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miércoles, 20 de enero de 2016

Izquierda Unida-Málaga para la Gente presenta nuevas iniciativas para la creación de un gran parque central en los terrenos de la antigua Repsol

Las asambleas de Cruz Humilladero y Carretera de Cádiz de Izquierda Unida y Málaga para la Gente participarán en todas las reivindicaciones y actividades que se organicen en torno a la defensa de un parque en los terrenos de la antigua Repsol, según anunció ayer, martes 19 de enero, el portavoz del Grupo municipal de Málaga para la Gente-IU, Eduardo Zorrilla.
El edil presentó en los propios terrenos donde se ubicaban los depósitos de Repsol una moción instando al equipo de gobierno del PP, que sostiene Ciudadanos, a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para poder crear en la zona un gran Parque Central para Málaga que incluya además espacios deportivos y culturales, a la vez que se inicie la tramitación para recuperar aquellos terrenos que aún no son públicos.
Zorrilla ha recordado esta mañana que IULV-CA lleva décadas reivindicando que estos terrenos se destinaran a uso ciudadano e incluso convocó una consulta ciudadana en la zona que tuvo un amplio respaldo. Ahora, los propios vecinos han iniciado una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org que ya ha recibido miles de apoyo.
El concejal de Málaga para la Gente entiende que un gran parque en estos terrenos sería la solución idónea para los dos distritos entre los que se encuentra el solar, ya que son los más saturados de la capital y carecen de suficientes equipamientos.
A pesar de que en el PGOU de 1997 contemplaba un parque y sólo una pequeña parte para viviendas que financiarían parte del proyectó todo acabó con un proceso especulativo del suelo de convenios y recalificaciones y un plan para crear rascacielos, para hurtar a la ciudadanía una zona verde que necesitaba con urgencia. El PP fue aumentando el número de viviendas y de edificabilidad y donde se proyectó 350 residencias se pasó a 1.400. “El equipo de gobierno ha vendido y perdido la posibilidad de tener un gran parque en 120.000 metros cuadrados que eran de todos los malagueños/as a cambio de 86 millones de un convenio urbanístico que no se ha cobrado”.
Eduardo Zorrilla ha explicado en el mismo lugar donde se reclama el parque que la propuesta de Málaga para la Gente incluye especies arbóreas autóctonas, con carriles bici. Pero también defiende revitalizar el entorno del futuro parque elaborando planes estratégicos de actuación municipal que permita construir equipamientos sociales, deportivos y culturales para poner a esta zona oeste de la capital a la altura de servicios de otros distritos y de una ciudad más habitable.
MÁLAGA CENTRAL PARK
Eduardo Zorrilla
Portavoz Municipal de Málaga para la Gente-IU de Málaga
Los terrenos de los antiguos depósitos de Repsol se sitúan entre los distritos de Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero, una zona de las más densamente habitadas de Europa.
El PGOU de 1997 destinaba la mayor parte de estos terrenos a un gran parque, y una pequeñísima parte a viviendas, que contribuirían a financiarlo. Tras las revisiones del PGOU y los cambios de propietarios de los terrenos, los suelos se entregaron a la especulación y al pelotazo urbanístico, y del proyecto de Gran Parque se pasó al de grandes Rascacielos. Un convenio urbanístico  permitiría a los nuevos propietarios construir grandes torres, dilapidando la oportunidad de un Gran Parque y multiplicando el volumen edificado y los problemas de movilidad en dos distritos ya muy saturados. Todo ello a cambio de 86 millones de euros.
Pero el Ayuntamiento nunca cobrará esa cantidad, pues se modificó el convenio urbanístico para “perdonar” el pago de más de 70 millones de euros a cambio de unos suelos, que originalmente eran públicos, con una edificabilidad sobrevalorada. Actualmente el Ayuntamiento de Málaga es socio del llamado “Banco Malo” (SAREB) en este plan urbanístico, que ni va a pagar nada ni piensa ejecutar el proyecto.
En la plataforma Change.org se ha iniciado una petición ciudadana por un bosque urbano en los terrenos de la antigua Repsol, con casi 16.000 firmas en pocos días.
Málaga para la Gente apoya esta reclamación ciudadana y propone una modificación del PGOU que permita un gran Parque Central en los antiguos terrenos de Repsol, iniciando los trámites necesarios para la obtención de los terrenos aún no municipales.
Los terrenos de la antigua Repsol representan una oportunidad histórica para el gran Parque Central que necesita Málaga, y para solventar la escasez de espacios libres: un gran pulmón en pleno corazón de Málaga, con mucha vegetación y arbolado, y espacios deportivos.

Publicado en "EL ala izquierda de la Casona" en Viva Málaga del lunes 18 de enero de 2016.

martes, 12 de enero de 2016

Alberto Garzón: “Tenemos que recoger lo mejor del movimiento obrero y de los movimientos sociales”. Entrevista

