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domingo, 14 de junio de 2015

Málaga para la Gente seguirá por el camino de la unidad popular y hace un llamamiento a una agenda social conjunta con otras organizaciones sociales y políticas

La Asamblea de Málaga para la Gente ha acordado apoyar la investidura de la candidata socialista en la capital, María Gámez, en caso de que se dieran las condiciones para una mayoría alternativa al gobierno del Partido Popular. Los miembros de la plataforma de izquierdas han rechazado entrar en el gobierno que encabezaría la líder socialista.
En el caso de que Ciudadanos no votara a Francisco de la Torre como alcalde, sino que se abstuviera, Málaga para la Gente también daría su respaldo a María Gámez, siempre que el partido Málaga Ahora hiciera otro tanto. Esta acción tiene por objetivo “visibilizar la debilidad y precariedad del nuevo gobierno del PP”, ha señalado Eduardo Zorrilla, concejal electo.
Por último, si ciudadanos votara la investidura del candidato del PP, Málaga para la Gente se votaría a sí misma.
Estos tres acuerdos fueron tomados en la tarde de ayer, jueves 11 de junio, en la Asamblea de Málaga para la Gente, coalición que aglutina a Izquierda Unida, Alternativa Socialista  Alternativa Republicana, la plataforma vecinal Vía Malagueña, así como a un gran número de ciudadanos inscrito a título personal.
La asamblea, que se ha celebrado en el Instituto de Estudios Portuarios, ha aprobado también una resolución en la que anuncia que transciende a lo puramente electoral y con el objetivo de “superarse en un espacio más amplio de unidad popular”.
La asamblea ha analizado los resultados electorales, concluyendo que la unidad popular siguen siendo la política más adecuada y reitera su llamamiento a la unidad, tendiendo la mano a todas las organizaciones sociales y políticas para que, sobre un acuerdo programático, desarrollen conjuntamente una agenda social.
También se ha acordado que Málaga para la Gente tendrá un ámbito de trabajo prioritario en la intervención social y en la movilización, “como espacio de participación comunitaria para cambiar Málaga desde los barrios y para dar el protagonismos a la ciudadanía”.
Zorrilla ha explicado que se apelará a la unidad de organizaciones y personas que se movilizan por el cambio de la capital “y apoyamos las plataformas unitarias que trabajen en lo sucesivo en este sentido”.
La encargada de desarrollar estos acuerdos y de organizar el trabajo hasta la próxima asamblea de la coalición será una Comisión de Coordinación que estará integrada por dos representantes de cada organización adscrita a Málaga para la Gente, además de las 15 personas que han sido hoy elegidas en asamblea tras presentarse para ello.
  Al mismo tiempo, se constituyen dos grupos de trabajo abiertos a la participación de quienes deseen incorporarse. Uno de ellos facilitará los procesos participativos encaminados a la convergencia social y el otro de comunicación.
 La comisión Coordinara tendrá una mesa de portavoces para coordinar y rotar la presencia en medios de comunicación y la representación ante organizaciones, colectivos y plataformas.
Resolución de la Asamblea general de Málaga para la Gente
Estimamos, a la luz de los resultados electorales, que la unidad popular sigue siendo la política más adecuada para el momento actual.
Málaga para la gente prosigue con sus actividades, al objeto de superarse en un espacio más amplio de unidad popular, ya que solo la unidad de las fuerzas que están por una salida social de la crisis, en el marco de un proceso constituyente republicano de ruptura democrática, en espacios sociales y políticos de amplia base popular, podrá derrotar a las políticas de derechas que ha puesto en marcha la élite económica y política en nuestra sociedad.
Para ello, profundizará los mecanismos reales de participación, ahondará en el carácter abierto de sus convocatorias y potenciará su carácter asambleario.
Málaga para la Gente tendrá su ámbito de trabajo prioritario en la intervención social, en el conflicto y en la movilización, como espacio de participación comunitaria para cambiar Málaga desde los barrios y para dar el protagonismo a la ciudadanía. Apelamos a la unidad de las personas y de las organizaciones que se movilizan por el cambio en la ciudad de Málaga, y apoyamos las plataformas unitarias que trabajen en lo sucesivo en este sentido.
Reiteramos el llamamiento a la unidad, y tendemos la mano a todas las organizaciones sociales y políticas para, en base al acuerdo programático, desarrollar una agenda social conjunta.

