables por blanquear a Vox con sus pactos en Madrid o Andalucía.
Vamos a ser el dique de contención de la extrema derecha no solo en las instituciones, sino también en la calle, en los movimientos sociales y en los tribunales, combatiendo sus discursos de odio y defendiendo los derechos humanos y los valores de igualdad, justicia social y solidaridad que siempre han caracterizado a nuestro pueblo. Parar a la extrema derecha es responsabilidad de todos.
El espacio de Unidas Podemos ha resistido en un escenario difícil. Hemos perdido escaños y somos conscientes de ello, pero creemos que tenemos que estar satisfechos por haber resistido en unas condiciones tan hostiles, donde se ha intentado responsabilizar a Unidas Podemos de la falta de estabilidad en España, se ha exacerbado la situación en Cataluña para conseguir réditos electorales, tanto por la derecha como por el PSOE, y se ha estimulado una ruptura del espacio de Unidas Podemos para intentar acabar con este proyecto. Pero no lo han conseguido, a pesar de que han intentado barrernos del escenario político, volvemos a ser imprescindibles para darle una salida democrática a la actual coyuntura de nuestro país. Ahora nos queda trabajar para poder recuperar el espacio perdido en los últimos años, afrontando los retos políticos y organizativos que con carácter estratégico exige el próximo ciclo.
Desbloqueo y acuerdos
Ante el avance de las derechas, lo que en junio era una oportunidad, un acuerdo de gobierno, hoy es una necesidad. El PSOE de Pedro Sánchez, con una victoria decepcionante para sus propias expectativas, no consigue ni hundir a Unidas Podemos ni avanzar un nuevo escenario que le permita una política de alianzas mucho más cómoda.
Tenemos que estar a la altura del momento. En este escenario, teniendo en cuenta los resultados, es imprescindible impedir un gobierno de la derecha o del PSOE con la derecha. Tenemos que hacer lo posible para que haya un gobierno fruto del acuerdo amplio del bloque que posibilitó la moción de censura, reflejo de un país plural y diverso, que sea una respuesta ante la emergencia social y el auge de la extrema derecha. El PSOE, seis meses después, vuelve a tener que decidir si quiere conformar un gobierno democrático, para que puedan dormir tranquila la gente sencilla y trabajadora de nuestro país, o conformar un gobierno al gusto de Ana Patricia Botín y Amancio Ortega.
Pero como dijimos en abril, este programa no puede confeccionarse en los despachos sino que debe ser el resultado de la participación de todas las personas que han peleado en la calle durante estos años contra los recortes, reivindicando el cumplimiento de derechos constitucionales. El pueblo organizado, sus demandas y reivindicaciones, tienen que ser el núcleo de este proceso. A la extrema derecha no se la para con grandes discursos, sino con políticas sociales que blinden los derechos de las clases populares en un contexto de incertidumbre, desamparo e indefensión. Tenemos la obligación histórica de demostrar en la práctica que la alternativa en una situación de crisis pasa por la izquierda, por nuestra presencia en el conflicto social y por políticas que mejoren las condiciones de vida de las familias trabajadoras.
Desde hoy nuestros diputados y diputadas trabajarán para poner en marcha un programa de emergencia democrática que mejore las condiciones de vida de las familias trabajadoras. No hay tiempo que perder y desde hoy mismo ponemos los más de tres millones de votos a UP a trabajar por un país más justo, más democrático y más igualitario. Los diputados y diputadas del PCE, así como el conjunto de 35 diputados y diputadas de UP, se ponen hoy mismo a trabajar demostrando que somos un instrumento útil para las familias trabajadoras.
Unidad
Ha quedado demostrado también que la división en la izquierda es un error y una irresponsabilidad y por eso apostamos por la unidad. Unidad es sinónimo de responsabilidad con las clases populares. Fragmentar la izquierda es una muy mala idea, no solo perjudica a la izquierda sino que perjudica al país. En muchas provincias nos disputábamos el último diputado con el bloque de la derecha y nos han faltado algunas décimas fundamentales que podrían haber sido posibles con generosidad y altura de miras y que se han perdido porque opciones como Más País ha dispersado el voto sin conseguir representación. Esta dispersión ha regalado a Vox y al PP un puñado de diputados que desde hoy mismo trabajarán sin descanso para blindar los privilegios de las oligarquías y deteriorar los derechos de la mayoría social.