Aitor Rivero/ eldiario.es
Alberto Garzón (Logroño, 1985) atiende a eldiario.es en una cafetería próxima a su casa en el distrito centro de Madrid. El diputado electo de Unidad Popular-Izquierda Unida saca un hueco para esta entrevista en una agenda muy apretada tanto en lo interno como en lo externo.
IU puso en marcha el sábado pasado un proceso asambleario que debería dirimir hacia dónde va la organización que nació en 1986 al albur de las movilizaciones antiOTAN. Hay tres opciones y Alberto Garzón apuesta por la intermedia: mantener la independencia de una fuerza política “claramente rupturista y anticapitalista”. A partir de ahí, todo está abierto, asegura el dirigente. Incluso reeditar y profundizar la colaboración electoral con Podemos y con otros partidos.
Además, Garzón está inmerso en las negociaciones para elegir la Mesa del Congreso. La fecha de la votación es este mismo 13 de enero y todo está en el aire. También la posibilidad de que IU-UP encuentre una fórmula que le permita tener un grupo propio y dar visibilidad al millón de votos que logró el 20D.
El Consejo Político Federal de IU ha abierto la senda hacia una asamblea ordinaria por calendario pero extraordinaria por el contenido. Usted integra la comisión que pilotará la cita de mayo. ¿Cómo se la plantea?
Es una oportunidad que hay que aprovechar no como una situación ordinaria sino como una situación excepcional. Hace mucho tiempo que dijimos que había que repensar la izquierda ya que tras cuatro años de recortes brutales, el PP iba a volver a ganar las elecciones. Hay que hacer una reflexión conjunta, ser audaz y adaptar la organización a los tiempos políticos que vivimos: el país, la gente y sus condiciones de vida han cambiado. Lo que hay que hacer es fortalecer el instrumento para un tiempo que es muy distinto.
¿Se trata entonces de fortalecer IU o de ir hacia un nuevo instrumento que supere IU?
La asamblea de mayo es de IU. Será un espacio abierto para que participe todo el que quiera y el primer paso de algo más grande. Estamos hablando de fortalecer el instrumento para establecer colaboraciones electorales. Seguimos hablando de Izquierda Unida y de cómo fortalecerla. Eso implica una nueva dirección pero la clave está en las nuevas formas democráticas, en introducir elementos como los revocatorios y abrir un debate muy participado para que la militancia pueda tomar la decisión.
¿Y después?
Tiene que quedar claro que el horizonte es de unidad popular, de colaboración. Nunca de absorción ni de integración en ninguna fuerza. Hay que evitar las dos lógicas que nos han intentado invadir: la del refugio en una visión sectaria, ultrarreducida y marginal de la política limitado a un espacio electoral del 1%, o la del enamoramiento con Podemos, que tampoco es una posibilidad.
¿IU no va entonces a una asamblea destituyente para emprender luego un proceso constituyente?
No es una asamblea destituyente. Es una asamblea para fortalecer y enriquecer IU. Y desde ahí, seguir caminando para fortalecer los espacios de unidad popular municipales en los que participamos y poder contribuir a que se puedan construir otros muchos, porque hemos visto que es el camino. Pero son dos vías paralelas. La autonomía de una proyecto de izquierda radical anticapitalista como es IU está garantizada.
¿IU será entonces el instrumento político que sustentará luego alianzas electorales?
La lógica de IU siempre tiene que ser la colaboración electoral desde el reconocimiento y la diversidad. No puede ser la marginación ni la exclusión. En este país necesitamos un instrumento fuerte que preserve una cultura política como la nuestra, con más de 30.000 militantes y un millón de votos con UP. Todo ese bagaje tiene que servir para construir algo mucho más potente, construir, en última instancia, un nuevo país. Hoy hay elementos que no existían hace siete años y evidentemente la organización tiene que ser distinta que entonces. Y ese es el debate en el que nosotros nos insertamos.
Mencionaba antes la necesidad de cambiar la dirección en la asamblea de mayo. En el CPF se aprobó una comisión que llevará las riendas de la organización hasta la asamblea. En esa comisión no está Cayo Lara, ¿cuál es el motivo?
El coordinador federal está de facto en todos los órganos por su cargo. Puede participar en cualquier comisión, no hay ninguna intencionalidad política. Es una comisión que tiene que dirigir el proceso hacia la asamblea y garantizar que los debates lleguen a toda la militancia. Vamos a hacer una primera fase muy participativa en la que enviaremos cuestionarios a todas las asambleas que sirven para animar y dinamizar los debates que vamos a tratar en la asamblea. Queremos algo distinto a lo que hemos visto hasta ahora.
¿Por ejemplo?
Podemos pensar en vez de en una coordinación general una cocoordinación, que es algo que existe en otros partidos como ICV o el Front de Gauche (Francia). O incluso otras fórmulas como portavocías rotatorias o mecanismos de rotación.
¿Y cuál cree que debería ser?
No quiero tomar la decisión. Aparte de que no lo tengo muy claro no quiero influir en el debate de la asamblea. Pero creo que la mera oportunidad de explorar estas vías y salirse de esa visión del hiperliderazgo al que estamos acostumbrados va a ser muy positivo. Pienso en una izquierda que no dependa de un único líder.
Ya sea una jefatura al uso o una nueva fórmula de liderazgo, ¿es su intención formar parte de ese órgano?
No lo descarto, sería deshonesto hacerlo. Yo siempre estoy a disposición de un instrumento político como es IU. Creo que tenemos dos objetivos políticos muy claros. Uno es inminente: atajar la emergencia social que vive nuestro país y para eso tenemos que hacer un instrumento que haga frente a los desahucios, el hambre, la miseria y el desempleo. Eso es inmediato y no podemos hacerlo solos, sino desde la colaboración. Pero luego tenemos otro horizonte: nuestra sociedad no va a poder sobrevivir en el tiempo a medio y largo plazo con este modelo de producción y consumo que despilfarra recursos y machaca el medio ambiente. Necesitamos cambiar el sistema económico. Por eso mi horizonte es socialista y no tengo ningún problema en decirlo. Y un instrumento que tenga ese mismo horizonte es necesario. Todo lo que sea estar al servicio de esa causa, yo estoy a disposición. Por eso quiero que podamos explorar esas nuevas fórmulas que no están basadas en la estética de un personaje que domina la organización, sino a escenarios participativos.
Mencionaba antes las candidaturas municipales y las de confluencia en Cataluña y Galicia, que han sido fórmulas de éxito desde un punto de vista electoral, aunque no tanto en lo interno. Cayo Lara el sábado fue bastante crítico con ambas coaliciones, que usted defiende. ¿Existen esas dos almas en IU? ¿Son reconciliables?
Yo no creo que existan dos almas en IU. Existen muchas más. Venimos de una tradición en la que afortunadamente la disensión es parte fundamental. En cuanto a la confluencia, no hay dos almas en IU. De hecho, IU en sí misma es una expresión de la confluencia. En esta organización hay miembros del PCE, como yo, o de Izquierda Abierta que ideológicamente están muy lejos. Y sin embargo formamos partes del mismo proyecto porque encontramos cosas en común. La experiencia en Cataluña y Galicia seguramente no sean perfectas y crean fricciones pero sí ha quedado de relieve que la gente de la calle, que opera con códigos mucho más sencillos que las direcciones de los partidos, valora muy bien la unidad. Y esa unidad ha servido para romper el bipartidismo en Galicia y Cataluña. Todo lo que sirva para generar un contrapoder que permita cambiar la sociedad va a ser bienvenido siempre que se haga con un programa rupturista de mínimos.
En el CPF del sábado se abstuvo en la votación del informe del Coordinador que criticaba estos espacios. Le insisto porque parece que dentro de IU hay tensiones ideológicas que pueden ser más o menos solventables pero hay otras más complicadas. Este mismo lunes, Gaspar Llamazares aseguró que Podemos quiere trocear IU, el propio Lara y otras voces con peso dentro de la organización lo han criticado. ¿No cree que pueda haber una ruptura cuando haya que poner negro sobre blanco si se va hacia eso?
No lo creo. Se trata de asegurar un espacio autónomo y desde ahí colaboras con otros. Es lo que ha pasado en Galicia y en Cataluña donde, es curioso, se han dado coaliciones electorales que algunos denostaban como sopa de siglas. Y sí ha funcionado electoralmente. Esto tiene que estar en el bagaje de lo que vamos a hacer. No hay que ir a ningún espacio de integración dentro de otra organización. No tenemos que absorbernos en otros. Colaborar es la única forma posible para generar sinergias. La gente que ha votado UP-IU ha votado eso, no es un voto prestado. Aquellos que abogan por meterse en Podemos, para mí son insensatos.