Málaga, 11 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

El PCE considera que las candidaturas de unidad popular, el mejor instrumento para la derrota del PP. Valoración política de las elecciones del 24-M

Mundo Obrero
El voto de la clase trabajadora y sectores asalariados y las candidaturas unitarias se constituyen como la principal palanca para la derrota del PP.
El resultado de las elecciones municipales del pasado 24 de mayo ha traído como consecuencia la superación del sistema de partidos y el fin del bipartidismo tal y como se ha conocido en estas últimas décadas.
Sin embargo dicha valoración hay que matizarla. En primer lugar se aprecia una doble dinámica de voto muy diferenciada entre la España urbana, en especial de la grandes ciudades, ya plenamente insertadas en el marco político y social de la España pos-crisis; país que convive por otro lado, con una España de los pequeños municipios y ciudades mediadas que todavía responde en gran medida al esquema político anterior, municipios donde el PP y el PSOE cuentan con una mayor implantación. Si en las primeras los cambios políticos electorales han sido espectaculares, en las segundas la realidad política tradicional ha aguantado mejor.
A nivel de partidos, el PP es el gran perdedor de las elecciones, al perder gran parte del poder, en especial, en sus hasta ahora feudos gallego, valenciano y madrileño y grandes núcleos urbanos del resto del país.
Por otro lado, y a pesar de la pérdida de más de 600 mil votos, la realidad bipartidista aguanta en cierta forma por un PSOE reforzado por la posibilidad de recuperar poder institucional en importantes CC.AA. y ayuntamientos, realidad que contrasta con su significativa caída en votos en las grandes ciudades donde ha confrontado con candidaturas unitarias de la izquierda.
IU responde en parte a la doble dinámica antes señalada. En las pequeñas y medianas ciudades se ha presentado en líneas generales como tal y ha aguantado mejor la dinámica electoral, obteniendo un resultado similar al de las pasadas elecciones de 2011, e incluso incrementado el número de alcaldías en muchos casos, constituyendo la fuerte subida de Zamora como el caso más claro. En los grandes núcleos urbanos y capitales de provincia, donde se ha presentado en candidaturas unitarias, IU ha experimentado un apreciable incremento de representación institucional, y donde no, en líneas generales, se ha bajado. En el caso de las elecciones autonómicas, donde cada partido ha concurrido bajo sus propias candidaturas, IU ha obtenido unos muy malos resultados, desapareciendo de la mayoría de los parlamentos, siendo fuerza extraparlamentaria en el nervio central del capitalismo español: el eje Madrid-Valencia. Las elecciones del 24 de mayo han supuesto, por tanto, una reconfiguración del mapa político en la izquierda: a la izquierda del PSOE, IU ya no es la realidad mayoritaria.
En el caso de Podemos, en el ámbito autonómico donde ha concurrido con sus siglas, ha obtenido un importante resultado electoral al entrar en todos los parlamentos regionales, pero lejos de constituirse en alternativa al PP. En todos las CC.AA. el PSOE ha quedado por encima de Podemos. En las municipales se aprecia una clara diferencia de resultado respecto a las regionales, al contar con un apoyo significativamente menor en relación a las candidaturas unitarias en las municipales. Sin embargo la política de Podemos de relacionar el resultado de Madrid y Barcelona con dicho partido pretende –de momento con éxito- esconder esa diferencia de voto. Sirva como ejemplo el caso de la ciudad de Madrid, donde Podemos ha sacado 285 mil votos (17,7%) y Ahora Madrid 519 mil (31,8%).
Ciudadanos ha logrado una fuerte irrupción en el panorama político, pero no ha logrado el objetivo de constituirse en el gran partido bisagra del país, con la excepción importante de Madrid. A pesar de ello es la tercera fuerza política municipal.
Por último, de los resultados se desprende que los partidos nacionalistas ya no van a ser determinantes para la generación de mayorías a nivel nacional. En relación a Cataluña, Barcelona ciudad y corona metropolitana ha irrumpido una mayoría electoral no nacionalista, que sí ha obtenido buenos resultados en el interior de Cataluña. En relación a Euskadi, el PNV recupera poder municipal en detrimento de Bildu, al ganar San Sebastián, y en Navarra, a través de su presencia en Geroa Bai. Destacar el importante triunfo de la coalición valencianista Compromis, la cual se ha constituido en el árbitro político en las Cortes del País Valencià y en Valencia ciudad.
Por último destacar el voto de la emigración, verdadera expresión de los cambios sociales en nuestro país, donde por primera vez los dos grandes partidos no son mayoritarios, posición que ahora ostenta Podemos.
El significado del voto de la clase trabajadora
De los datos se desprende que no han sido las capas medias, sino el voto obrero y la periferia urbana la que ha impulsado el cambio electoral en las grandes ciudades.
Voto que se ha expresado a través de las candidaturas de unidad popular, vistas como el mejor instrumento para la derrota del Partido Popular. En aquellos lugares donde no se ha dado esta confluencia (salvo excepciones), o en las autonómicas, el voto obrero se ha fragmentado posibilitando el triunfo del PP y una posición de privilegio del PSOE como principal partido capaz de desalojar a la derecha.
El voto de la clase trabajadora y sectores asalariados y las candidaturas unitarias se constituyen como la principal palanca para la derrota del PP.
El comportamiento electoral de la clase trabajadora vuelve a situar el eje derecha/izquierda como el eje prioritario de este país, frente a la teoría de la transversalidad que otorga a la “clase media” la centralidad del cambio. Eje que se ha canalizado a través de expresiones políticas de nuevo tipo (candidaturas de unidad popular) que han materializado la expresión social del eje nuevo/viejo, que ha permitido generar mayorías electorales al atraer a capas medias precarizadas durante la crisis.
Manifestación electoral de los trabajadores y trabajadoras que corresponden con el peso que dichos sectores sociales han tenido en estos años de movilizaciones y de la construcción de sujetos de conflicto unitarios como las mareas, plataforma ciudadanas por los derechos públicos o de participación en las huelgas generales, que han encontrado en las candidaturas unitarias su expresión electoral principal. Peso sin embargo, que no ha tenido proyección en la conformación de las candidaturas, donde salvo excepciones, la clase obrera tiene escasa presencia.
Cambio que para los sectores sociales protagonistas de la jornada electoral del 24 de mayo pasa por una profunda transformación de las relaciones laborales de este país, una fuerte reestructuración del gasto público, del sistema educativo y de los mecanismos de acceso a la vivienda, que junto a la democracia participativa, solo podrán tener solución en un marco de ruptura política y de giro a la izquierda, y no del “giro al centro”, al que se ve abocado todo cambio hegemonizado por la relación estructural que van a mantener a partir de ahora PSOE-Podemos.
Transformaciones sociales que solo podrán ser garantizadas por la izquierda transformadora.

