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sábado, 10 de junio de 2017

Hacer un PCE fuerte y unido para impulsar la unidad popular y el centenario de la Revolución rusa centraron la entrega de carnés de la Agrupación “Julián Grimau” del PCA de Málaga



El pasado sábado, 3 de junio, tuvo lugar la celebración de la anual entrega de carnés de la Agrupación “Julián Grimau” del PCA de Málaga en su sede de la C/ Luis Moraleda, 7, sita en la barriada obrera de Vistafranca, en el distrito de la Carretera de Cádiz de la capital. Este emotivo acto de afirmación comunista, de renovación del compromiso militante con la ideología, la cultura y la política del PCE se realiza en un momento histórico concreto, de crisis de régimen y a su vez de ofensiva neoliberal a los derechos sociales y las libertades de nuestro pueblo trabajador y que desde las izquierdas la necesidad de impulsar la unidad popular para construir un nuevo país.
Con ese objetivo central nuestro Partido en la 1ª fase de su XX Congreso definió certeramente la estrategia y línea política, ahora en su segunda fase, cuando celebramos el centenario de la Revolución Soviética de 1917, debemos concretar como ponemos en práctica lo aprobado y lo que hemos definido como “la revolución organizativa” necesaria para ser un partido útil para la clase obrera y el futuro socialista de nuestro país.
La mesa que presidía el acto, con el local completamente lleno, estaba compuesta por Juan de Dios Villanueva, Vicesecretario General del PCA, Mili Durán, y José Antonio Carmona, secretaria de Organización y Político de la Agrupación, además de José Manuel Luque, Secretario Local del PCA y Efraín Campos, Secretario Político del Comité Provincial, siendo de destacar la presencia de Toni Valero, responsable de Organización de IU Andalucía, la dirigente federal de IU, Amanda Meyer, y Macarena Vallejo, responsable del Área Interna del Comité Local del PCA, todos ellos militantes de esta Agrupación.
Comenzó el acto con unas palabras de presentación de José Antonio Carmona, dando la bienvenida a la militancia, familiares y amigos presentes, señalando la emoción que para él significa pertenecer al colectivo del PCE, con esa memoria e ideas de lucha que simbolizan los retratos existentes en la sede, Marcelino Camacho, Julián Grimau, Dolores,...., una manera de ver el mundo que se contrapone a los que quiere imponer “el poder”.
Seguidamente la camarada Mili tomó la palabra para dar la bienvenida a Ana María, hija de nuestro histórico militante de la agrupación, desgraciadamente fallecido, Raimundo Sánchez.
Posteriormente intervino Efraín Campos, Secretario Político del Comité Provincial, que justificó que no estuviera presente la camarada diputada, Eva García Sempere, tal como estaba previsto, pues estaba participando en la Escuela de Formación del PCM en un debate sobre proceso constituyente y como construir el nuevo sujeto político de la izquierda. Continuó señalando como la apuesta del PCE por un proceso constituyente y como concretarlo tiene mucho que ver con el periodo revolucionario ruso, poniendo de ejemplo los acontecimientos de 1905 en Rusia y como esa revolución limitada, doce años después la clase obrera la hizo Revolución.
Efraín Campos señaló que “hoy debemos construir nuestro 1917 y crear un nuevo país, nuestra revolución”. Animó a los camaradas a participar activamente en los debates congresuales de nuestro Partido para hacer un PCE fuerte y unido para hacer realidad ese nuevo país.
A continuación intervino Juan de Dios Villanueva, que transmitió un saludo del Comité Central del PCA y centró este acto militante que debe servir para hablar de política, y del Partido en periodo congresual.
Recordó como hace unos dos años participaba en La Habana en una reunión de debate con la dirección del PC de Cuba, seis on siete horas de debate con dirigentes del PCC, sobre el momento que se vive en América Latina y del papel de los partidos comunistas. Los cubanos en sus estudios, señaló Villanueva, tenían claro lo que iba a pasar en América próximamente, de como la reacción iba a intervenir en Brasil, Ecuador, Venezuela, Argentina, ..., les dijeron que los elementos de la burguesía iban a ir a la calle, era el nuevo fascismo descarnado que ahora empieza a parecer en Europa. Apuntó la respuesta francesa al fascismo que ha dado Melenchón con la Francia Insumisa.