Tenemos que seguir perseverando en la unidad que representa Unidas Podemos para poder ser una barrera de contención eficaz y útil para las políticas neoliberales y la extrema derecha. Asimismo, asumimos nuestra bajada de representación como la necesidad de reforzar un proyecto de izquierdas, democrático y popular con arraigo en la sociedad civil y capacidad para construir una alternativa de mayorías que garantice protección, certezas y perspectivas de futuro para las familias trabajadoras. Es necesario iniciar un proceso de reflexión y reorganización del espacio alternativo al Régimen del 78, con un impulso en términos políticos y organizativos que nos permita abordar la defensa de la clase trabajadora ante la crisis capitalista desde el conflicto social. Así mismo, al PCE le toca analizar el diferente grado de implicación de sus estructuras para sacar adelante esta campaña, conforme a los acuerdos tomados en nuestros Comité Central, y establecer mecanismos para corregir los errores derivados de dicha situación.
11 de Noviembre de 2019

viernes, 8 de noviembre de 2019

Alberto Alberto Garzón: “Más pronto que tarde construiremos la III República de España". Acto de cierre de campaña

Enrique Santiago, Secretario General del PCE: "Sólo el voto a Unidas Podemos puede evitar que vuelva el franquismo"

Alberto Garzón alerta a los trabajadores y trabajadoras de que Unidas Podemos es la única garantía para salvaguardar sus derechos y los servicios por los que pelean frente a la amenazas de nuevos recortes

Cerca de una treintena de personas, en representación de 12 colectivos laborales y sociales, se han reunido esta mañana con los candidatos de Unidas Podemos de Málaga y representantes de Izquierda Unida y Podemos para explicar la situación que atraviesan y para oir las propuestas que la coalición de izquierdas emprenderá a partir del 10N y que les afectan directamente. “Describen una realidad que afecta a Málaga, pero también a Andalucía y a todo el país”, ha explicado a los medios el cabeza de lista por la provincial, Alberto Garzón.
Entre los presentes, trabajadores despedidos y representantes sindicales de Cotroni, ferroviarios, pensionistas, camareras de piso, bomberos, Metro Málaga, Asociación de Asalariados Taxis/CGT, trabajadoras de ayuda a domicilio, CCOO y Marea Blanca. Con ellos se han reunido Alberto Garzón, Eva García Sempere y Ramón González (números 1, 2 y 3 de Unidas) además de Guzmán Ahumada y Paqui Macías en representació de IU y Podemos. “Estamos viendo, diez años después, que la crisis económica sigue instalada en la mayoría social de trabajadores y trabajadoras, con precariedad, expedientes de regulación de empleo y un detrimento de los servicios públicos”. Estas personas son, a juicio de Garzón, el ejemplo de cómo se ha aprovechado las dos reformas laborales “para incrementar la explotación de las clases trabajadoras. Es pernicioso que las familias vivan peor que hace 10 años y que nos amenacen con nuevos recortes y despidos”.
El candidato de Unidas Podemos ha reiterado “el compromiso absoluto” de derogar las reformas laborales de 2012 y 2010, “que son mecanismos jurídicos aprovechados por las grandes empresas con beneficios para aumentar explotación y para despedir en condiciones abusivas” .
Pero Garzón también ha aludido a la derogación de la “ley mordaza” y cómo se utiliza para atacar a trabajadores, como algunos de los presentes “que están sufriendo consecuencias por estar defendiendo sus derechos y los nuestros; que están siendo detenidos y pasando por juzgados por defender derechos de todos y todas”.
Trabajadoras de ayuda a domicilio y de la Sanidad han puesto de manifiesto la situación que padecen como tales, pero también la de los usuarios y han reclamado que la financiación que llegue del Estado tengo carácter finalista para evitar que la Comunidad Autónoma la use con otros fines
Garzón ha echado mano del programa de Unidas para comprometerse a acabar con los recortes y la especulación de los servicios públicos, “que hay que financiar adecuadamente, porque vivimos en un proceso parcial de privatización progresiva, de dar ventajas a las empresas privadas y poner los servicios como la Sanidad como un negocio y no como una oportunidad para salvar vidas. La utilización abusivas de las contratas lo único que consigue es que unas pocas empresas como la de Florentino Pérez, se enriquezcan”.