¿Por qué?
Podemos es un proyecto político diferente a nosotros. Tiene sus matices, sus diferencias y sin embargo se puede colaborar con ellos. Pero siempre desde un espacio de reconocimiento. A veces los debates están muy interpretados porque estoy convencido de que Cayo [Lara] estaba a favor del pacto en Galicia y si se hubiera dado una coalición electoral en el conjunto del Estado hubiera estado completamente a favor. Soy consciente de que ha trabajado a favor de que se pudiera hacer. Las tensiones se han generado porque solo se ha podido en algunas partes.
En la reunión del Consejo Ciudadano de Podemos tras las elecciones Pablo Iglesias dijo que durante la campaña IU había roto puentes con su partido. Usted dijo este sábado sin embargo que la campaña de IU había sido “elegante”. Desde cada lado se aprecia una realidad. ¿Se arrepiente por ejemplo de haber dicho que Podemos aspiraba a ser  la nueva UCD?
Yo creo que hemos sido muy elegantes a la hora de hablar de Podemos. A lo largo de 2015 tuvimos acercamientos a ellos y a otras fuerzas y la mayor hostilidad vino por parte de Podemos. Incluso Pablo Iglesias tuvo que rectificar. Nosotros no respondimos porque no queríamos encerrarnos en ese ámbito del barro al que se nos quería empujar no por Pablo [Iglesias], sino por el escenario, Una vez que no se consigue el acuerdo podemos discrepar políticamente. Cuando yo digo que Podemos ha girado al centro o se ha moderado para asimilar el discurso de parte del centro de este país y ganar votos no estoy diciendo nada nuevo. Estoy haciendo una crítica porque creo que la solución está en la izquierda y el propio Podemos reconoció que se habían moderado porque argumentó, creo, “hemos madurado”. Es legítimo y no vamos a ocultar las discrepancias que tengamos aunque sean compañeros de un proyecto de transformación social.
¿Han hablado Iglesias y usted desde las elecciones? ¿Han entablado conversaciones para algún tipo de colaboración en el Congreso?
Hablamos el día de las elecciones para felicitarnos por los resultados y después para ver las hipótesis de la formación de Gobierno, que siguen abiertas. Pero no de ningún tipo de colaboración porque estas deben ser electorales y ahora no es el momento. Yo imagino que como en Andalucía nos vamos a encontrar en el propio debate porque al final te encuentras votando lo mismo. Sí hemos manifestado a todos los grupos que creemos necesario un grupo de IU porque es importante que un millón de votos puedan verse representados en los debates de envergadura que va a haber en esta legislatura.
¿Y qué respuesta han obtenido?
En general, todos nos han dicho que les parece justo. Incluso el PP, dentro del protocolo, nos han dicho que están para hacer lo que sea justo. Creemos que el PSOE, Podemos y las confluencias pueden tener la decisión clave para que nosotros tengamos visibilidad.
En esas confluencias hay personas de IU, ¿qué pasará si no tienen grupo propio?
Quienes se oponen a esos grupos argumentan que Pablo Iglesias y Podemos se han auto otorgando todos los escaños y que eso hace que aunque jurídicamente se cumplan las condiciones, de facto son todo Podemos. Nosotros vamos a facilitar con humildad que tengan grupo. Si no lo obtienen se daría un escenario casi de ciencia-ficción porque no hay precedentes.
Volviendo al debate en IU, da la sensación de que de las distintas tesis que se han barajado sobre hacia dónde deben ir usted defiende la tesis de la refundación, que es una palabra que ya se ha utilizado en IU. ¿Qué diferencia hay entre la actual y las anteriores?
No sé si llamarle refundación. Es la adaptación de nuestra organización a los tiempos actuales. Y pasa por evitar dos tendencias: quienes se quieren refugiar en el 1% y rechazar toda colaboración y quienes se quieren integrar en Podemos. Y rechazo ambas. Tenemos que fortalecer un instrumento autónomo que tiene 1 millón de votantes junto con UP y seguir fortaleciéndolo con otra gente.
La comisión que dirigirá la organización hasta la asamblea está formada mayoritariamente por gente del PCE. ¿Cuál es el papel del Partido Comunista?
Las líneas que hemos estado debatiendo en el partido son las mismas que estoy señalando yo. IU es un instrumento, no un fin en sí mismo. Y tenemos que hacer crítica porque los resultados son muy malos en un sentido general aunque puedan parecer heroicos por cómo se ha hecho la campaña son muy malos. El PCE está siendo catalizador de que se pueda dar un debate participado para crear un instrumento claramente rupturista y anticapitalista.
Hablaba antes de una nueva dirección, ¿estará el secretario general del PCE, José Luis Centella?
Tenemos que ir a órganos de dirección mucho más reducidos. A una estructura más ágil que huya de la burocratización y que apueste por el papel de las nuevas tecnologías también en lo interno. Yo no pondría ningún nombre, la clave no van a ser los nombres sino la línea política. Vamos a una asamblea muy participada y no sabemos lo que va a decir la gente.
Pero usted, que lidera esa senda, tendrá una idea de qué personas quiere que le acompañen.
Voy a poner un ejemplo que ahora está distorsionado por la actualidad, pero el funcionamiento de la CUP en Cataluña y esos procedimientos heredados del anarquismo y del anarcosindicalismo son algo de lo que aprender. Los procesos no pueden estar en los nombres y apellidos de los dirigentes, sino en los procesos. Y luego el dirigente ha de cumplir. Estamos muy acostumbrados en las últimas décadas a dirigentes que desoían la voluntad de las bases. Eso, entre otras cosas, nos ha hecho actuar en IU Madrid. Hay que salir de ese esquema. Ya sé que los nombres implican cosas, pero podemos dejar ese debate para el último momento.
Además de una organización menos bucrocratizada, ¿qué otros planteamientos hace usted para esa nueva IU?
Mayor horizontalidad, con órganos reducidos y flexibles con capacidad de intervención mucho más rápida e instrumentos de fiscalización de los representantes. Igual que hemos defendido los revocatorios para lo público lo mismo podemos hacer en IU. Queremos recoger lo mejor del movimiento obrero y de los movimientos sociales democratizadores. El resto de partidos van a fórmulas cada vez más dependientes de liderazgos individuales y creemos que hay que recorrer el camino contrario, como enseñó el 15M. Con fórmulas democráticas más ágiles el debate es más sincero y transparente y la voz de la militancia está más presente en las decisiones de los dirigentes.
¿Están pensando en modificar el sistema de financiación de IU?
Nosotros no tenemos una vinculación entre cómo nos financiamos y a quién servimos. Todo el mundo es consciente de cuál es nuestro discurso y nuestra práctica con respecto a los bancos. Lo que sí es cierto es que arrastramos una deuda, reducida en comparación con otros partidos, pero que procede de los años 90 y que ha sido reducida año tras año. Esa ha sido una de las grandes decisiones de Cayo Lara, con presupuestos más austeros.
Para la financiación hay que ser muy creativos. El crowdfunding puede ser una herramienta, pero vamos a necesitar mecanismos en la administración pública que permita a todo el mundo hacer política. Si vamos a una campaña en la que cuatro partidos tienen una hipervisibilidad que nosotros no tenemos lo debemos compensar con actos que suponen contratar sitios que cuestan dinero. Y ahí hay una desigualdad. Con una ley de campaña igual y plural todos gastaríamos mucho menos dinero.
Este fin de semana el Parlamento de Cataluña ha elegido al presidente de la Generalitat después de meses, ¿qué cree que pasará en el Gobierno de la nación? ¿Y qué preferiría?
Es evidente que va a haber presiones para una gran coalición. Pero al mismo tiempo habrá otra presión, la de la calle, que quiere un gobierno progresista. Eso no significa que cumpla nuestro programa al 100%, pero sí tenemos mimbres para derogar la LOMCE, la reforma laboral o la ley mordaza. Y para paralizar los desahucios, reformar el sistema hipotecario, poner en marcha un plan de empleo público, etcétera. Si eso es posible, no entiendo que haya partidos y fuerzas sociales que presionan a favor de unas nuevas elecciones, que es el escenario favorito del PP. Si hay nuevas elecciones por la imposibilidad de un pacto a la izquierda del PP va a salir muy fortalecido.
Para ese acuerdo de mínimos, y dado que IU y EUiA forman parte de las confluencias, ¿es el derecho a decidir y un referéndum en Cataluña uno de esos mínimos?
El derecho a decidir es necesario, hay que facilitar una consulta, pero no puede ser el obstáculo para mantener la LOMCE, la ley mordaza y otras reformas que hacen la vida imposible a mucha gente. No lo pondría nunca como un elemento imprescindible salvo que quisiera elecciones anticipadas y que el PP las ganar de forma abrumadora.