Villanueva apuntó el papel de los partidos comunistas, que independientemente de como se construye el nuevo sujeto, lo importante es desde qué programa y qué discurso, así como la permanencia del PC como fuerza que actúa en la sociedad. En ese sentido la reorganización hacia un partido leninista significa poner la política por encima del idealismo, tal como están haciendo otros PPCC muy importantes en Asia, que han avanzado mucho aplicando leninismo y también como lo aplicaron el PCE, el PCP o el AKEL en la lucha contra la dictadura centrando la importancia de las alianzas para construir la democracia y posteriormente en la lucha por la paz frente a la guerra.
El dirigente comunista andaluz, apuntó que en el desarrollo de la política de alianzas tenemos enemigos muy poderosos, en la economía, en lo militar, en los medios de comunicación,..., que son los mismo del régimen y que están aliados a los poderes internacionales. Y sabemos que es imposible que se produzcan cambios en nuestro país sin romper con la UE y el euro.
En la primera fase del XX Congreso del PCE, manifestó Villanueva, se estableció el objetivo de unir a la gente para superar al régimen bipartidista, aprobó volcarse en la unidad popular y superar IU abandonando su forma partido y hacer realidad un movimiento político y social, para construir un  nuevo sujeto político que supere a su vez a IU, confluencias, Podemos y Unidos Podemos, construyendo algo nuevo con un programa de mínimos para salir del estado de excepción actual y recuperar la democracia en nuestro país, frente a la corrupción de la alianza de los poderes políticos y económicos.
Finalizó Juan de Dios Villanueva, apuntando la necesidad de un PC con soberanía plena, de clase, que se organiza en los centros productivos y en lo cultural, eso que debe determinarse el XX Congreso del PCE y XII del PCA, que deben ser congresos de unidad y clarificación política de todos y cada uno de sus dirigentes.
Terminó este importante acto informando del acto de homenaje a Fidel, con el canto de La Internacional, la entrega de los carnés a la militancia y una posterior confraternización y camaradería entre los asistentes con un picoteo y unas copas.

lunes, 5 de junio de 2017

García Caparrós, un crimen de Régimen



Víctor Alonso Rocafort
CTX.es
La Mesa del Congreso niega el acceso a los documentos de la Comisión de Investigación que se aprobó en 1977 y que fue cerrada en falso apenas unos meses después.
Cuando comencé a trabajar en el Parlamento apenas me decía nada su nombre y ahora me parece un emblema de todo lo que va rematadamente mal en el país desde hace demasiado tiempo.
Cada aniversario del día en que mataron a Manuel José García Caparrós, el 4 de diciembre de 1977, se reivindica por parte de la izquierda como el auténtico Día de Andalucía. Era ya un símbolo de su tierra antes de que le hicieran Hijo Predilecto de su ciudad y su Comunidad, pero más allá se le conoce poco. Y no es casual. Hoy día, a pesar de honores como estos, no se sabe quién lo mató. Sí sabemos que la policía efectuó aquel día decenas de disparos. Al aire, dijeron. No se ha derivado jamás responsabilidad política alguna, más allá del presidente de la Diputación malagueña que dimitió la misma noche del suceso. Un diputado de UCD defendió en el Hemiciclo la ausencia de responsabilidades. Es el mismo que afirmaba que parte de los manifestantes habían sido “agresivos” por lo que era “obligación” de la Policía, y “con los medios al alcance”, “mantener la paz y estabilidad de la ciudad”. Hoy este antiguo diputado, Francisco de la Torre, lleva 17 años como alcalde de Málaga.
Estamos ante uno de esos pactos de silencio férreos, casposos, asfixiantes, de lo que hemos venido en denominar Régimen del 78 y que cuarenta años después, como estamos comprobando, aún funciona.