El candidato ha hecho un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras para que sean conscientes de que si no se acuden a votar, se le concede “doble voto a los barrios ricos y acomodados”. También ha señalado que Unidas Podemos es la única fuerza que va a luchar por garantizar los derechos de la clase trabajadora y ha ido más allá cuando ha advertido que quién quera un gobierno entre PSOE y Unidas, que vote a esta última coalición, porque si meten en las urnas la papeleta de los primeros corren el riesgo de aumentar los perjuicios que ya padecen.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Eva García Sempere, candidata Unidas Podemos por Málaga, aparece incluida en una ‘lista negra’ de Monsanto (Bayer) y clasificada como ‘strongly againts’ por oponerse al herbicida glifosato, vinculado con el cáncer

La diputada del PCE e Izquierda Unida y candidata número dos por Málaga de Unidas Podemos en las próximas elecciones del 10N, Eva García Sempere, fue incluida en una ‘lista negra’ por la compañía química norteamericana Monsanto -adquirida posteriormente por la multinacional alemana Bayer por 56.000 millones de euros- y clasificada en la misma con un intenso color rojo -con el que clasifican a las personas más opuestas- como ‘strongly againts’ (fuertemente en contra) por su trabajo como portavoz de IU en la Comisión de Agricultura del Congreso contrario al herbicida glifosato, comercializado por estas empresas y considerado en diversos estudios internacionales como cancerígeno.
García Sempere aparece señalada en esa misma ‘lista negra’ como ‘influencer´ (persona con capacidad de influencia por su condición de parlamentaria) y también se señalan indicaciones sobre los ‘mensajes’ que la diputada debe recibir, entre ellos ‘excluir el glifosato de la agenda política’.
La parlamentaria andaluza y responsable federal de Política Medioambiental de IU conoció que estaba incluida esta ‘lista negra’ a través del despacho internacional de abogados Sidley Austin LLP, con sede en Bruselas. Este bufete le informó por correo que actúa en calidad de representante legal de Bayer AG y de sus sociedades filiales, tras ser contratados por la multinacional ‘para realizar una investigación tras la aparición de ciertas informaciones en la prensa sobre la existencia, ámbito y uso de las denominadas listas de partes interesadas’. Estas listas las elaboró la agencia de relaciones públicas Fleishman Hillard dentro de la campaña que inició Monsanto en 2016-17 para que se renovara el uso del glifosato.
Según los datos hechos públicos, buena parte de ellos por la propia Bayer, las referidas ‘listas negras’ contienen supuestamente datos de, al menos, 1.475 personas de 10 países, incluidas 339 pertenecientes a instituciones de la Unión Europea de varias nacionalidades. En ellas se incluye a políticos, periodistas, científicos y responsables de asociaciones agrícolas en función de su posición sobre productos que contienen organismos genéticamente modificados, entre ellos el herbicida glifosato, que Monsanto comercializó bajo el nombre de Roundup.
España, con 144 nombres, es el cuarto país con más personas incluidas en estas ‘listas negras’, en una relación que abarca supuestamente a otras 466 personas en Francia, Alemania (202), Polonia (152), Reino Unido (93), Italia (51), Holanda (20), Bélgica (4), EE.UU (3), Suiza (1)
A raíz de la polémica pública suscitada por estas acciones, principalmente en Francia, Bayer empezó a tomar medidas a mediados del presente 2019 y a pedir disculpas por lo ocurrido en el país vecino. La Fiscalía francesa tomó cartas en el asunto a partir de las informaciones aportadas, entre otros medios, por el diario ‘Le Monde’ y el canal France2.
La diputada comunista Eva García Sempere decidió reclamar a Sidley Austin LLP toda la información que manejaran sobre ella, después de que este bufete le informó de esta posibilidad tras encontrar su nombre en las listas de la compañía adquirida por Bayer en la investigación que habían abierto.
‘Además de su nombre -le indicaba el despacho de abogados- las listas pueden incluir con carácter general su título profesional, organización, información acerca de su posición con respecto a la renovación del glifosato en la UE, su posición sobre Monsanto, así como cualquier contacto que la agencia pueda haber tenido con Usted acerca de esas cuestiones’.
El despacho indica también, por un lado, que ‘hasta donde hemos podido comprobar, las listas no incluyen datos personales ‘sensibles’’, aunque dejan abierta la posibilidad de que ‘si nuestra investigación revela cualquier información adicional que nos haga modificar la afirmación anterior, se lo notificaremos debidamente’.
García Sempere ha podido comprobar también que en la información que aparece en su ‘lista negra’ se indica que entre las formas de reconducir la opinión contraria al glifosato en España está la organización de ‘talleres’ y se cita también como representante de la industria a la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), un ‘lobby’ o grupo de presión español al que pertenece Bayer y, en su momento, Monsanto, que se encarga en la práctica de representar a los fabricantes de productos fitosanitarios en nuestro país.
