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viernes, 10 de abril de 2020

Enrique Santiago reprocha a la derecha que “haga política con la muerte” y lamenta “el esfuerzo de algunos por multiplicar el pavor” con el Covid-19

El Secretario General del PCE, Enrique Santiago, portavoz adjunto del grupo parlamentario de Unidas Podemos y diputado de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha reprochado esta tarde a la derecha en el Pleno del Congreso que “haga política con la muerte” y lamentó “el esfuerzo de algunos por multiplicar el shock y el pavor” en una sociedad ya golpeada en las últimas semanas por las consecuencias del Covid-19.
Santiago consideró que “cualquiera podemos equivocarnos, pero a nadie se le va a perdonar una mentira más” e incidió a modo de ejemplo, aludiendo a partidos como el ultraderechista Vox, que “ya hemos sufrido suficiente enfermedad y muertes, no es necesario que haya gente que se dedique a buscar, inventar y difundir aún más fotos de ataúdes”.
El parlamentario de IU hizo esta valoración durante su intervención en el último punto de la sesión de hoy para convalidar los dos decretos-leyes sobre medidas complementarias en el ámbito laboral, y sobre medidas urgentes en el ámbito social y económico para hacer frente a la crisis ocasionada por la pandemia del Covid-19.
Al igual que hizo en sus últimas participaciones, sus primeras palabras fueron para trasladar “todo nuestro cariño y solidaridad con las personas enfermas y con las familias de las personas que desgraciadamente han fallecido”. No olvidó mostrar “nuestro agradecimiento a todas las personas trabajadoras que por un escaso salario garantizan el funcionamiento de nuestro país con riesgo de sus vidas y su integridad, para cuidarnos y protegernos”.
“Estamos seguros de que todo irá bien -dijo- y estamos en deuda con vosotras. Desde este grupo nos comprometemos como siempre a trabajar por mejorar vuestras vidas, ahora y cuando acabe la emergencia”.
Enrique Santiago, como secretario general del PCE, quiso unir el deseo anterior a la conmemoración hoy de algo muy sentido por él y por otras muchos cientos de miles de personas. “Lo afirmo hoy -detalló- que es el 43 aniversario de la última legalización del Partido Comunista de España, la tercera legalización. Y espero que, visto el ambiente, esta vez sea la definitiva y no tengan que volver a legalizarnos otra vez”.
Enfrentó conscientemente esta realidad positiva a esa otra que presentan algunas formaciones de la oposición para sacar rentabilidad partidista de esta tragedia, como se ha visto en las cerca de 12 horas de debate parlamentario de hoy. Analizó que “tras sucesivos recortes de presupuestos sociales y de sanidad, la enfermedad claro que nos ha llegado, qué esperaban”, pero que “nadie utilice la tragedia para mentir por interés político”.
Recordó que “estos días hemos sufrido al ver a innumerables personas fallecidas en depósitos rápidamente improvisados, nadie lo ha ocultado ni ignorado”. Por ello, denunció que “no era necesaria la actuación indigna de hacer circular fotos de muertos en naufragios en Italia o de fallecidos en hospitales de otros países como si fueran víctimas de la pandemia en España”.
“Nadie debería haber sido tan indigno -dijo tajante y sin querer mencionar a Vox, desde cuya cuenta oficial en Twitter se perpetró- como para manipular una foto de la Gran Vía llenándola de ataúdes. Es una indignidad”.
Puso también el ejemplo de que ante el inmenso drama de la falta de equipos de protección “nadie debería haber sido tan vil como para difundir un vídeo de almacenes repletos de paquetes de papel y decir que son equipos de protección que este Gobierno permite que salgan de España”.
Insistió en que mientras el Gobierno y las instituciones del Estado “han puesto en marcha el mayor esfuerzo sanitario y social nunca conocido ante una emergencia, otros dedican sus esfuerzos y sus recursos a poner en marcha una organización criminal del bulo y la mentira, que funciona intensamente con la única finalidad de desestabilizar las instituciones y atacar al Gobierno de todos los españoles, expandiendo mentiras a los cuatro vientos”.
Frente a todo ello, Santiago felicitó a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, militante del PCE, por el contenido de las medidas presentadas y que Unidas Podemos respalda “para que esta crisis no la paguen las personas trabajadoras, frente a aquellas fuerzas políticas que siempre les parece insuficiente”. Recordó que medidas así son “lo contrario a lo que ha sido habitual en España en cada una de las anteriores crisis, donde siempre han pagado los trabajadores y las trabajadoras”.
El diputado de IU recalcó que su grupo parlamentario apoya que “se prohíba despedir con indemnizaciones de miseria durante la emergencia sanitaria y esperamos que esa medida se pueda mantener después de la emergencia” o que “continúen sin finalizar durante la emergencia los contratos temporales, que quedan suspendidos, mucho más después de que el 70% del empleo perdido en marzo hayan sido contratos temporales”.
Felicitó también a la titular de Trabajo por garantizar “el mantenimiento de la actividad de los centros sanitarios y de servicios sociales, y que se adopten medidas para perseguir el fraude en los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs), para que las cooperativas agilicen los procesos para acogerse a las medidas de apoyo social y para que se agilice la tramitación de las prestaciones por desempleo para trabajadores afectados por ERTEs y reducciones de contrato”.
No obstante, animó al Gobierno a tomar medidas para que “se garantice que a la mayor brevedad se cobren todas estas ayudas y se vigile al sistema bancario, porque todas las personas trabajadoras tienen que beneficiarse de estas medidas”.
Sobre el otro decreto-ley que se debatía, que establece la paralización temporal de la actividad productiva no esencial, Santiago recordó que es una medida “que han solicitado todas las fuerzas políticas. Las empresas podrían haberla aprobado utilizando el artículo 34.2 del Estatuto de los Trabajadores, pero no quisieron o no pudieron hacerlo”.
Señaló también que es la paralización de la actividad laboral se hace mediante un permiso retribuido recuperable “es decir, no lo pagan las empresas, lo paga el esfuerzo de los trabajadores”, mucho más “en un país que está aburrido de realizar horas extras que no se pagan y es prácticamente un deporte nacional”.
“Lanzamos un mensaje a las empresas para que tengan tranquilidad, desde luego con este grupo parlamentario, porque defendemos la recuperación de la soberanía industrial de este país” y, por eso, “frente a las empresas apátridas, que no quieren pagar impuestos o que abundan en el fraude fiscal vamos a hacer todo lo posible para que el sector industrial sea cada día más fuerte y se cree más empleo en nuestro país”.
Enrique Santiago concluyó su intervención expresando la idea de que “Ojalá que todos los esfuerzos y recursos disponibles se aplicaran solo a salvar vidas, a colaborar con la emergencia y con este Gobierno, a no causar más dolor del que ya causa por sí sola la pandemia”.
“Nosotros preferimos mostrar las fotos de la vida en lugar de las fotos de la muerte, las fotos de las personas a las que salvan nuestros precarizados y mal pagados profesionales de la sanidad. Preferimos las fotografías de los que se curan cada día, de los que no enferman gracias a las medidas de emergencia y confinamiento”, comparó.
Reclamó a la oposición que “haga como hace la oposición democrática en todos los demás países del mundo, ofrezcan esperanza y colaboración, digan aunque solo sea una vez que ‘todo irá bien’.
“Piensen -concluyó- que en unos meses o años a ustedes les preguntarán sus seres queridos ‘Y tú, ¿qué hiciste para que todo fuera bien?’ Ojalá que entonces no tengan que avergonzarse. Salud, hoy más que nunca mucha salud a todo nuestro pueblo y con confianza, porque todo va a ir bien”.