sábado, 6 de junio de 2015

El Consejo Andaluz de Izquierda Unida respalda por unanimidad la decisión federal de trabajar por la unidad popular para construir un nuevo país

El Consejo Político Andaluz de IU (IULV-CA), máximo órgano de decisión entre asambleas, ha debatido y apoyado por unanimidad, la propuesta formalizada ayer por la Presidencia Federal de IU por la que la organización se pone a trabajar por la unidad de las fuerzas políticas y sociales de cara a las próximas elecciones generales.
Según ha explicado el Coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo, lo que ayer aprobó la Presidencia Federal de Izquierda Unida es "seña de identidad" desde 1986 que "no es incompatible con las identidades y personalidades políticas". Así Andalucía, tal y como hizo ayer la Presidencia Federal, apuesta de cara a las elecciones generales por trabajar hacia una candidatura de unidad popular que respete la pluralidad de las diferentes fuerzas políticas y sin "hegemonía ni imposición" de ninguna de las formaciones que participen.
Maíllo, en ese sentido, ha recordado que IU está trabajando precisamente por la estrategia acordada en la X Asamblea Federal celebrada en 2012 que aprobó "sumar fuerzas para romper el bipartidismo". En aquella asamblea IU apostó por "encontrarse con todas las fuerzas políticas y sociales y mareas para unirnos y ganar la Moncloa en noviembre de 2015".
Maíllo ha asegurado que los resultados de las elecciones del 24 de mayo nos dicen que "nadie en solitario puede ser la palanca de cambio, ni nosotros, ni tampoco Podemos, ni ninguna otra fuerza", lo que obliga a la "unidad popular" para conformar una "alternativa al bipartidismo desde la unión de todas las izquierdas". Ha resaltado que hay un "mensaje unívoco" cuando hay listas unitarias, como en los casos de Madrid, Barcelona o Zaragoza, que demuestran que "se puede alcanzar el gobierno".
El Coordinador general ha asegurado que IU "se refuerza en la política de convergencia" por lo que la apuesta de la formación son las "listas de unidad popular para comenzar a construir un nuevo país".
Red de Municipios en Defensa de la Ley de Función Social de la Vivienda
En el Consejo Andaluz han participado también los 69 candidatos y candidatas de IU Andalucía que han obtenido las mayorías en sus municipios y que se han emplazado a constituir una red de municipios andaluces en defensa de la Ley de Función Social de la Vivienda y en contra del recurso de inconstitucionalidad interpuesto ante el Tribunal Constitucional por el Gobierno de Rajoy.