El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo y desde 2015 pasó a ser clasificado como un ‘cancerígeno probable’, entre otros por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, agencia perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Dentro de las acciones puestas en marcha por Bayer para hacer frente a la crisis desatada por el uso del glifosato y las ‘lista negras’ denunciadas en Francia, la multinacional emitió un comunicado hace unas semanas a nivel europeo en el que aseguró, según los medios de comunicación de ese país, que los datos contenidos en las ‘listas negras’ no son ilegales y solo se refieren a información de acceso público.
Esta valoración de Bayer contrasta con las informaciones publicadas por los medios franceses sobre los datos manejados en las listas de ese país. Allí la denuncia apunta a la ‘recolección de datos personales por medio fraudulento, desleal e ilícito. Las investigaciones periodísticas en Francia señalan que en los archivos, además de la posición de los personas sobre el glifosato, se recogerían supuestamente datos sobre sus pasatiempos, capacidad de ser influenciados, además de direcciones y teléfonos personales.

martes, 5 de noviembre de 2019

La Juventud Comunista ante las elecciones del 10N: ¡Vota un día, lucha todo el año!

El próximo 10 de noviembre vuelve a haber elecciones en España. La crisis de gobernabilidad derivada de la crisis de Régimen de la última década ha condenado a los partidos de este a no encontrar un camino hacia su deseada estabilidad. Estabilidad que los y las comunistas sabemos que no es otra cosa que poder instaurar e institucionalizar todavía más la pérdida de derechos y los recortes impuestos por la UE, con instrumentos como el objetivo de déficit, que hemos sufrido la clase trabajadora.
Ante la situación de volver a las urnas y el hastío generalizado hacia todos los partidos políticos, no nos queda sino pedir el voto para la única propuesta que puede poner en graves contradicciones al Régimen del 78. Unidas Podemos, y más concretamente Podemos, hemos cometido grandes errores como hacer creer al pueblo que solo con el voto y la victoria electoral era la solución a los problemas de los y las trabajadoras.
Desde la Juventud Comunista somos conscientes de ello y de lo que ha supuesto: una desmovilización generalizada y una primacía de lo inmediato y lo electoral. Aun teniendo en cuenta todo ello, no podemos obviar que es la única candidatura que plantea cuestiones imprescindibles para el futuro de la juventud de nuestro país: poner coto a las grandes empresas eléctricas, controlar alquileres, una transición ecológica justa, o incluso las pensiones que aunque lejos todavía de nuestro horizonte vital, no podemos perder de vista. Y, sobre todo, lo que hace la candidatura de Unidas Podemos es poner sobre la mesa los límites del Régimen del 78 y de su Constitución: ni un proyecto social, ni federal, ni el reconocimiento de la plurinacionalidad, ni ninguna medida que vaya más allá de repartir las migajas de los ingentes beneficios del capital es posible en este marco.
La vorágine electoral en la que vivimos desde 2014 no nos puede hacer olvidar, a ninguna de las fuerzas progresistas de este país, que el poder reside en la organización y la movilización popular: hay que pedir el voto un día pero estar en la calle todos los demás. Cualquier programa electoral que quiera hacer la más mínima medida contra el Regimen del 78 será papel mojado: ni la Ley Mordaza, ni la Reforma Laboral, ni el el fin de los desahucios los conseguirá una mayoría parlamentaria, si no que los conseguirá el poder popular, el pueblo organizado y movilizado en torno a objetivos concretos.
Para muchos jóvenes es difícil ver cómo estas elecciones pueden suponer algún cambio en sus vidas, es difícil de ver como unas elecciones pueden acotar las miserias y problemas que les impone el sistema capitalista. Y de hecho aún la victoria de UP en las elecciones no lo conseguiría por sí sola, pero es un paso necesario para debilitar el Régimen del 78, construir un proceso constituyente que nos lleve a la III República sin perder de vista el Socialismo como objetivo.
Por todo esto, sabiendo que el voto es solo una pequeñísima acción y que lo electoral solo es una más de las luchas necesarias, la Juventud Comunista pide el voto para Unidas Podemos, la candidatura de la que formamos parte junto con el Partido Comunista de España. Pero sobretodo lo que pedimos a todo el mundo que se siente asqueado frente al momento actual es que tome el o ella misma las riendas de su frustración y se organice, se sindicalice y mire más allá de la urna y del debate de campaña.