domingo, 10 de enero de 2016

Alberto Garzón: “Informe sobre los resultados electorales e Izquierda Unida”

Han pasado ya bastantes días desde que conocimos los resultados de las últimas elecciones generales. Y ayer- 9 de enero-tuvimos la reunión del Consejo Político Federal de Izquierda Unida, en donde aprovechamos para reflexionar sobre el momento político y el futuro. Este texto que acompaño es mi informe definitivo, aprobado con un 80% de los votos a favor. Entramos en una nueva etapa.
Fortaleciendo el instrumento político
El pasado 20 de diciembre finalizó, por el momento, el largo ciclo electoral que había comenzado en mayo de 2014 con las elecciones europeas. Durante ese período se han dado dos procesos electorales anticipados (Cataluña y Andalucía), las elecciones municipales y autonómicas y las recientes elecciones generales. Para Izquierda Unida han sido muchos meses de enorme intensidad y campañas electorales muy complejas.
El balance final del proceso tiene sus claroscuros. Por un lado, Izquierda Unida-Unidad Popular consiguió el 20D casi un millón de votos en unas condiciones casi heroicas, con prácticamente todo en contra. No es este un ejercicio de triunfalismo, pues los resultados son claramente malos, sino la contextualización de los resultados dentro de las dificultades objetivas que enfrentábamos. La exclusión en debates televisados que han sido fundamentales en la toma de conciencia del voto, la hipervisibilidad de otras candidaturas, el doble llamamiento al voto útil y el estrechamiento del espacio electoral en la izquierda han sido rasgos notables de esta última campaña. Pero el trabajo incansable de militantes y simpatizantes ha permitido que vivamos una hermosa campaña, con una enorme movilización popular en los actos públicos y para la difusión de nuestras propuestas. El esfuerzo de tanta gente comprometida con un proyecto anticapitalista, rupturista, ecologista y feminista ha permitido que los resultados no fueran peores. Sin embargo, esos mismos resultados han sido filtrados por una injusta ley electoral que ha traducido el esfuerzo en únicamente dos diputados por la circunscripción de Madrid. En ese sentido, los resultados son claramente malos. Además, el casi millón de votos no ha sido suficiente para alcanzar el 5% en todo el Estado con lo que el grupo parlamentario está en juego en estos momentos. Ahora bien, en términos generales los resultados para nuestra organización son malos y representan en gran medida los errores del pasado, los deberes no hechos en los últimos años y los incumplimientos sistemáticos de los acuerdos adoptados por los órganos federales; entre ellos el de la llamada refundación.
En todo caso, los resultados de las elecciones muestran el debilitamiento del Partido Popular y del Partido Socialista, pero al mismo tiempo ponen de relieve la oportunidad perdida de una candidatura unitaria de las fuerzas por la ruptura democrática. Al fin y al cabo, el Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones y el bipartidismo tiene mayoría absoluta en escaños. Tras cuatro años de movilizaciones contra los recortes brutales del PP, los resultados generales son claramente insatisfactorios y deberían llevar a una seria reflexión en la izquierda.
La apuesta de Izquierda Unida por la unidad popular ha sido y es incuestionable. Mucho antes de afrontar el reciente proceso electoral Izquierda Unida dedicó todas sus energías a intentar un acuerdo de colaboración entre todas las fuerzas de ruptura. Durante varios meses mantuvimos encuentros con las alcaldías llamadas del “cambio”, con los partidos susceptibles de participar en un acuerdo de estas características y con los movimientos sociales que podrían apoyarlo. El escollo decisivo se encontró, finalmente, en la estrategia del actor con más expectativa de voto: Podemos. La decisión de la fuerza morada de presentarse en solitario a las elecciones cambió tras el conocimiento de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas, el 24 de mayo. Sin embargo, su dirección mantuvo la firme intención de excluir a Izquierda Unida Federal de cualquier acuerdo; optaron, en cambio, por una serie de alianzas tácticas en determinados territorios. Así, Podemos llegó a acuerdos con otras fuerzas únicamente en Cataluña, Galicia y País Valencià; y en dos de esos territorios participando nosotros también. En el resto, las conversaciones con Podemos no llegaron a fructificar en un acuerdo de colaboración porque la máxima aspiración de la fuerza morada era incluir a varios candidatos de Izquierda Unida en sus listas electorales como independientes, desestimando al resto de la organización y a su cultura política. En esas condiciones de no reconocimiento de nuestra organización y cultura fue imposible llegar a un acuerdo satisfactorio para la sociedad, algo que sí había sucedido, por ejemplo, en Cataluña o Galicia.
Los resultados han demostrado que teníamos razón. Una fórmula de colaboración como las que se dio en Galicia o Cataluña es un mecanismo capaz de doblegar al bipartidismo y romper la dinámica de las últimas décadas. Por eso, la apuesta de Izquierda Unida por la colaboración electoral se mantendrá en el tiempo; porque es la única vía para la transformación social efectiva.
Aún sin un acuerdo global para una candidatura unitaria, el trabajo que se ha dado en la candidatura de Unidad Popular debe valorarse muy positivamente. Esta experiencia ha servido para seguir tejiendo complicidades entre las gentes que optamos por un proyecto rupturista y que sin embargo no militamos en las mismas organizaciones. El trabajo, codo con codo, con gentes de otras organizaciones y en torno a un programa político común ha sido una experiencia muy satisfactoria. Al mismo tiempo, ha sido la candidatura más coherente con el programa democratizador; ha sido, por ejemplo, la única candidatura en elegir a todos sus candidatos y candidatas en primarias abiertas. No obstante, debemos señalar también que la experiencia de la candidatura de Unidad Popular ha sido desigual a lo largo de todo el Estado, y que no en todos los territorios se ha logrado sumar a gente que trabajaba fuera de las coordenadas de Izquierda Unida.
Composición de Parlamento y Gobierno
Como hemos dicho, no hemos obtenido un porcentaje de votos suficiente para conformar automáticamente un grupo parlamentario. Sin embargo, esta decisión final depende de la interpretación que haga la Mesa del Congreso, la cual se constituirá el próximo 13 de enero. En anteriores legislaturas se han hecho excepciones que han permitido a candidaturas con menos de un 5% de los votos tener finalmente un grupo parlamentario propio. Buscando ese objetivo, estamos explorando todas las posibilidades técnicas y estamos hablando también con todas las fuerzas políticas. En términos de visibilidad, y de presencia parlamentaria en general, sería muy deseable contar con un grupo parlamentario propio. Además, consideramos que en términos de votos absolutos es además lo más justo.