Antonio Maíllo, ha reseñado que los resultados obtenidos por IU Andalucía en las elecciones municipales se han traducido en 48 mayorías absolutas y 21 relativas lo que quiere decir que “somos una fuerza profundamente arraigada en el territorio” en un momento que ha definido como “crucial” a cuenta del nuevo escenario político dada la irrupción de nuevas fuerzas y la fragmentación del voto.

jueves, 4 de junio de 2015

El PCA apuesta por candidaturas de unidad popular y movilizaciones como única fórmula posible para construir la alternativa al bipartidismo, “Ahora la Moncloa”

El Partido Comunista de España (PCE) apuesta por candidaturas unitarias de cara a las próximas elecciones generales y plantea no entrar en gobiernos del PSOE en los ayuntamientos y otros estamentos públicos, según manifestó en la mañana de ayer, miércoles 3 de junio, el vicesecretario del Partido Comunista Andaluz (PCA), Juan de Dios Villanueva, que por la tarde participó en el plenario del Comité Provincial del PCA de Málaga para debatir la política de convergencia concretada en el Informe del Comité Ejecutivo del PCE del pasado 30 de mayo.
El vicesecretario general del PCA ha destacado en la rueda de prensa que se está produciendo un cambio profundo de ciclo político en todo el país, que ha comenzado con la derrota del PP y que va mucho más allá de la electoral del 24 de mayo. “Perder el poder municipal en las grandes capitales del Estado- ha dicho- puede poner fin a todos los grandes proyectos especulativos que son la red de corrupción que gobierna España, y eso es muy importante” .
De cara a la constitución de los ayuntamientos, Villanueva ha anunciado que el partido que representa se marca “como una obligación” el desalojo del PP del poder municipal y que “no es nada conveniente” formar parte de gobiernos presididos por los socialistas.
Para el PCA, los ayuntamientos “han de ser la punta de lanza de un periodo constituyente que esté empujado desde abajo y que haga frente al periodo deconstituyente”. Se refiere el líder comunista a que tanto PSOE como PP han gobernado durante los últimos 20 años y han terminado por convertir la Constitución “en una reliquia”.
Sin embargo, las candidaturas unitarias han demostrado es las últimas convocatorias electorales que es posible ser alternativa a estas políticas, y que igual que ha ocurrido en capitales como Zamora,  Barcelona  o Ahora Madrid en la capital se puede llegar a “Ahora Moncloa”.
Villanueva advierte que no se trata de un juego de alternancia, sino de derrotar al bipartidismo y eso es posible con candidaturas unitarias o de unidad popular, porque
“la suma de fuerzas políticas crea efecto multiplicador”.
En esa misma línea, la Secretaria institucional del PCA y responsable de Política Institucional de Izquierda Unida en Málaga, Toni Morillas, ha dicho que los procesos electorales ha señalado hacia una dirección, la de construir la unidad popular, no sólo desde el ámbito electoral, sino “desde abajo” y ha recordado que su partido y la coalición que representa han seguirá contribuyendo como hasta ahora a las movilizaciones que la ciudadanía ha protagonizado en las calles y también en las instituciones .
En lo que respecta a la provincia de Málaga, Morillas ha pedido a los partidos políticos “que tengan altura de miras” y que pongan en el centro del debate el qué se quiere hacer en los ayuntamientos y no quién de cara a la constitución de las corporaciones locales.
El panorama abierto en muchos ayuntamientos como Torremolinos o Alhaurín el Grande o la Diputación, con la pérdida de mayorías absolutas,  permite hacer políticas diferentes y recuerda que su coalición ha planteado las bases mínimas para ello. Se trata de instituciones más democráticas y transparentes, remunicipalización de servicios privatizados y políticas creadoras de empleo.

Estas reuniones se enmarcan, dentro del proceso federal en el que se analizan el panorama abierto de cara a los comicios generales y los resultados electorales de Izquierda Unida (coalición en la que está integrado) o las candidaturas donde han participado. A este respecto la militancia en general de Málaga ciudad se reunirá el próximo lunes 8 en el Centro Social “Julián Grimau” de la C/ Luis de Moraleda, 7, sito en la barriada de Vistafranca. Esta agrupación también realizó ayer una reunión al respecto.