La semana pasada recibimos la negativa por parte de la Mesa del Congreso de acceder a los documentos de la Comisión de Investigación que se aprobó a fines de 1977 y que fue cerrada en falso apenas unos meses después. Nos los habían solicitado las hermanas de Caparrós y su abogado. Junto a la diputada de Izquierda Unida Eva García Sempere, y tras el compromiso adquirido también por Alberto Garzón, nos pusimos a ello. Tras la aprobación el pasado marzo de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía se investigarán aquellos casos de represión franquista hasta la aprobación del Estatuto de 1980 para realizar informes y recomendaciones oficiales. A la hora de presentar la solicitud de investigación sobre el caso de García Caparrós en Andalucía se quiere contar con toda la documentación. Y no solo por esto. Los testigos que declararon en el Congreso fueron más que los que acudieron a sede judicial. Hay por tanto cabos sueltos que pueden llegar a unirse con toda la información. Y sin embargo, como leen, hemos comprobado que la cerrazón institucional sigue dándose cuarenta años después.
La mayoría que adoptó esta decisión en la Mesa se ha escudado en un informe de la Dirección de Documentación, Biblioteca y Archivo de la Cámara que califica el contenido de aquella Comisión como secreto, en virtud del reglamento provisional del Congreso en vigor de 1977 a 1982.  Es decir, un reglamento preconstitucional que hoy no está en vigor. Más aún, ahí se dice que será secreto hasta que se apruebe el dictamen de la Comisión, en que pasaría a ser público salvo que se indicara lo contrario. El dictamen se aprobó en noviembre de 1978 y no hemos encontrado ningún documento público que señale que haya de mantenerse su carácter secreto. Pero incluso aunque lo fuera, este mismo informe de la Dirección de Documentación concluye que pueden facilitarnos su consulta. Así se lo advirtió también el secretario general del Congreso a los miembros de la Mesa antes de tomar su decisión.
El caso de García Caparrós es muy conocido por todos quienes tienen alguna responsabilidad en los archivos del Congreso. Sorprende lo bien que recuerdan a Rosa Burgos, la investigadora que hace unos diez años consiguió acceder a parte de la documentación y que, gracias también al sumario judicial que logró recuperar, escribió un libro fundamental sobre el tema. No debió de gustar el resultado porque desde entonces los responsables políticos niegan el acceso con las excusas burocráticas más peregrinas. Parece que hayan de pasar siglos antes de conocer el contenido completo de los 675 folios de aquella investigación parlamentaria llevada a cabo durante la llamada Legislatura Constituyente.
Los testimonios de aquel día hablan de una manifestación por la autonomía pacífica, multitudinaria, familiar. Málaga era la única capital de provincia andaluza donde se había prohibido izar la bandera verdiblanca en la sede de la Diputación, por órdenes directas de su presidente, Francisco Cabeza. Esto elevaba la tensión innecesariamente. En aquel tiempo militantes de Fuerza Nueva (FN), algunos de ellos somatenes con derecho a coger armas de los cuarteles de la Guardia Civil, patrullaban a sus anchas la ciudad –“la policía de la UCD nos dejaba hacer”, admitiría años después Francisco Jiménez Quintero, destacado dirigente de FN--. Ese día los fascistas andaban con los ánimos especialmente exaltados. Un chaval, Trinidad Berlanga, había escalado el edificio de la Diputación con una bandera verdiblanca. “Si la quita, lo matamos”, dice Quintero que comentaban entre ellos los militantes de FN ante el temor de que tocara la enseña nacional. No llegó a pasar. Sí que detuvo la policía al joven escalador. Las autoridades dicen que volaron naranjas y piedras contra la Diputación. El gobernador civil al mando de las fuerzas policiales, Enrique Riverola, ordenó entonces “despejar” la zona. Comenzaron las cargas.
En los disturbios posteriores, a la altura del puente de Tetuán y la Alameda de Colón, una sección de la Policía Armada, formada por 32 hombres al mando del brigada Antonio Pabón, abrió fuego con sus pistolas. Según admitió un comandante policial, fueron unos 30 disparos al aire efectuados por la mitad de la sección. Solo siete policías se habían responsabilizado de 14 disparos según el sumario. Los impactos de bala en los alrededores llegaron a 21. Como tantas informaciones de este caso, algo no cuadraba.