Unión de Juventudes Comunistas de España

viernes, 1 de noviembre de 2019

Alberto Garzón: “Tras el 10N, IU debe ofrecer a todo lo que hay a la izquierda del PSOE un proyecto de unidad”. Entrevista de Mundo Obrero

J.M. Mariscal Cifuentes
Mundo Obrero
En plena precampaña electoral no era fácil conseguir un hueco en la agenda de Alberto Garzón, coordinador general de Izquierda Unida. Los lectores y lectoras de Mundo Obrero conocen bien los posicionamientos y las opiniones de Alberto Garzón, por eso queríamos aprovechar esta oportunidad para conversar, más que con el coordinador general o con el diputado, con el camarada Garzón, de las inquietudes de nuestra militancia y, sobre todo, de proyecto estratégico, de unidad popular más que de confluencia electoral, del tiempo después al 10 de noviembre más que del tiempo que queda hasta las elecciones. Agradecemos a Alberto la atención al periódico de su partido. Este es el resultado.
MUNDO OBRERO: ¿Cómo ves a Izquierda Unida, a su organización y a su militancia?
ALBERTO GARZÓN: La militancia en general está satisfecha con el trabajo que hemos hecho y al mismo tiempo preocupada por la situación, tanto política como en términos de organización. Para saber dónde estamos conviene mirar de dónde venimos. En 2014, la irrupción de nuevos partidos, en particular de Podemos, modificó el tablero de juego en el que nos movíamos, y tuvimos que acometer cambios radicales que muchas veces iban en contra de nuestra propia inercia como organización. Las encuestas manifestaban que podíamos desaparecer, algo que se instaló en el imaginario colectivo, no en nuestra gente, periodistas y medios daban por hecho que Izquierda Unida desaparecía. Fueron momentos muy duros, yo iba a las tertulias televisivas para intentar colocar nuestro mensaje y nuestro perfil, pero salían encuestas en las que estábamos en el 1%. El año 2015 fue más duro todavía, con unas elecciones autonómicas y municipales en la que desaparecemos de muchos parlamentos regionales, con una merma significativa en el resto. En diciembre de ese año nos lo jugamos todo, fuimos a la batalla final y con una explosión de esfuerzo de parte de la militancia, y mucha gente que estaba en el entorno apoyándonos en el contexto probablemente más agresivo que jamás vayamos a encontrar, con cuatro partidos monopolizando la agenda, conseguimos un resultado muy bueno en votos, pero muy triste en escaños, por efecto de la Ley Electoral. Creo que eso fue un hito que marcó la pertenencia de nuestra gente a este proyecto. Sobrevivimos a que la organización no se disgregara, a que no desapareciésemos en territorios enteros del país, mantuvimos la conexión en una situación de profunda debilidad financiera, pero también emocional. Tuvimos que afrontar una deuda de 11 millones de euros que heredamos cuando llego a la coordinación en 2016, mientras la gente veía que había otra fuerza política que ocupaba nuestro espacio histórico. A partir de ese momento se produce una recomposición que se hace a través de la unidad, en coherencia con nuestros postulados ideológicos, históricos y políticos, pero no exenta de contradicciones y de tensiones.
M.O.: ¿Cuál es la contradicción fundamental con la que nos hemos encontrado?
A.G.: Sin duda que Podemos es una fuerza política con una fuerte base electoral pero sin organización, mientras que IU tiene una base electoral insuficiente por sí sola pero una base militante históricamente organizada en los territorios. Está unidad es, por lo tanto, simbiótica, beneficiosa para las dos fuerzas políticas y para el país, pero al mismo tiempo genera contradicciones que nuestra militancia vive cada día: la inexistencia de un interlocutor real físico, la mayor parte de las veces, y sobre todo colectivo. Tradiciones y novedades políticas que se encuentran. Ahora tenemos que ver cómo somos capaces de pensar en el futuro, y estoy satisfecho porque en este ciclo, entre todos y todas, hemos salvado a IU.
M.O.: En relación al conjunto de los actores políticos a la izquierda del PSOE, ¿en qué posición se encuentra IU ahora mismo?