De la misma manera, celebramos que tras las elecciones haya mayoría parlamentaria suficiente para aprobar determinadas leyes que son imprescindibles para las clases populares, así como para derogar leyes injustas puestas en marcha por el PP en estos últimos cuatro años. Con voluntad política suficiente, leyes como la LOMCE, la Ley Mordaza o la última reforma laboral podrían ser derogadas en unos meses. Y con la misma voluntad podrían ponerse en marcha planes de empleo público, paralización de los desahucios y un plan de emergencia social absolutamente imprescindible para las clases populares. Sin embargo, observamos atónitos cómo en vez de hablar de estas posibilidades tanto PSOE como Podemos permanecen enfrascados en riñas de poder que están desconectadas de los intereses de la mayoría social. Pensamos, asimismo, que la convocatoria de unas elecciones anticipadas sería una gran noticia para el Partido Popular, quien por cierto observa con inmensa placidez la incapacidad de diálogo a su izquierda. Por todo ello, creemos necesario un ejercicio de responsabilidad con los votantes y ciudadanos que más sufren la crisis y apostamos por un diálogo sincero y transparente sobre las necesidades sociales más acuciantes que podrían resolverse en poco tiempo. Nuestro programa es la aportación que hacemos al entendimiento, y sobre esa base cualquier otra fuerza política podrá encontrarnos en el diálogo.
Nueva etapa para IU
Es tiempo para repensar la izquierda y tiempo para hacer balance de lo sucedido en los últimos años. A nuestro juicio, Izquierda Unida ha jugado durante décadas un papel imprescindible en la defensa de los intereses de las clases populares. Y aunque ha habido errores y cosas que no se han hecho bien en este tiempo, lo cierto es que en general IU es un instrumento del que estar orgullosos. Porque nuestra organización es ante todo la gente que se patea las calles en la búsqueda de un mundo más justo, y en la lucha concreta contra las injusticias en el mundo laboral y social.
No obstante, toca adaptarse a una nueva fase política y económica en nuestro país. Una nueva fase caracterizada por la crisis orgánica, los parlamentos más fragmentados de la democracia y un escenario de crisis económica que no ha acabado sino que, de hecho, puede volver a empeorar. Las condiciones materiales de vida de la gente siguen deteriorándose, mientras las nubes de una nueva crisis financiera y económica asoman en el horizonte. Y este año, en el que se celebrará la XI Asamblea Federal de IU, es una oportunidad para afrontar esos retos y saber adaptar nuestro instrumento a los cambiantes tiempos que vivimos.
Tenemos que repensar la izquierda no para buscar un “nicho de mercado” como si en vez de una organización política fuéramos una empresa y en vez de dirigentes fuéramos directores ejecutivos. Queremos hacer política, y eso implica preguntarse por todo lo que ha cambiado en nuestra sociedad en estos años. Pues ha cambiado la base material de nuestra sociedad, un país roto incluso generacionalmente, con una autopercibida clase media que al hundirse se deja atraer por la fantasía de una vuelta al pasado y con una sociedad donde el imaginario social y político ha cambiado radicalmente. Estos son algunos de los rasgos del nuevo contexto político en el que nos inscribirnos y para el cual debemos tener un instrumento adecuado.
No obstante, tenemos que estar alerta. En primer lugar, alerta frente a las llamadas al repliegue y a la ceguera política, que son una invitación a la marginalidad política. Ignorar los cambios en nuestra sociedad y la necesidad de repensar el momento político es parte del plan de quienes quieren refugiarse en una suerte de caverna platónica en la que sólo se ven sombras de lo que se fue y en la que ninguna luz muestra futuro. Pero también alerta frente a quienes creen que las promesas del cambio pueden materializarse a través de organizaciones políticas distintas, sean PSOE o Podemos. Ninguno de estas dos organizaciones son, a nuestro juicio, los instrumentos que necesitan las clases populares. Nuestra tarea debería ser fortalecer nuestra organización como instrumento autónomo y radical, que va a la raíz de los problemas, y desde ese espacio colaborar electoralmente con otras fuerzas en la medida en que esos acuerdos puedan ser positivos para la transformación social. Y desde luego nunca desde un ejercicio de subalternidad.
Estamos ante una situación excepcional, y eso supone ir a una asamblea excepcional. Una asamblea que sea no el punto final sino el principio de algo más grande. Una asamblea para estar a la altura del momento político.
El compromiso de la militancia de Izquierda Unida está con la transformación social y con un proyecto de ruptura democrática que nos permita construir un nuevo país desde las coordenadas ideológicas del anticapitalismo, el feminismo y la ecología política. Por eso consideramos imprescindible seguir apostando por la unidad popular, recogiendo lo mejor de las experiencias vividas en los últimos años y proyectando hacia el futuro nuestra capacidad de transformar la realidad. No podemos olvidar que la unidad popular se construye en la movilización social y en las calles, y eso es parte esencial de nuestro proyecto político. Para eso es fundamental que iniciemos acciones y movilizaciones que permitan que nos encontremos con más gente en la política y no en los discursos; que nos permitan luchar contra las injusticias desde la acción y no sólo desde las diferentes instituciones.
En ese sentido, debemos seguir colaborando y contribuyendo a fortalecer los espacios de unidad popular que ya existen, al mismo tiempo que debemos potenciar otros nuevos a fin de que en un horizonte de tiempo lo más cercano posible la colaboración de las fuerzas de ruptura democrática sea una realidad efectiva.
Creemos fundamental que la colaboración entre las fuerzas de ruptura se de desde el reconocimiento de la diversidad, pues es la única forma posible de aprovechar las sinergias políticas. En nuestro país, plurinacional y diverso, convivimos muchas organizaciones de izquierdas que tenemos nuestra propia cultura política y nuestras propias ambiciones sociales; nada de eso debería ser un inconveniente para tejer lazos de colaboración electoral y no electoral. Al contrario, la potencialidad que encierra una colaboración así es algo que no deberíamos desaprovechar.
Así, creemos que toca dos tareas simultáneas.
La primera, fortalecer nuestro proyecto político adaptando nuestra organización a los tiempos que realmente vivimos. Construyamos una organización más democrática, ágil, flexible y capaz de incidir con mayor eficacia en los conflictos sociales y políticos. Fortalezcamos ideológicamente nuestro instrumento, pues seguimos considerando que la solución a los problemas del país vienen desde la izquierda y desde una perspectiva de clase. Aprovechemos la oportunidad de la próxima Asamblea Federal y hagamos un proceso ilusionante que nos permita sentirnos aún más orgullosos de nuestra organización.
La segunda, contribuir a construir los espacios de unidad que ya existen, promoviendo su fortalecimiento. Aprendamos de la extraordinaria campaña electoral en la que hemos sabido trabajar con otros distintos a nosotras, y aprendamos de todos los momentos en los últimos años en los que la colaboración entre diferentes actores, y siempre en torno a un programa común, ha permitido victorias para las clases populares. El horizonte de todas nuestras acciones debe ser la colaboración entre las fuerzas de ruptura. Tanto en lo electoral como en lo no electoral.
Salud y República.
Alberto Garzón Espinosa