martes, 7 de abril de 2020

Toni Valero, Coordinador de IU Andalucía: “La epidemia del Covid-19 evidencia la urgencia de un Nuevo País”


Desde el pasado 15 de marzo estamos confinados. En nuestra sociedad, acomodada a mirar con distancia las catástrofes que ocurren en otras partes del planeta, una cuarentena era algo muy del pasado. Tanto es así que en el imaginario se referencia en estampas de personas harapientas en ambientes pestilentes en los que la ayuda mutua no maquilla una absoluta desolación. Así deja Goya en “Corral de apestados” testimonio del hacinamiento en un hospital en plena epidemia. Nuestra retina histórica conserva esas sensaciones.
Marc Bloch definía la Historia como “la ciencia de los hombres en el tiempo” porque mide el cambio, la duración de los acontecimientos sociales y la evolución de la propia historia. Por tanto, el verdadero tiempo de la Historia no es unidimensional. Desde el 15 de marzo de 2020 se pueden contar los días transcurridos hasta el presente, el tiempo cronológico. Incluso, hacer una lista de acontecimientos: decreto de alarma, número de infectados, caída del PIB, fallecimientos, altas médicas, etc. La cuestión es cómo ese tiempo cronológico en el que se secuencian acontecimientos es interiorizado en lo histórico-colectivo y en la vivencia de los individuos. Ese es el llamado tiempo interno y es fundamental comprenderlo para interpretar el impacto de la cuarentena en nuestra sociedad.
Los efectos psicológicos del confinamiento son innumerables según los expertos. Señalan que este puede ser factor predictivo de estrés agudo, estrés postraumático, síntomas depresivos e, incluso, cambios de comportamiento en el largo plazo. Tampoco faltan las advertencias de los estresores que continuarán tras la cuarentena, como puede ser la situación económica de cada cual.
Igualmente, el golpe de esta cuarentena sobre todas y todos nosotros nos evidencia concepciones que en otro tiempo tardaríamos mucho en aprender. Quizá nos estemos percatando de qué es lo realmente importante y de qué sociedad ten(íamos)emos. Tras catástrofes del pasado, otras sociedades pusieron cimientos para construir más progreso social. No por casualidad los estados del bienestar proliferaron tras la Segunda Guerra Mundial. No por casualidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos se proclamó en 1948. Aprovechemos la nueva subjetividad inducida por la adversidad para ser valientes. Atrevámonos a forjar un país mejor.
Quizá lo primero que hemos percibido en estas semanas es nuestra vulnerabilidad individual y colectiva. La inseguridad y el miedo barren la falsa suficiencia y la frivolidad que campaban a sus anchas entre nosotros. La constatación de esta fragilidad existencial pone encima de la mesa el valor de lo público y la necesidad de contar con un Estado protector incompatible con las décadas de políticas neoliberales. Como apercibía Noam Chomsky hace unos días, esta crisis es otro ejemplo del fracaso del mercado: “El asalto neoliberal ha dejado a los hospitales sin preparación”[1]. Junto a este nuevo aprecio por lo común y por el papel del Estado se expresa otra intuición otrora callada por el mantra hiperindividualista: somos parte de una comunidad de relaciones de reciprocidad. La solidaridad y cooperación intrafamiliar y entre vecinos, o la propia actitud de sacrificio por el prójimo de tantas personas que cubren necesidades esenciales para el conjunto, exhiben los valores y principios exitosos frente al sálvese quien pueda. Un futuro de seguridad y prosperidad requiere construir comunidad.
Otra evidencia a la luz de la pandemia es el alcance de la economía de los cuidados. Los trabajos de cuidados, tanto en la economía formal como informal (realizados sobre todo por mujeres), se han revelado primordiales para la supervivencia y el bienestar, a pesar de la consideración marginal tradicionalmente arrastrada. Si ponemos la vida en el centro de las prioridades es inexcusable un cambio en el sistema de cuidados (reducción de jornadas laborales, rescate para lo público de las escuelas infantiles y de las residencias de mayores, fortalecimiento de los servicios sociales y de la sanidad pública, etc.).
También ahora en las ciudades las sensaciones, aunque enclaustradas, son diferentes. Oímos a los pájaros, se respira aire más limpio e, incluso, hemos visto en redes sociales imágenes de jabalíes, patos o ciervos paseando por las urbes. ¿Por qué no pensar en ciudades en las que se puedan seguir escuchando pájaros y respirando aire limpio en el futuro? También nos damos cuenta de la cantidad de consumo superfluo que teníamos antes del confinamiento. Si mañana pudiésemos salir a la calle, ¿quién se iría a un centro comercial antes que a cualquier otro sitio al que encontrarse con otros, con uno mismo al aire libre o con la naturaleza? Cuidar el planeta es cuidar la humanidad.