Un chico de 15 años del barrio de El Palo, Miguel Jiménez Ruiz, fue herido en un brazo. Otro chaval de 18 años, trabajador, afiliado recientemente a CCOO, quien animado por su madre había acudido a la manifestación, tuvo peor suerte. García Caparrós fue alcanzado por una bala de 9 mm corto, las utilizadas por las pistolas Star de la sección de la Policía Armada comandada por Pabón, el mismo destacamento que según un testigo, Alfredo Inocencio, se había dado media vuelta como un solo hombre para sacar sus pistolas cerca de donde aquel cayó abatido. Lucas Martínez, otro de los manifestantes aquel día, asegura haber visto entonces a un policía de complexión ancha disparar directamente con su pistola contra la gente poco antes de ver caer a Caparrós. Inocencio le recuerda exclamando: “Hijos de puta, asesinos, me han dado”.
El propio Inocencio y otras personas fueron ayudando al herido entre el hostigamiento policial. Hasta que un estudiante de Medicina, Carlos Carmona, logró introducirlo en un coche blanco conducido por un misterioso conductor que frenaba en los semáforos para desesperación de Carmona y que, en cuanto llegaron a la residencia hospitalaria Carlos Haya, desaparecería sin dejar rastro. Caparrós murió en el coche. Cuando entró en el Simca blanco Carmona había escuchado a un cabo de la policía decir: “Vámonos que esto ya está controlado”.   
Se hicieron hasta cinco informes de balística, y aunque en ellos se formularon dudas sobre si la bala que mató a Caparrós pertenecía a la pistola de un policía de la sección, no pudo llegarse a conclusiones ciertas porque la habían limpiado con acetona sin examinar sus restos orgánicos. ¿Descuido o mala fe?, se pregunta Rosa Burgos.
Investigando estas semanas entre los apenas cuatro diarios de sesiones que se mantienen públicos de aquella Comisión de investigación –entonces las llamaban “de Encuesta”-- hemos encontrado detalles históricos relevantes sobre las tensiones políticas que generó el caso, así como declaraciones significativas de lo que hoy recordamos como grandes nombres de aquella Constituyente. Estábamos en un momento fundacional muy delicado del nuevo Régimen.
Apenas 20 días después de la muerte de Caparrós se celebró el Pleno en el Congreso que iba a aprobar la Comisión de Encuesta. El 12 de diciembre otro joven, un estudiante de la Universidad de La Laguna, Javier Fernández Quesada, había muerto también por un impacto de bala disparada por un miembro de la Guardia Civil cuya identidad hoy día también se desconoce. Los agentes de este cuerpo, según numerosos testigos, habían entrado en el campus universitario disparando fuego real con sus pistolas y metralletas en unas jornadas de feroz represión en la isla. El gobernador civil al mando entonces de las fuerzas de orden público, Luis Mardones, quien no ayudaría precisamente al buen transcurso de la investigación, sería posteriormente diputado por Coalición Canaria hasta el año 2008, cuando el presidente Zapatero lo despidió con honores asegurándole “un sitio en la mejor historia de la democracia” y en los periódicos se le honraba como “el diputado renacentista”. 
Esta es la razón que las Comisiones de Encuesta de los sucesos de Málaga y Tenerife permanezcan unidas en sus referencias en la Cámara, aunque se desarrollaran por separado. El caso es que había un pacto de silencio fraguado en la Junta de Portavoces para aprobar la conformación de estas sin debate alguno, escudándose en que se debatían los Presupuestos, cuando un diputado socialista rompió inesperadamente el acuerdo para explicar su voto. Enseguida el resto de diputados solicitaron hablar. El intercambio parlamentario que encontramos cuando nos ponemos a leer el diario de sesiones del 23 de diciembre de 1977, poco conocido, resulta de gran valor histórico.