9 de enero de 2016

sábado, 9 de enero de 2016

El Consejo Andaluz de IULV-CA apuesta por "repensar la izquierda sin miedo a ningún debate" para construir desde la unidad popular “el germen de la izquierda federal rupturista”

Andalucía propondrá que el debate de la Asamblea Federal  de IU sea muy participativo y se condicione desde la base hacia arriba
“La construcción de la unidad popular sigue siendo un elemento central de la hoja de ruta de IU”. Así lo ha valorado el Consejo Político Andaluz de Izquierda Unida que se ha reunido hoy en Antequera tras las elecciones generales del 20 de diciembre y que ha trazado sus tareas políticas para este momento. El máximo órgano de decisión de IULV-CA entre asambleas ha considerado que la unidad popular “tiene que ir más allá de los procesos electorales para conformar un bloque social y político de ruptura democrática en la línea del proyecto fundacional de IU”.
Tal y como se recoge en el informe político debatido y aprobado que presentó el responsable de organización de IULV-CA, Toni Valero, en el Consejo Andaluz del pasado vienes 8 de enero celebrado en Antequera, “atañe, pasadas las elecciones, congregar a los activistas con los que hemos hecho el programa, las candidaturas y la campaña electoral en cada municipio y provincia” en tanto “el entorno político generado bajo el paraguas de Unidad Popular ha de crecer y fortalecerse con IU”. “Hemos de ser más que aliados tácticos, hemos de ser parte de un mismo proyecto de ruptura con el régimen que perviva a los eventos electorales”, destaca el informe.
El Consejo Andaluz de IULV-CA ha analizado el resultado de las elecciones que califica de “duro” con “una victoria del Partido Popular y fuerte descenso en el peso institucional de IU”. En el contexto general “podemos decir que IU ha resistido a duras penas, ya que consigue mantener representación en el Congreso”. “El pronóstico de unas Cortes sin IU no se ha consumado, pero el casi millón de votos a la candidatura de IU-UP se ha traducido en solo dos diputados por la circunscripción de Madrid. Hemos tenido un mal resultado”. En clave andaluza, “hemos alcanzando un 5.77% (256.080) de media en la Comunidad, un resultado peor que el de 2011 pero mejor que el de 2008”.
Por todo ello el Consejo Andaluz asegura tras los resultados y el debate suscitado en la última Presidencia federal de IU en pro de celebrar una Asamblea antes de verano es necesario “abordar en profundidad un debate para repensar la izquierda sin tener miedo a ningún debate”. Por eso, desde Andalucía se apuesta por un proceso asambleario que, en lo metodológico, “ha de ser un proceso muy participativo en el que la afiliación de IU tenga un papel protagonista y ha de ser un proceso abierto a que simpatizantes y gentes de izquierda comprometidas enriquezcan el debate y las propuestas, como ha sucedido en otros procesos asamblearios”. Andalucía propondrá en ese sentido al Consejo Federal ir a una Asamblea donde el debate sea desde la base hacia arriba y no desde arriba abajo.
También se apuesta porque la Asamblea, en lo político, “ha de estar encaminada a ser el germen de la izquierda federal rupturista que confronte el régimen tuneado del 78, a ser un paso determinante en la construcción de unidad popular y a construir una herramienta que deje atrás las contradicciones estructurales de IU ya enunciadas en la última Asamblea como el burocratismo, el modelo partidario frente a movimiento político-social, la preponderancia de lo institucional sobre lo social, etc”.
Y por último, en lo organizativo, la Asamblea “debe crear estructuras ágiles y participativas, donde puedan coexistir modelos de participación tradicional con activistas y nuevas fórmulas de participación y decisión. Una herramienta que esté en el conflicto y la movilización, capaz de organizar a las víctimas de las políticas neoliberales”.
“El reto es enorme”, se asegura porque “es fundamental que IULV-CA, sus militantes, sus simpatizantes,  juegue un papel primordial haciendo propuestas y trasladando el debate a su ámbito de influencia social, aspecto este crucial para convertir el debate asambleario es un acto movilizador”.
“La preparación de la Asamblea requerirá la implicación activa de la federación andaluza. Somos claves para situar el debate en los términos que requiere un proceso asambleario constituyente, en el que IU sea el germen de la izquierda rupturista frente al régimen. Para eso es fundamental abordar los debates con rigor y seriedad, huir de falsas dicotomías y llenar de contenido el concepto de unidad popular con identidad de izquierda anticapitalista, que permita abordar con coherencia las líneas de acción política que nos haga recuperar credibilidad en amplios sectores de la población de izquierda rupturista”, concluye el informe.
IULV-CA denuncia la parálisis del “cogobierno encubierto” de PSOE y Ciudadanos en Andalucía
En el ámbito parlamentario, el Consejo Andaluz de IULV-CA ha denunciado la “parálisis gubernamental del cogobierno encubierto de PSOE y Ciudadanos” con “una ausencia de actuaciones estratégicas, ralentización normativa, deterioro de los servicios públicos, inejecución del presupuesto social andaluz...”. En ese sentido critica que “Susana Díaz está más preocupada por quitar el sillón a Pedro Sánchez que por cumplir el programa electoral con el que se presentó: lo aparente se superpone y la política de comunicación de la Junta de Andalucía oculta la mediocre gestión del gobierno en una Comunidad que solo baja del millón de parados en temporada navideña ocultándose la precariedad estructural instalada, los contratos de horas, los salarios de miseria…”. El Consejo Andaluz considera que “tenemos en Andalucía al PSOE más alineado con las tesis conservadoras de la gran coalición”.
“La actual mayoría parlamentaria PSOE/Ciudadanos hace que el debate político en esta X Legislatura esté caracterizado por propuestas regresivas como la rebaja del IRPF, el anuncio de la reforma del impuesto de sucesiones y donaciones o la absoluta inoperancia de la Comisión de Investigación de los cursos de formación, que desde que se constituyó el pasado 1 de octubre no ha avanzado en sus trabajos y nada apunta a que lo haga en el próximo periodo de sesiones”, al tiempo situado al Parlamento como “mera comparsa del Gobierno Andaluz”.
Así ha lamentado que el Consejo de Gobierno haya vetado proposiciones de Ley presentadas por el grupo parlamentario de IULV-CA como la Banca Pública o la ley de Participación Ciudadana, y que sigua sin entrar en el Parlamento la Ley de Memoria Democrática.

“Para el siguiente periodo que se abre en febrero y termina en Julio, proponemos iniciativas para combatir la desigualdad, retomar los trabajos del grupo de trabajo parlamentario sobre la renta básica, presentar la ley de suministros mínimos vitales, y fortalecer el control de la acción del gobierno a través de una ley de reforma de la Cámara de Cuentas de Andalucía, además de mantener el debate contra la colaboración público-privada y el seguimiento a los acuerdos en materia de política de aguas”, ha aprobado el Consejo Andaluz y para ello “se habrán de reforzar alianzas sociales y promover o fortalecer el conflicto social en torno a la enorme desigualdad del pueblo andaluz, donde el 43,2% de la población está en riesgo de pobreza y el 60% de la población femenina menor de 30 años se encuentra en paro”.

domingo, 3 de enero de 2016

Alberto Garzón: “La izquierda en la que yo creo”