En la lista de aprendizajes exprés no falta la constatación del peligro para la democracia y, en el contexto actual, también para la salud psicológica, de los bulos o noticias falsas. Salvaguardar la convivencia democrática y garantizar el acceso a información veraz como asiento imprescindible de cualquier sociedad democrática es hoy tarea prioritaria. Tras la victoria de Donald Trump se ha extendido el modus operandi entre grupos reaccionarios que se sirven de las redes sociales y de medios de desinformación para intoxicar, generar miedo y desestabilizar políticamente. El confinamiento ha creado unas condiciones en las que este problema ha aumentado exponencialmente: tenemos más incertidumbre, estamos más necesitados de información y somos más frágiles frente a la intoxicación informativa. El problema no se ataja solo mediante las campañas antibulos o la concienciación ciudadana, es necesaria una acción decidida e integral de los poderes del Estado. Persiguiendo lo que es, propiamente, una acción criminal. La denuncia ante Fiscalía, por parte de Unidas Podemos, de un bulo sobre el Covid-19 va en esa línea.
Por último, ha quedado de manifiesto la debilidad del tejido productivo del país. Las consecuencias de esto son muy graves. Ya conocíamos el efecto sobre la precariedad en el empleo, demasiado dependiente del sector servicios, pero ahora nos hemos dado de bruces, además, con la dependencia del exterior. No tenemos una industria capaz de producir aquello que es vital para un país. Las deslocalizaciones, la dejación del papel director del Estado en manos del mercado y la desindustrialización desde los años ochenta hacen que no podamos ni fabricar suficientes mascarillas, no digamos respiradores. Un cambio de modelo productivo es ya un objetivo de país incuestionable, máxime en el proceso de desglobalización que parece acelerarse al ritmo de la pandemia.
En definitiva, la cuarentena nos está haciendo aprender a marchas forzadas sobre nuestra vulnerabilidad, sobre la necesidad de un Estado protector y la pertenencia a una comunidad solidaria, sobre la importancia de la economía de los cuidados, sobre la insostenibilidad ambiental de nuestras ciudades y pautas de consumo, sobre estar prevenidos ante las nuevas formas de desestabilización política de la ultraderecha y sobre el ineludible cambio de modelo productivo.
Cuando salgamos del confinamiento tocará reconstruir la economía en un clima de enorme confrontación política y de tensión social, engrosada por el desempleo y el cierre de pequeñas y medianas empresas. Nos harán falta las certezas de lo aprendido y muchos recursos. Soporte económico de la UE (si quiere pervivir a esta crisis económica) y recursos de las grandes fortunas que, hoy por hoy, tributan muy por debajo del “sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad” propugnado por la Constitución. Será la oportunidad histórica del país para acometer los cambios ineludibles para las presentes y futuras generaciones.
La mirada corta se pondrá solo en cómo evitar la crisis política y rebajar tensión social sin poner luces largas sobre los cambios estructurales que tocan acometer. Se presentará una reedición de los Pactos de la Moncloa como palanca responsable en favor de la estabilidad frente a la hecatombe, no sea que de la misma acabe tocada hasta la institución monárquica. Corresponderá brindar un pacto de país sobre los intereses nacionales, aquellos de la mayoría social, muy alejados de los de las élites ligadas a los fondos de inversión extranjeros. Un pacto de país para la reconstrucción económica, para hacer frente a las consecuencias del calentamiento global y para prevenir otros riesgos para la seguridad como la pandemia actual. Las políticas para esto, como estamos aprendiendo, no son las neoliberales. De los Pactos de la Moncloa se puede recuperar la voluntad de acuerdo y, como en aquel entonces, poner luces largas. Pero en absoluto es válido el recetario neoliberal ni una gran coalición disfrazada para la ocasión.
Notas:
[1] Nicola, Valenti. (20 de marzo de 2020). “Las camas de los hospitales se han suprimido en nombre de la eficiencia”. CTXT. Recuperado de: https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31456/noam-chomsky-coronavirus-neoliberalismo-sanidad.htm
Toni Valero (@Toni_Valero) es profesor de enseñanza secundaria, Coordinador General de IULV-CA y portavoz de Adelante Andalucía.