Tomás García, diputado por Málaga del PCE, plantea entonces algo que leído hoy, con De la Torre como alcalde, causa enorme desazón: “El pueblo de Málaga ligará su confianza hacia el proceso democrático a que estas responsabilidades sean puestas al descubierto hasta el fondo”. Huelín Vallejo, diputado por Málaga de UCD, sabemos hoy que miente descaradamente cuando afirmaba: “Unión de Centro Democrático, con una conciencia plena democrática, no desea acallar a nadie. Unión de Centro Democrático ha firmado desde el primer momento esta petición de Comisión de Encuesta. Unión de Centro Democrático quiere que se lleve la investigación con todas sus consecuencias, que se establezcan todos los hechos, y no le teme en absoluto a las consecuencias que puedan deducirse, porque tenemos una alta conciencia democrática”.
Manuel Fraga intervino para anunciar la abstención de Alianza Popular en un erudito discurso de raíz autoritaria en defensa del orden público y de “la sagrada enseña de la Patria”. “Defended de una vez, y no con palabras, el orden y la paz en España”, clamaba el dirigente franquista en el Pleno. Enseguida otros dirigentes como Miquel Roca o Santiago Carrillo indicaron alarmados las semejanzas del discurso de Fraga con el de José María Gil Robles en este mismo Congreso poco antes del 18 de julio de 1936. Carrillo se revolvería entonces por escuchar “palabras, conceptos con los que en los años treinta se fue generando la animosidad, la violencia que condujo a la guerra”, así como por un tema tan delicado entre las filas comunistas a escasos meses de la renuncia a la tricolor: “Tenemos esa bandera, es nuestra bandera, pero no enfrenten ustedes esa bandera, que es de todos, con las de las nacionalidades y las regiones de España”.
Pérez Llorca, de la UCD, comienza entonces a preocuparse del cariz que está tomando un debate que, recuerda, nunca se debió de dar: “Considero lamentable que se haya llegado a un debate en el que, por primera vez en esta Cámara, nos estemos lanzando como armas arrojadizas las viejas fechas, las viejas querellas, los viejos enfrentamientos, la vieja guerra civil, que creíamos enterrada”. Estamos ante un momento excepcionalmente frágil de la Legislatura Constituyente. Francisco Letamendia, entonces en Euskadiko Ezkerra, no comparte sin embargo este pacto de silencio:
“Yo tengo muchísimos más motivos para poner en tela de juicio la actuación personal del señor Fraga, porque mientras él era Ministro de la Gobernación obreros indefensos fueron muertos en Vitoria, militantes carlistas fueron asesinados en Montejurra, y el clamor en cuanto al trato que sufrían los detenidos vascos en el centro de detención era tan grande que sobrepasó las fronteras del Estado, y una foto de una joven, Amparo Gamboa, con el cuerpo macerado, recorrió el mundo. Y esta no militaba en el Partido Independiente Vasco, sino en la Organización Revolucionaria de Trabajadores.
¡Qué bien le ha venido a hombres como el señor Fraga la Ley de Amnistía, que ha impedido investigar hasta el fondo la verdadera responsabilidad de estos hechos!”.
Fraga, por alusiones y con ira, vuelve entonces a tomar la palabra para sentenciar: “…lo que sí hoy hemos aprendido es que la piel del cordero, al final nunca acaba por tapar ciertos pies negros o rojos de sangre que efectivamente algunos no los pueden negar”.
 Silencio tenso en el Hemiciclo. Gómez Llorente, al que hoy recordamos como un histórico del PSOE, es consciente de lo que está en juego: “Hace falta que esta Cámara tenga el respaldo del pueblo. Y para que tenga el respaldo del pueblo, las angustias del pueblo han de ser oídas también en esta Cámara”. Martín Villa, entonces ministro del interior, intervendrá finalmente para asegurar que se pondrá al frente de la exigencia de responsabilidades. Se vota entonces la formación de la Comisión de Encuesta y se aprueba con 299 votos a favor, 2 en contra y 17 abstenciones.
Tras la votación, con los ánimos más calmados, Peces Barba, Pérez Llorca, Carrillo… intervienen para matizar y calmar las aguas, mientras el presidente del Congreso, Fernando Álvarez de Miranda, presenta sus excusas a Manuel Fraga por no haber interrumpido antes alguna de las intervenciones críticas con él, lo que el dirigente franquista agradece.