A.G.: Nuestro país ha vivido, y sigue viviendo, una crisis de régimen, expresada en múltiples dimensiones. En la que nos afecta, diría que una crisis así destituye a todos los agentes políticos involucrados en el régimen, incluida a su oposición interna, que éramos nosotros. Esto ha provocado la fragmentación de los espacios y la multiplicación de los actores; existen Podemos, los Comunes, Equo y otros sujetos con base en determinados territorios, ahora el partido de Errejón... pero sociológicamente podríamos decir que el espacio a la izquierda del Partido Socialista se ha ampliado en los últimos años y ha cristalizado en formas concretas muy diferentes. Nosotros somos expresión de la parte más organizada, de la fuerza quizá más ideológica, con una larga tradición, que pone más el acento en elementos de clase. Y tenemos la obligación de convivir con otras fuerzas políticas que tienen otros parámetros, algunas son nuevas, otras son reconversiones, siempre es complejo, cada territorio es un mundo: no es lo mismo Cataluña que La Rioja, Castilla-La Mancha que Andalucía, en cada lugar hay singularidades y todas ellas son consecuencia de la crisis de régimen y de cómo esa crisis ha alterado el espacio de la izquierda. Y todo esto continúa, no termina de solidificar. Hemos visto cómo en este año 2019 ha habido divisiones, recomposiciones, construcción de nuevos partidos, probablemente como resultado de una derrota, la de pasar del 21% del espacio electoral al 14% que tuvimos en abril, remontando las encuestas. Llamazares abandona IU, Errejón abandona Podemos, las mareas, Compromis,... todo eso son expresiones de la recomposición del espacio político.
M.O.: ¿No estás deseando tener un momento sin elecciones para parar a pensar qué hacemos con todo esto que nos describes? ¿Cuáles son los retos a partir del 10 de noviembre?
A.G.: Hay que señalar que, aunque no se vuelvan a repetir elecciones la crisis de régimen está lejos de cerrarse y todo se va a seguir moviendo en un contexto de incertidumbre política. Seguiremos teniendo que hacer frente a emergencias cotidianas. Pero desde luego la izquierda que nosotros representamos, Izquierda Unida, tiene que ofrecer una propuesta a ese espacio amplio y heterogéneo que, a mi juicio, tiene que consistir en reconstruir un bloque histórico que sea capaz de acometer los cambios para los cuales hacemos política. Cuando hablo de cambio no es solo programático, no solo hablo de derogar la reforma laboral, sino de transformar radicalmente las bases de nuestra sociedad, del capitalismo. Es evidente que para eso necesitamos mucha más fuerza. Construir ese bloque histórico consiste en hacerlo orgánica, cultural e ideológicamente. Por eso, a partir del 10 de noviembre tenemos la tarea de hacer una propuesta al resto de actores. Estamos legitimados para hacerla a pesar de que otros actores aparecen con un mayor espacio simbólico.
M.O.: ¿En qué consistiría esa propuesta?
A.G.: Para empezar tendremos que ser capaces de entender que unidad no es homogeneidad, que unidad implica sumar actores diversos. Por muchas diferencias que tengamos con gente como Íñigo Errejón y lo que expresa, o Gaspar Llamazares, digamos esa izquierda light, es necesario contar con todos ellos. Si solo contamos con los más puros, con los nuestros, no sumamos nunca, estaremos siempre atrapados en un espacio que nunca será capaz de sumar mayorías suficientes para hacer las transformaciones que este país necesita. Esa es la primera tarea, sumar fuerzas. Y la segunda es asumir el reto de tratar de hegemonizar ideológicamente ese espacio, algo central, pues no se trata de sumar aritméticamente sino de sumar en pos de un proyecto político e ideológico.
M.O.: Cuando hablas de actores políticos hablas de siglas, de organizaciones pero los actores que construyen un Bloque Histórico son sectores de clase, populares, como bien has señalado cuando distingues la confluencia electoral de la unidad popular.
A.G.: Efectivamente, cuando hacemos este tipo de reflexiones es importante remarcar quién es el sujeto. No es lo mismo referirnos a sujetos organizados existentes, como son los partidos políticos o los sindicatos, que hablar de sujetos en términos de clases sociales, son dos dimensiones distintas que tenemos que ser capaces de llevar a una reflexión congruente. Tenemos la tendencia de referirnos a sus dirigentes y a generar estrategias a partir de democracias internas, que en algunos casos brillan por su ausencia. Esto también nos genera tensiones, porque muchas veces se producen decisiones que van a diferente velocidad en las dirección con respecto a las bases. Cuando hablamos de unidad popular nos referimos al sujeto de las clases sociales, el de la gente en su vida cotidiana y en su relación con la actividad productiva, es ahí donde se construye la unidad popular. Tenemos que ser capaces de construir por abajo y sólo luego ver cómo es o se concreta o cristaliza. Por eso no hay que tener miedo a construir sujetos nuevos como una rearticulación de personas, de clases sociales y sectores de clase que en un determinado momento generan nuevas alianzas para objetivos comunes. Esto es lo que debería pasar, y para ello, la mejor estrategia es el trabajo cotidiano y en la calle.