Hace siete años emergió una grave crisis financiera internacional que asustó de forma notable a las clases dirigentes de todo el mundo. Pensaban que la más grave crisis desde la Gran Depresión podría significar el fortalecimiento político de la izquierda en todo el mundo; sabían, de hecho, que las políticas necesarias para detener la hemorragia –el rescate del sistema financiero y los recortes para la mayoría- iban a ser fuertemente contestadas por la izquierda. Incluso Sarkozy habló de “refundar el capitalismo”, poniendo así la venda antes que la herida. Era 2008.
Pero lo cierto es que fue la derecha la que tomó la iniciativa. La crisis pareció pillar desprevenida a una izquierda que en gran medida había interiorizado el fin de la historia y que había asumido amplios postulados del sentido común neoliberal. Por lo general, la izquierda se limitó a pedir una vuelta a la época dorada del capitalismo. Es decir, un poco más de la vieja receta socialdemócrata. Con la izquierda noqueada, la derecha se dedicó a rescatar a las grandes empresas y las grandes fortunas, a inyectar billones de euros y dólares al sistema financiero, y a recortar en las conquistas sociales y económicas de todo el mundo desarrollado.
En nuestro país, las movilizaciones sociales se desataron muy especialmente a partir de 2010 cuando el Gobierno del PSOE se puso en manos de la troika. Los planes de ajuste, eufemismo que esconde un proceso constituyente dirigido por la oligarquía, habían llegado a España y suponían de facto un cambio en el orden social. Eso generó respuestas populares. A las huelgas generales convocadas por los sindicatos siguieron el 15-M, las marchas por la dignidad, las acciones de protesta del SAT, las mareas de los diferentes colores, el movimiento Rodea el Congreso, las acciones para detener desahucios… Hasta 2013 la política en la calle reclamaba un país distinto al que parecía cristalizar en las instituciones políticas. La crisis económica se había convertido en crisis de régimen, y ya ninguna institución se salvaba de la crítica de unas clases populares cada vez más politizadas y que parecían despertar del largo letargo en el que habían estado durante la burbuja inmobiliaria.
Las clases dirigentes en España también reaccionaron. Trataron de redirigir la crítica únicamente hacia las instituciones políticas y los casos de corrupción; obviando, intencionadamente, el componente sistémico y económico de la crisis. En el fondo consiguieron dar la vuelta a una de las grandes hazañas del 15-M, que fue poner la crisis económica y sus actores al mismo nivel que la crisis política (no somos mercancía en manos de políticos y banqueros, decíamos). A partir de 2013 cada vez se hablaba menos de paro y desigualdad y cada vez se hablaba más de corrupción y de Bárcenas. Así, lo que en 2011 fue identificado acertadamente como una crisis sistémica, con sus banqueros estafadores y empresarios corruptores, se fue convirtiendo, poco a poco, en una crisis de salud política, es decir, de simples mangantes y manzanas podridas en los partidos. La enmienda a la totalidad que hicimos en el 15-M se reconvirtió en pocos años en una suave e inocua llamada a la regeneración democrática que, en lo esencial, consistía en un mero recambio de actores.
Tras cuatro años de una durísima legislatura con Gobierno del PP en mayoría absoluta, toca hacer balance. Y, tras comprobar que el mismo partido que ha saqueado nuestro país como representante de la oligarquía, (es el más votado), conviene también ser capaces de repensar la izquierda. ¿Qué sino deberíamos hacer cuando tras años de movilización popular y repolitización de la sociedad el ganador de unas elecciones ha sido el partido responsable de la pérdida de calidad de vida, y de la vida misma, de las clases populares?
En estos días muchas voces hablan de cambio. Es normal, porque todo cambia siempre. La cuestión es saber qué es lo que cambia y hacia dónde lo hace. Y lo cierto es que, sin desmerecer elementos positivos, el PP ha ganado las elecciones y el bipartidismo ha obtenido mayoría absoluta en escaños. Cambios cuantitativos, sí; cambios cualitativos, lo dudo. Y en este nuevo contexto tenemos una importante tarea que realizar: ser capaces de fortalecer un instrumento de izquierdas al servicio de las clases populares. A estos efectos quisiera aportar algunas ideas de cómo me imagino yo esa izquierda, de cómo imagino ese instrumento.
Nosotros hemos vivido una campaña muy hermosa y que era al mismo tiempo muy complicada. Excluidos de los grandes debates e invisibilizados en gran medida, hemos conseguido ganar la confianza de casi un millón de votantes. Aunque con resultados malos en escaños, la experiencia ha sido fantástica para comprobar cómo un proceso participativo real y que sumaba múltiples diversidades podía hacer frente a tamañas adversidades. Un millón de votos, miles de militantes y simpatizantes y extraordinarios cuadros políticos son mimbres más que suficientes para ir a un proceso ilusionante y de esperanza.
En este proceso, que se llevará a cabo este año, un debate colectivo, participativo y sin miedo puede ser el inicio de algo mucho más grande para el futuro. No sólo para fortalecer un instrumento anticapitalista, feminista y ecologista sino sobre todo para sentar las bases de un nuevo país. En ese sentido, imagino un instrumento:
1. Que recoja lo mejor del movimiento obrero y lo mejor de la democracia radical que se ha expresado en los movimientos sociales durante los últimos años. Eso supone aceptar la rica convivencia entre las experiencias más obreristas –centradas en el conflicto capital-trabajo- y las experiencias democratizadoras más transversales de la sociedad.
2. Que sirva para poner en marcha un proceso constituyente rupturista que nos permita construir un nuevo país plural y democrático en el que se preserven todas las conquistas sociales y se amplíen los derechos sociales y democráticos, tanto en el ámbito económico como en el ámbito civil.
3. Un instrumento radical, en su sentido más etimológico: que va a la raíz de los problemas. Así, pienso en un instrumento que interpele sobre economía, feminismo y ecología política desde una conciencia claramente anticapitalista.
4. Con un enfoque teórico de Economía Política que piense en el medio y largo plazo, con las luces largas puestas, y no sólo en el corto plazo. Lo que está en crisis en nuestro país es el régimen de acumulación y el modelo de producción y consumo, y los parches actuales no son soluciones reales; la próxima crisis económica no puede pillar desprevenida a la izquierda.
5. Un instrumento que sume en torno a un proyecto político, con su programa de transformación social, y no en torno a etiquetas preconcebidas o determinadas liturgias. De la misma forma que no nos preguntamos por la afiliación política cuando hemos defendido nuestros derechos en las mareas, pienso en la necesidad de sumar a toda la gente que comparte este proyecto político desde la pluralidad. La experiencia de Unidad Popular puede ser un ejemplo enriquecedor.
6. Establecer un horizonte de unidad y cooperación entre fuerzas de la ruptura democrática, reconociendo en todo momento la autonomía y la identidad política de los diferentes actores en esa alianza. Admitir ese horizonte como el único posible para la transformación social de nuestro país.
7. Poner en valor la palabra reconocimiento. Para reconocer otras identidades nacionales y para reconocer a otros actores políticos con los que poder colaborar y cooperar desde puntos en común; renunciando de ese modo a la uniformidad como estrategia política.
8. Con una organización ágil y flexible, menos burocrática y más democrática. Que disponga de mecanismos efectivos de democracia radical en lo interno, como los revocatorios, para permitir desplegar sin distorsiones la voluntad de los militantes y simpatizantes. Abandonar la idea de un liderazgo individual fuerte y prácticamente omnipotente.
9. Con una organización que despliegue su actividad tanto en la calle como en las instituciones, y que comprenda que la transformación social no es únicamente una cuestión de números en los parlamentos sino que conlleva un cambio material y cultural que se produce en los conflictos políticos no institucionalizados.
10. Con una organización cuya cultura política ancle en los valores de la Ilustración, a fin de construir un verdadero Estado de Derecho que proteja y haga cumplir los derechos humanos. Huir de toda tentación de “manejar a las masas” a través de estrategias populistas que ponen la relación entre dirigentes y ciudadanos al mismo nivel que la que tiene un alfarero con el barro. No se trata de pastorear a las masas; en todo caso de empoderar a la gente a través de la participación y la formación política.
11. Recuperar el papel clave y esencial de la formación intelectual, como medio de contrarrestar el pensamiento único y como única forma posible de alcanzar una hegemonía política en la sociedad.
Pienso en este 2016 como un año de oportunidad, y voy a dedicar todas mis energías como siempre hemos hecho. Porque venimos desde muy lejos, pero además queremos ir mucho más lejos.
¡Salud y República!
 3 enero 2016

sábado, 2 de enero de 2016

José Luis Centella, Secretario General del PCE: “Carta abierta a la militancia ante la noticia publicada en el diario El País el día 1 de enero”