A la luz de este debate podemos analizar mejor el contexto en el que se cerró en falso la Comisión, podemos entender quizá por qué se han dado los cuarenta años de secreto, podemos explicar con mayor profundidad por qué la fundación del Régimen del 78 nos dice tanto de lo que aún vivimos cuarenta años después. Entonces había un miedo real en las izquierdas --se mataba impunemente a estudiantes, a trabajadores y trabajadoras en Universidades y manifestaciones-- y en cuanto se rompía un pacto de silencio, lo hemos visto con este debate, la desmesura llevaba a los diputados de la Constituyente al lenguaje de la Guerra Civil. Nos ayuda a entenderlo, en ningún caso a justificarlo. Lo que resulta inadmisible es que décadas después se mantengan estos tics, esos pactos, ese acuerdo institucional contra la verdad, la justicia y la reparación.
Podemos leer también las primeras conclusiones de la Comisión de Encuesta del 27 de junio de 1978. Francisco de la Torre --hoy alcalde de Málaga, recordemos-- defiende la ausencia de responsabilidades políticas: “No podemos imputarle responsabilidad política, como aquí se precisa, y mucho menos, como ha quedado bien claro, responsabilidad en otros ámbitos; no podemos, digo, imputar ninguna responsabilidad política a la máxima autoridad de la provincia de Málaga. El gobernador civil había participado, había colaborado de una manera ejemplar en lo que podríamos llamar poner los medios para que la manifestación pudiera tener lugar tal como los organizadores queríamos que se desarrollara”. Un mes antes ya habían ascendido a Riverola a director general de Correos y Telecomunicaciones, un viejo “método franquista”, como se denuncia desde de la oposición: ascender a quien demostró como mínimo incompetencia.
Pero nadie hizo nada más. Se aprobó el dictamen de la Comisión en el Congreso. Y pasaron los años. Al poco se murieron de pena los padres de García Caparrós, como cuentan sus hijas. El sumario judicial, donde no aparece el testimonio de una sola mujer, durmió olvidado durante años hasta que Burgos lo rescata ya en color sepia. Los 675 folios de la Comisión de Encuesta de 1978 siguen pudriéndose en algún rincón de este edificio, en el ala más rancia del Parlamento, aquel de los acuerdos secretos de un Régimen que hace aguas porque entonces se pudo haber hecho mejor, sí, pero sobre todo porque a lo largo de estas décadas nadie quiso corregir el rumbo.
Seguiremos intentándolo. Por de pronto ya hemos solicitado formalmente la reconsideración de este último acuerdo de la mayoría de la Mesa.
Termino con extractos de la entrevista de Rosa Burgos a Loli y Paqui García Caparrós:
--En mi casa ha habido mucha tristeza. Mi madre –dice Loli- me pidió perdón en la ambulancia, cuando se iba a morir, por la tristeza tan grande que había habido en mi casa. En mi casa no se podía poner una radio. A nosotras, que éramos unas niñas, nos pusieron de luto de arriba abajo. Todo eso queda para nosotras. Yo, hoy en día –dice Loli- escucho una ambulancia y lo primero que hago es coger el móvil y ver cómo está mi familia (…)
--¿Cómo era vuestro hermano? ¿Qué carácter tenía?
--Era lo más bueno, lo más noble, era sensible, muy humano. Con todos los amigos se llevaba bien… No podía ver a nadie que necesitara algo porque ahí estaba él (…) Era el único, de verdad, que si entraba treinta veces en la casa, treinta besos le daba a mi madre, y nosotras no hemos salido a él. Era el único que era cariñoso (…) era pelirrojillo. Aquellos días llevaba barba. Era muy alto, media 1.90. Era guapísimo”.
Víctor Alonso Rocafort
Candidato al Congreso en la lista de Unidad Popular · IU por Madrid en las elecciones de 2015. Doctor en Teoría Política, con experiencia docente en las universidades de Alicante, Autónoma de Madrid, Complutense y Talca (Chile). Entre sus publicaciones destaca el libro Retórica, democracia y crisis. Un estudio de teoría política (CEPC, Madrid, 2010). Miembro del Colectivo Novecento.