M.O.: En ese trabajo cotidiano y de calle, ¿qué papel ocupa el mundo virtual, el de las redes sociales?
A.G.: El mundo virtual, si quieres que lo llamemos así, no es un mundo ajeno al mundo real, es una etiqueta que se utiliza para diferenciarlo del espacio puramente físico, material, pero la socialización que existe en las redes sociales la realizan personas de carne y hueso. Alguien que se politiza a través de Internet se politiza de forma efectiva, no fantástica. Ha habido y hay mucha gente que se afilia a Izquierda Unida gracias a Internet. Es otro más de los campos de batalla y creo que no jugamos mal en él.
M.O.: Desde luego que no. Es muy interesante que te refieras a los espacios de socialización, te has referido en escritos e intervenciones, en charlas o debates a los profundos cambios que se han producido en ese ámbito y en cómo nos afectan.
A.G.: Claro, porque reconstruir tejido social y lazos colectivos es condición necesaria para el bloque histórico. Fijémonos en la cultura del trabajo, la precariedad ha modificado la cotidianidad de la clase trabajadora, en cómo hemos pasado en 40 años de un modelo en el que era muy habitual que el PCE encontrara su militancia y su cantera entre el mundo obrero, vinculado a la gran empresa, con miles de trabajadores sindicados. Desde entonces, la irresponsable desindustrialización nos ha dejado un erial, lo que tenemos ahora es un espacio de enorme fragmentación individualista. No es lo mismo politizarse en esos centros de trabajo, que además en torno a ellos estaban sus propios barrios, los trabajadores compartían empresa y vecindario, unos bares, una socialización cotidiana. Hoy tenemos el modelo Delivero o Glovo, o multitud de pequeñas empresas de 3 o 4 trabajadores. Ante estos cambios, que debemos analizar en profundidad si queremos establecer estrategias de construcción de ese bloque histórico, tenemos que cambiar el sujeto de la estrategia, no pensando en los partidos, sino pensando en abajo, en las clases sociales, en sus espacios de socialización, para incidir en ellos. Para esto los partidos son instrumentos, consiste en darle la vuelta al análisis habitual que solemos hacer, unidad popular no es una alianza electoral entre Podemos e Izquierda Unida sino cómo Izquierda Unida y Podemos insertan sus estrategias en la vida cotidiana de la gente, para que trabajen conjuntamente. Y eso está lleno de enormes dificultades que tienen que ver con la fragmentación de la clase trabajadora, con culturas diferentes, distintas tradiciones políticas, pero ese es el camino, y es difícil generar espacios de socialización con gente que no está organizada, con organizaciones sin base organizada, por eso la batuta la tienen que tener aquellos que estamos organizados. Esa es la estrategia y sé que es mucho más fácil diseñarla y definirla que llevarla a la práctica, sobre todo porque somos una fuerza modesta, humilde, con 20 mil afiliados y unos 40 mil simpatizantes, que además tenemos la cultura política de activarnos en campaña electoral (que ahora supone prácticamente todo el tiempo), una dinámica heredera de la dinámica eurocomunista instalada largamente en nuestra organización. Nos cuesta trabajo activarnos para campañas que no sean meramente electorales, y lo digo en global, como organización, porque en IU tenemos cientos y cientos de activistas que nutren frentes diversos de lucha, por eso las campañas de afiliación deben acompañar a estos procesos de activismo.
M.O.: En el año que llega tendremos una Conferencia Política del PCE y una Asamblea Federal de IU ¿Cuáles son los parámetros en los que crees deben realizarse ambas?
A.G.: Insisto en que tendremos que acometer esas tareas al mismo tiempo que se desarrolla la actualidad política de una forma tan vertiginosa, al fin y al cabo son cosas que no pueden ser ajenas a nuestra realidad, Lenin escribió el “Estado y la Revolución” en un contexto verdaderamente más convulso, con esa nota final en la que decía que entonces tocaba hacer la revolución más que pensarla o escribirla. Los caminos de la Conferencia Política del PCE y el de Izquierda Unida a la Asamblea deben centrarse en estas cuestiones del análisis de la realidad cotidiana, de la realidad concreta, porque al final lo que tenemos que ver es cómo vive la clase trabajadora y cómo podemos organizarnos para mejorar nuestras condiciones de vida. Es verosímil pensar que la cuestión de la unidad electoral va a salir, pero debe hacerlo como conclusión, no como punto de partida para el análisis o el enzarzamiento semántico. En ese sentido, la Conferencia Política debe de estar encaminada a un elemento más reflexivo, en relación sustancialmente a cómo construir unidad popular, porque muchas veces tendemos a dedicar muchas energías y mucho esfuerzo a cuestiones que nos alejan de los problemas cotidianos de las familias trabajadoras, y ver si se pueden sentir representadas por la acción del Partido. Esa es la primera pregunta que nos tenemos que hacer, y a partir de ahí construir sin prejuicios pero con nuestra ideología.