IU-Málaga para la Gente cree posible un cambio y propone medidas para la regeneración, la participación, más social y un cambio de modelo de ciudad

Que una de las fuerzas políticas que ha obtenido representación en el Ayuntamiento haya descartado hacer una gran alianza de izquierdas frente al gobierno del PP, deja fuera la posibilidad de constituir un gobierno de estas características en la capital, pero eso no es impedimento para modificar el modelo de gobierno que ha mantenido hasta ahora Francisco de la Torre.
Esa es la conclusión que ha trasladado el concejal electo de Málaga para la Gente y coordinador local de Izquierda Unida, Eduardo Zorrilla, durante la rueda de prensa en la que ha presentado los cuatro grandes acuerdos que planteará a los grupos que componen la actual Corporación (se adjunta).
Zorrilla recuerda que cuando Celia Villalobos gobernó en minoría, vieron la luz numerosas iniciativas promovidas por Izquierda Unida que beneficiaron el entorno y que, en esa línea, se pueden plantear políticas de izquierdas por la vía de los votos que tienen los grupos políticos del nuevo consistorio.
El edil de Málaga para la Gente rememora que fue en 1995 cuando la coalición de izquierdas propuso y logró sacar adelante por la minoría del PP un plan para los barrios que supuso importantes mejoras en los distritos de la capital. Por eso, de los cuatro grandes grupos que propone acordar con el resto de fuerzas políticas, Zorrilla incluye diez puntos con ese mismo destino. Entre ellos se encuentra un plan extraordinario de inversiones, garantizar la transparencia y participación en las juntas de distrito; microactuaciones en los barrios; planes de mejora en la limpieza y el baldeo; planes de arbolado; de movilidad en distritos; de creación de nuevas instalaciones deportivas y de equipamientos; así como actuaciones de mejora y conservación en los colegios, etc.
El líder local de IU cree que Ciudadanos tiene la llave para que gobernara el PSOE o el PP  puesto que sus votos o abstención decidirán quién ocupará el sillón de la Alcaldía y cree que la posibilidad de que no apoye a De la Torre es “ínfima”.  En Málaga para la Gente están dispuestos a “apurar” una posibilidad de desbancar al PP. “Hubiéramos querido una gran alianza de la izquierda, que nos han dado los votos de los ciudadanos,  pero quedó desbancada ayer por uno de los grupos”, señaló el edil electo en alusión a la asamblea de Málaga Ahora. Sin embargo, Zorrilla cree que existe una posibilidad de desbloquear la situación, de posibilitar un cambio y de regenerar una época que ha estado caracterizada por “el rodillo de la mayoría absoluta” en todos los ámbitos del Ayuntamientos.
Por eso, Málaga para la Gente ha presentado estos cuatro bloques que permiten una regeneración y mayor participación ciudadana y un cambio de modelo que se impondría por la vía de la mayoría en esta legislatura y a través de sus votos.
Es un acuerdo que llegará incluso al Partido Popular y pretende que se desarrolle a partir del día 14 incluso desde la oposición de las fuerzas políticas que lo suscriban siempre que el PP gobierne en minoría.
Los barrios son prioritarios, así como la regeneración democrática, la transparencia y la participación y una de las medidas más llamativas sobre esto último es la reestructuración y recorte del número y retribuciones del personal directivo, eliminación de estructuras y puestos duplicados. En concreto, el líder local de IU habla de la oficina de grandes infraestructuras y su gerente, de la oficina de captación de inversiones internacionales o el Instituto Municipal del Libro. Todas estas serían asumidas por áreas y organismos públicos ya existentes como la Gerencia Municipal de Urbanismo, Promálaga o el área de Cultura, respectivamente.
Otro de los grandes focos de la propuesta sobre los acuerdos sociales contra la desigualdad y por el empleo, así como un acuerdo contra la especulación, que incluye revisar el Plan General de Ordenación Urbana y los convenios y proyectos contra los que se han posicionado los partidos de izquierdas, entre ellos el derribo de La Mundial o el macroproyecto de las torres de Repsol.