http://ctxt.es/es/20170531/Firmas/13082/garcia-caparros-1977-comision-de-investigacion-asesinato.htm#.WTKRJ1HHyXY.twitter

viernes, 2 de junio de 2017

Alberto Garzón afirma que “este país no tiene un problema de gastos, sino de ingresos” y critica que el Gobierno mantenga la injusticia fiscal haciendo que sean las clases populares las que sostengan las cuentas del país



El Coordinador federal y portavoz parlamentario de Izquierda Unida en el Congreso, Alberto Garzón, reprochó en la tarde del pasado miércoles, 31 de mayo, al Gobierno de Mariano Rajoy “seguir fuera de la línea adecuada” con su proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017, que ese día fueron aprobados y pasan al Senado para seguir su tramitación. Garzón resumió su crítica dejando claro que “este país no tiene un problema de gastos, sino de ingresos” y mientras el PP siga al frente del Ejecutivo no se podrá solucionar.
El máximo responsable de IU hizo esta valoración durante el debate en el Pleno de la Cámara Baja de la sección correspondiente al ‘Estado de Ingresos’, que contempla las previsiones del Ejecutivo sobre esta materia y donde no se presentan enmiendas concretas, sino que da pie a hacer un debate de mayor calado político.
En esta línea, Garzón exigió “otra forma de actividad económica y fiscal” para poder enfrentar de forma real la crisis existente. Valoró que hay “dos formas de observar los ingresos, cualitativa y cuantitativa” y para demostrar gráficamente los graves errores que se cometen recordó que mientras en 2007 los “impuestos directos soportaban el 60% del peso” en las cuentas públicas, este año “se han reducido hasta el 52,5%. Esto supone un incremento de la injusticia fiscal, de forma que son las clases populares quienes sostienen buena parte del Estado social y del bienestar”.
El también portavoz de Hacienda del grupo confederal de Unidos Podemos explicó a los escaños del PP y de sus socios de Ciudadanos que “como no estamos de acuerdo con estos Presupuestos es por lo que hemos presentado enmiendas” para intentar cambiarlos y conseguir más dinero para políticas sociales.
Con el mismo espíritu constructivo que en su intervención del pasado lunes, pero endureciendo el tono de crítica, recordó a las filas del partido de Albert Rivera que “pese a no querer entendernos” traten de comprender que determinadas enmiendas que se plantean buscan conseguir “un debate parlamentario con mayúsculas”, pese al obstruccionismo del partido que, supuestamente, quería regenerar la vida política y su voluntad por “hurtar el debate político”.
Alberto Garzón llegó a afear la “retórica bastante chulesca” de alguno de los diputados de Ciudadanos por “etiquetar las propuestas de algunos como ‘chapuza’” y les reprochó que “ustedes con su retórica excluyente quieren hurtar el debate de qué modelo fiscal necesita este país”.
Dirigiéndose al ministro Cristóbal Montoro, recordó que hace unos años éste le reconoció que “las grandes empresas pagan el 5% en impuestos… 6% me indica el señor Montoro, parece que ha subido algo… pero sigue siendo una nimiedad en comparación con lo que pagan los trabajadores. Es un tipo efectivo ridículo”.
Garzón concluyó su intervención con dos críticas demoledoras. En primer lugar, reconoció que no pueden sorprender las ideas plasmadas en estos PGE por el PP “viniendo del mismo partido que aplicó una amnistía fiscal a la que se acogieron los principales delincuentes fiscales de este país” y por la que la mayoría de sus beneficiarios “pagó menos de un 3%” del dinero regularizado.
En segundo lugar, recurrió al caso conocido ayer del fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, y su porcentaje en una sociedad patrimonial con sede en Panamá, para interrogar sobre “qué tipo de persona se abre una cuenta en un paraíso fiscal. Eso va asociado a la delincuencia organizada”, sin entrar a valorar sobre la legalidad o no de la actuación del alto cargo del Ministerio Fiscal. “Es un símbolo más de un sistema que se está pudriendo”.