M.O.: ¿Sigue siendo válido el análisis y el proyecto de ruptura democrática? ¿Cómo casa éste proyecto con la posibilidad de compartir gobierno con el PSOE?
A.G.: Como ya he dicho, vivimos una crisis de régimen que no se ha resuelto y el hecho de que tengamos 4 elecciones generales en 4 años supone en cierta medida un síntoma de esa ausencia de resolución. Hay una estrategia ideada por determinadas personas, que usan muy bien la cabeza, para llevarnos y conducir en nuestro país a unas reformas que cambian algunas cosas sin alterar la estructura de poder de nuestro país, es más, reforzándola. Esa visión reformista es una visión que pasa, por ejemplo, por acuerdos entre el Partido Socialista y Ciudadanos, son una serie de personas que piensan que esa es la mejor salida para sus intereses, sin embargo no son hegemónicos, no consiguen convencer a todos los actores políticos de este país, si no ya tendríamos un gobierno PSOE-Cs. La crisis de régimen también ha provocado que tengamos en España una clase dirigente que no está cohesionada, está fragmentación hace que en contra de lo que decían los bancos, no tengamos aún un gobierno PSOE-Cs. Esto manifiesta no solo la autonomía de lo político, sino líneas de pensamiento distintas. Por lo tanto, la crisis del régimen no está resuelta y deja espacio a la ruptura democrática, entendiéndola como un proceso constituyente a favor de los de abajo y de la clase trabajadora, que se concreta en nuevas instituciones democráticas y jurídicas, nuevas reglas de juego laborales... todo este proceso constituyente está disponible, el problema está en que la correlación de fuerzas ha ido variando en los últimos años y hemos tenido desde el año 2017 un creciente fortalecimiento de las fuerzas reaccionarias, que es sin embargo insuficiente para que ganen la batalla, mientras que nosotros hemos tenido un cierto desfallecimiento de nuestras fuerzas, pero que en términos históricos siguen siendo notablemente altas, IU tuvo su techo en 1996 con un 10%. Pero no estoy hablando solo de número o votos, sino en términos de impugnación del sistema, con nuevos focos, ahí está Cataluña, el 8M, la emergencia climática... No hay nada cerrado, la correlación de fuerzas se altera en función de los acontecimientos y no está garantizado que vaya a ganar la derecha reaccionaria esta batalla, como tampoco está garantizado que nosotros la vayamos a ganar, estamos en una guerra de posiciones que se juega en múltiples dimensiones, el marco cambia, como la agenda política, y no es lo mismo disputar esa batalla en un terreno de debate económico o social, que tenerlo sobre la cuestión nacional. Con respecto a lo que dices del PSOE y el gobierno diré que no deja de resultar fantasiosa la posibilidad de que el PSOE se avenga a constituir un gobierno con medidas de progreso y transformación social, el objetivo está encaminando a no permitir la cierre de la crisis régimen por la derecha, una trayectoria que nos llevaría a un cierre de la crisis de régimen de forma reformista y perjudicial para la clase trabajadora en términos concretos. El objetivo es ayudar a que el nuevo ciclo de movilizaciones que comienza a atisbarse, los nuevos vectores de movilización, como el feminismo o la ecología política, los propios pensionistas y las resistencias a los cierres y despidos en la industria, así como las movilizaciones de la España vaciada o los olivareros pasen de expresar un descontento a ser parte de la movilización y la transformación real del país. Tenemos que estar preparados para todo, el CIS dice que la preocupación por la clase y el sistema político es uno de los tres principales problemas para los españoles en este momento, hay placas tectónicas en la sociedad que se están moviendo y pueden cristalizar de muy diferentes formas. El reto del PCE y de Izquierda Unida es que toda esa frustración y rabia se dirijan hacia propuestas progresistas, comunistas, socialistas. Existe el riesgo notable de que esa frustración sea canalizada por posturas xenófobas, imperialistas, por lo que Max Weber llamaba posturas de “cierre social”. Todo ello depende de una batalla política, cultural y social que también tiene su reflejo en el intento de tener la máxima influencia posible, incluso dentro del gobierno.
Publicado en el Nº 329 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2019

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