PP y PSOE ya se han puesto en contacto con Zorrilla y el edil ha anunciado que el documento se enviará a las cuatro fuerzas políticas. Independientemente de que haya cambio de gobierno o no “creemos que debe haber acuerdo para cambiar cuestiones básicas para el funcionamiento de la ciudad”, y en esa línea se presenta este acuerdo.

miércoles, 3 de junio de 2015

Alberto Garzón: “La Unidad Popular es el único camino”

En los últimos meses, miles de personas corrientes han dedicado innumerables esfuerzos a constituir las llamadas candidaturas de unidad popular en muchas ciudades del país. Protagonistas, ritmos, códigos políticos y hasta nombres y logotipos han variado de un lugar a otro. Los resultados, naturalmente, han sido igualmente dispares.
En la mayoría de las plazas electorales, por lo general municipios pequeños y medianos, ni siquiera se llegó a intentar porque no había con quién unirse. En muchos otros espacios los intentos acabaron empantanados en rocosas negociaciones entre distintos partidos, corrientes, facciones e intereses, derivando casi siempre en varias candidaturas enfrentadas entre sí. Y en pocos sitios, muy pocos, se concluyó con candidaturas que aglutinaban a la totalidad de los sujetos políticos contestatarios del territorio en cuestión. En definitiva, los procesos no han sido nada fáciles y han estado cruzados por ingentes obstáculos de distinta naturaleza (jurídicos, materiales, metodológicos… pero casi nunca, por cierto, político-programáticos).
Tras los resultados y con este complejo puzzle es fácil que cada cual encuentre un hábil argumento con el que justificar una prejuiciosa posición sobre la unidad popular o sobre el tipo de unidad popular necesaria. Y eso ocurre incluso aunque se trabaje con votos y, por lo tanto, con números que conceden a nuestras ideas la siempre elegante apariencia de rigurosidad. Pero los economistas bien sabemos que los datos pueden siempre torturarse hasta que confiesen lo que nos apetece. Y aquí no es distinto, sea la lente morada, verde o roja.
¿Fue AhoraMadrid, Barcelona en comú o la Marea Atlántica la demostración de que la Unidad Popular es el instrumento para ganar las ciudades para la gente? Pues depende. Y a veces a esa duda seguirá una interminable lista de comparaciones y argumentos rocambolescos que, por lo que estoy viendo, tiene más de ingeniería social que de análisis político. Unos dirán que lo de AhoraMadrid era por la fuerza del liderazgo de Carmena; otros que ese liderazgo no existió en Coruña; otros que Zaragoza en común sacó los mismos votos que Podemos; otros que IU en Zamora consiguió en solitario un 30%; otros que Podemos sacó en Cádiz un 29% y Cádiz en Común un 8%; otros que si Ganemos Córdoba e IU Córdoba hubieran ido unidas se hubiese ganado la alcaldía… No faltarán argumentos o excusas para lo que sea.
Cuando algunos afirmamos que «la Unidad Popular es el único camino» estamos siendo ciertamente rotundos. Pero para explicarlo adecuadamente conviene añadir cuatro cuestiones relevantes. La primera, ¿a qué llamamos realmente Unidad Popular? La segunda, ¿para quién es el único camino? La tercera, ¿hacia dónde nos dirige ese camino? La cuarta, ¿cuál es el método de la Unidad Popular? Todas ellas son preguntas que me parecen esenciales.
En primer lugar porque la Unidad Popular no es una herramienta de comunicación política o una marca electoral. Es, muy al contrario, un instrumento político para transformar la sociedad. Y en tanto que la sociedad no se transforma únicamente mediante las elecciones, la Unidad Popular es algo más amplio que un acuerdo para conformar candidaturas electorales. La Unidad Popular son las mareas en defensa de los servicios públicos, las huelgas generales o las movilizaciones populares para detener desahucios. En todos esos momentos políticos hay transversalidad de actores (varios partidos, sindicatos o gente no adscrita a organizaciones) y en todos ellos hay fines políticos y medios enfocados desde la unidad. La hipótesis que subyace es que no es posible transformar la sociedad sólo ganando las elecciones o sin una ciudadanía activa que ejerce su papel continuamente. De ahí que una de las muchas y grandes enseñanzas que ofreció Ada Colau durante la gestación de Barcelona en comú fue la explícita intención de «luchar juntos en las instituciones lo que antes se había luchado juntas en las calles».
En segundo lugar, porque conviene desvelar al beneficiario de la Unidad Popular. Al fin y al cabo, lógicamente uno puede dudar de si quien sale verdaderamente favorecido con un proceso de Unidad Popular es el pueblo, como ente abstracto, o por el contrario el sujeto que recibirá el acta de concejal o de diputado. O incluso las formaciones que, en aras de la unidad, salvan su existencia electoral o mejoran sus ingresos económicos. De la misma forma que puede negarse la Unidad Popular exactamente por las mismas razones. Tanto da. A estas últimas posibilidades solemos llamarlas tacticismo, es decir, una toma de decisiones empujadas no por convicciones sino por razones de índole no esencialmente política.
Pero, en ausencia del siempre bochornoso tacticismo, ¿quién se beneficia de la Unidad Popular? A mi juicio, la gente corriente y sencilla. Los de abajo, la base explotada de un sistema político y económico diseñado para el saqueo y el expolio. Quienes organizándose políticamente pueden evitar la consolidación de un orden social regresivo dirigido por una minoría social. Es decir, quienes tienen en su mano evitar la consolidación del neoliberalismo como proyecto económico, social y civilizatorio. Sin Unidad Popular, sin mareas y sin candidaturas populares, el capitalismo se reajustará sobre la base de nuevas y dolorosas medidas contra la gente y el medio ambiente. No hace falta mirar al horizonte puesto que ya está sucediendo tal reajuste, entrando en un escenario de precariedad estructural. Esos son los retos ante los que la Unidad Popular es la respuesta. Así las cosas, la Unidad es necesaria no para las formaciones políticas y sus miembros, como maquinarias burocráticas o burócratas, sino para la gente y sus aspiraciones de vivir bien.