viernes, 3 de abril de 2020

Encuentro con Salvador Arijo, microbiólogo profesor de la UMA, primer programa de “Las voces y los ecos” iniciado por el PCA de Málaga


El Comité Provincial de Málaga, ha lanzado una nueva iniciativa consistente en la realización de un programa de entrevistas bajo el nombre de "Las voces y los ecos".
Tomando prestado el verso de Machado, queremos hacer hincapié en la necesidad de dar voz a las personas que tienen algo que decirnos, desde la razón y la ciencia y dejar de la lado los ecos que sólo pretenden desinformarnos mediante bulos y "fake news", estrategia que está implementado la derecha y ultraderecha de este país para, aprovechando la emergencia sanitaria derivada del COVID-19, laminar al gobierno de coalición progresista entre Unidas Podemos y PSOE.
Se ha iniciado esta nueva andadura este viernes, 3 de abril a las 19:00 horas, en la página de Facebook del Comité Provincial. En esta primera emisión del programa "Las voces y los ecos", José Antonio Carmona, Secretario Político del Comité Local del PCA de Málaga, entrevista al compañero Salvador Arijo, Microbiólogo y profesor de la UMA,  que respondió a muchas de las preguntas que nos asaltan estos días: ¿Ha actuado bien el gobierno frente a la pandemia? ¿Que métodos de protección son los más adecuados para evitar el contagio?...
Aquí adjuntamos el enlace:
https://www.facebook.com/PCAMalaga/