Camaradas, en estos primeros días del año, muchos son los retos que tenemos por delante, son tiempos difíciles que debemos de afrontar desde la certeza de que en los próximos meses nos jugamos mucho, y que deberemos asumir la responsabilidad de poner lo mejor de cada uno/a de nosotros/as al servicio de un proyecto colectivo, y hacerlo desde la máxima confianza en nuestra capacidad para resolver las situaciones conflictivas desde la confianza y la camaradería.
Noticias como la aparecida hoy en el diario El País y otras son verdaderas provocaciones, siguiendo la tónica de los últimos años, que tienen el único objetivo de dividirnos, enfrentarnos y debilitarnos porque tampoco han podido acabar con nosotros en las pasadas elecciones y saben que mientras se mantenga en pie un referente anticapitalista y coherente como ha demostrado ser en estas elecciones Izquierda Unida-Unidad Popular, seguirá habiendo posibilidades de que las cosas cambien de una vez en favor de la mayoría social trabajadora que está pagando la crisis.
Por eso, de nuevo, se intenta debilitar y dañar la imagen de un Alberto Garzón que ha conseguido despertar ilusión y confianza en cientos de miles de personas. Y se hace de la peor manera, difamando y enfrentándolo con su propia gente. Es una trampa muy burda para que caigamos en ella. Sólo debemos recordar la ofensiva de algunos medios de comunicación de los últimos meses para comprobarlo.
El leitmotiv de esta campaña difamatoria consiste en situar dos bandos en la organización: los que la pretenden mantener a toda costa y aquellos/as que buscarían la disolución de IU en Podemos encabezados por Alberto Garzón y donde también sitúan al Partido, y de forma muy directa a mí mismo. Da igual lo que se diga en los órganos, da igual que el tiempo no les haya dado la razón en las pasadas elecciones generales que la mentira sigue repitiéndose, con la clara intención provocar un falso debate que tape el debate necesario, el debate urgente e imprescindible, que no es el de SI o NO a Izquierda Unida, sino el CÓMO situamos al PCE y a IU en una confluencia que permita construir la máxima unidad popular para hacer posibles las políticas de ruptura democrática y social que la mayoría social trabajadora demandan.
Frente a esta campaña, frente a este debate estéril, interiorizado e idealista de lo que tenemos que hablar es de repensar la izquierda, de cómo reforzar la organización y actualizar su funcionamiento para que sea ágil, participativa, permeable, de cómo implicar en la acción política, al millón de personas que han confiado en las candidaturas de Izquierda Unida-Unidad Popular.
Hablamos de mantener el perfil propio de una izquierda anticapitalista, republicana, ecologista y antipatriarcal, que confronta con la OTAN y reclama la ruptura de la Europa del Euro, porque en la UE del Euro y la OTAN es imposible una salida democrática y social de la crisis en beneficio de la mayoría, no de disolver IU en el vacío ni de diluirnos en ninguna otra organización,
Hablamos de mantener nuestro rechazo a cualquier acuerdo que suponga legitimar por activa o por pasiva una reforma pactada de la Constitución que mantenga los pilares del llamado régimen del 78, la monarquía, el neoliberalismo que consagra el art. 135 de la Constitución o una ley electoral tramposa, no de acomodar el discurso buscando la centralidad. Por eso defendemos la necesidad de abrir un proceso, que de forma participativa, construya un nuevo marco institucional que también permita tanto el derecho de autodeterminación de los pueblos como decidir entre republica y monarquía.
 Seguimos pensando que el camino es la confluencia de las fuerzas que creen en una salida social a la crisis, no en entregar nuestra historia y nuestro futuro en manos de nadie, sino plantear directamente lo que venimos diciendo desde hace más de un año, que la suma de las candidaturas de Podemos, IU-UP, las Mareas, En Común, Compromis y otras fuerzas podrían haber ganado las pasadas elecciones generales y sobre todo podrían ganar las próximas si estás se repiten, Esta es la clave, esta es la razón por la que algunos se ponen, más que nerviosos, histéricos, porque se ha demostrado que se pueden ganar las elecciones con la unidad, construida desde el respeto a cada formación política, desde un programa de mínimos que asegure la ruptura democrática y el proceso constituyente.
Todo esto lo saben, quizás mejor que nosotros, los poderes dominantes, el IBEX 35, la Troika y quienes tratan de mantener unas políticas de austeridad y recortes que tanto dolor y sufrimiento han provocado en millones de personas, por eso quieren desviarnos de nuestro necesario debate y meternos en un debate falso e inútil, pero precisamente por ello la respuesta debe ser, ahora más que nunca, trazar nuestro propio camino, anteponiendo el interés del colectivo y defendiendo a quien ha sido un magnífico candidato con el que nos hemos sentido plenamente referenciados.
La batalla fundamental hoy sigue siendo en favor de una salida social anticapitalista y democrática de la crisis, y para ganarla debemos empezar por un debate valiente, que afronte el reto de repensar cómo debe ser una organización que implique en la política activa a sindicalistas, feministas, activistas sociales, jóvenes, pacifistas, y hacerlo en torno a un programa y una acción común, esto no es ni más ni menos que recuperar los objetivos originales de la Izquierda Unida que planteó una nueva forma de hacer política. Por eso en estos momentos tenemos que aislar y combatir a quienes nos quieran dividir, tenemos que evitar perder el tiempo en batallas internas que sólo favorecen al sistema.
Una Izquierda que priorice la acción al debate estéril, que entienda que sólo la concienciación, la movilización y la lucha puede cambiar las cosas, una izquierda que se refuerza abriendo nuevas formas de participación y de organización, una izquierda en definitiva que sea capaz de asumir el reto de construir la máxima Unidad Popular como expresión de un Bloque Social y Político de carácter alternativo que en la calle y en las instituciones dispute la hegemonía política, social, cultural y económica al liberalismo más reaccionario, patriarcal y explotador que ha conocido la historia.

Estoy convencido que lo mejor del PCE, lo mejor de IU, lo mejor de otras formaciones de izquierdas y colectivos sociales se pondrá al servicio de este ilusionante reto de repensar la izquierda para reforzarla y construir la máxima unidad popular en favor de los intereses de la mayoría social trabajadora para acabar con las políticas autoritarias, patriarcales, basadas en los recortes y la austeridad. Que nadie dude que el PCE y su Secretario General se van a dejar la piel en ello.