En tercer lugar, la Unidad Popular tiene objetivos políticos y no meramente electorales. Es decir, si hay que frenar al neoliberalismo y, además, construir otro mundo necesario y posible, necesitamos entender que no vale con aspiraciones mediocres -tanto electorales como no electorales. Dicho de otro modo, la Unidad Popular no aspira a conquistar el 20% del electorado sino a representar a la mayoría social y ser instrumento de cambio real. Eso significa que un 5%, 10% o 20% es siempre insuficiente. Del mismo modo que es contraproducente convertir lo que es un movimiento político y social en una maquinaria electoral. Estas son las críticas que siempre, desde mi militancia más activa, he realizado sin descanso a la deriva institucionalizada de IU.
Así las cosas la Unidad Popular se define en torno a un marco político-programático del que se está hablando muy poco. ¿Cómo van a poder resistir las candidaturas de unidad popular la reacción del poder económico? ¿qué tipo de coordinación popular necesitamos para desarrollar nuestros proyectos rupturistas? ¿cuál es la política de alianzas de una fuerza rupturista en un marco como el actual? ¿con qué cuadros y personas con preparación se cuenta para todo el proyecto? Todas estas preguntas, que son las verdaderamente cruciales, están demasiado abandonadas en beneficio de los cálculos electoralistas.
En cuarto lugar, la Unidad Popular ha de construirse desde abajo y de forma participativa. No podría ser de otra forma si hablamos de movimientos de democracia radical. Ahí los ecos muy actuales del 15-M, pero también de la Comuna de Paris. Sin embargo, los diseños concretos de los mecanismos pueden variar en función de contextos y realidades políticas. Lo que sí que no cabe es la vieja idea del “Frente Único por la Base”, que traducido al lenguaje coloquial es algo así como “la unidad popular soy yo”. Esa desastrosa idea fue dominante en los partidos comunistas de los años veinte y treinta, hasta que el fracaso estrepitoso hizo cambiar de estrategia. En España fue Bullejos quien, como secretario general del PCE, mantuvo hasta 1932 una posición dogmática y sectaria para impedir negociaciones con otras fuerzas políticas. Para Bullejos el PCE era en sí mismo la Unidad Popular. El fracaso de las izquierdas en las elecciones de 1933 –sólo un diputado por el PCE, y además en heterodoxa candidatura de unidad malagueña- catalizó los cambios y ya en 1936 cristalizó el Frente Popular. Al fin y al cabo, la Unidad Popular se construye desde la autonomía de todos los participantes y los socialistas no iban a entrar en la “Unidad Popular” del PCE bajo los aparatos del propio PCE.
Ahora bien, ¿por qué he querido hacer estas aclaraciones? Me parecía honesto señalar que los retos ante los que nos enfrentamos son tan grandes que requieren de la generosidad, el trabajo y el ánimo de todos nosotros. Y que eso comienza con hacer análisis adecuados y, en la medida de lo posible, desprovistos de juicios preestablecidos.
Para mí Ahora Madrid, Zaragoza en Común, la Marea Atlántica o Barcelona en comú sí son constataciones de que la Unidad Popular es el instrumento necesario. Y creo eso mismo porque han logrado romper el juego tradicional del bipartidismo, responsable político de la situación actual y del giro neoliberal. Me importa bien poco que las candidaturas de Unidad Popular hayan sacado más o menos votos que las de Podemos o IU en solitario. No me parece ese el debate.
Lo que me preocupa es que en las autonómicas no haya existido esa ruptura y que ninguna fuerza contestataria haya superado el 14% de votos de media. Pues ese voto político es el que puede trasladarse fácilmente a unas elecciones generales. Significativamente supondría abrir la puerta a un parlamento más plural pero también a un gobierno igualmente comprometido con la oligarquía y sus intereses. No obstante, me interesa, y mucho, lugares donde la suma generosa de esfuerzos ha irrumpido en el escenario o directamente ha roto el dominio del bipartidismo. Y eso ha ocurrido en bastantes municipios a través de las candidaturas de unidad popular. Pues es allí donde me parece que se ha interiorizado gran parte de las ideas anteriores, y donde muy especialmente se han superado los patriotismos de siglas por el patriotismo de clase, fracción de clase o como cada uno quiera llamar a las subjetividades compartidas que nacen de condiciones materiales compartidas.
Pienso, en consecuencia, que trabajar en esta idea de Unidad Popular de cara a unas elecciones generales puede romper la perversa dinámica actual –que es económica antes que política. Ello implica asumir que existirán muchas dificultades, enormes quizás, pero es que no hay alternativa si no queremos ver en unos años todos nuestros sueños carbonizados. Si no se consigue, efectivamente muchas organizaciones con las que la gente sencilla se siente por lo general muy bien representada seremos competidores electorales. Los resultados serán mejores o peores para cada una de las organizaciones, y mucho tiempo falta para definir esos espacios en liza, pero me temo que serán malos sin duda para la población en general. Una oportunidad histórica que podría perderse y de la que nos lamentaríamos enormemente en el futuro.
Lo hemos dicho otras veces: no nos jugamos las próximas elecciones sino las próximas generaciones. Y estar a la altura pasa, a mi juicio, por pensar políticamente. No es cuestión de sustituir una maquinaria electoral por otra o unos concejales por otros. Se trata de Política con mayúsculas. La que nos afecta a nuestras vidas sencillas.


lunes, 1 de junio de 2015

Los renglones torcidos de la (necesaria) unidad popular. Una reflexión desde la militancia en el PCA e IULVCA

José Manuel Luque
Secretario Político del Comité Local “Cayetano Bolívar” del PCA de Málaga
La unidad popular no suma, multiplica (electoralmente) y la división resta a todos.
El resultado de las pasadas elecciones municipales ha marcado las posibilidades y límites de las alternativas al régimen.
En primer lugar, aunque dañados, los partidos claramente alineados con el sistema continúan ostentando una clara supremacía. Incluso en las grandes ciudades donde va a ser posible alcanzar la alcaldía por las candidaturas de unidad popular, PP, PSOE, CIU y Cs siguen sumando mayoría.
Hay un deslizamiento de la tendencia electoral a la sustitución de los gobiernos del PP. El PSOE solo consigue levantar resultados en situaciones de falta de alternativa unitaria, en algunos casos ni eso. Las candidaturas de Unidad Popular, dando igual su forma (partidos instrumentales, coaliciones, casi ninguna agrupación de electorales), han logrado arrebatar el gobierno al PP en lugares tan significativos como Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña o Compostela.
Los resultados de Ahora Madrid, comparados con los de Podemos e IUCM por separado en las autonómicas muestran la capacidad de arrastre de estas candidaturas: Ahora Madrid obtiene un 31,85% para el Ayuntamiento mientras Podemos (17,77%) e IUCM (4,14%) no suman más que un 21,87 en las elecciones a la Comunidad de Madrid.
Los resultados de las grandes ciudades andaluzas, en los que no concluyó ningún proceso unitario son significativos: las candidaturas impulsadas por Podemos obtienen un resultado, inferior (en general bastante inferior) al de Podemos en las autonómicas; las candidaturas de, o auspiciadas por, Izquierda Unida suben ligeramente, todas menos una.. La consecuencia ha sido que el PSOE se ha visto reconocido como la candidatura que podía desalojar al PP.
La gente primero?
El resultado ha sido que Almería, Granada, Jaén y Málaga continuarán gobernadas por el PP y el resto, menos Cádiz, puede tener alcalde socialista. Candidaturas de Unidad Popular, sin duda, hubieran desalojado al PP de más lugares y podrían haber alcanzado la Alcaldía en la mayoría de ellas.
Creo que esto merece una autocrítica por parte de todos lo sectores que pusimos en marcha procesos de confluencia (en general ganemos) que no fuimos capaces de culminar. Una autocrítica severa, porque a la luz de los resultados no es cierto que la gente fuese lo primero. La situación de emergencia social que vive buena parte de la población, el 42,3% de andaluces que viven en riesgo de exclusión, van a tener que esperar otros cuatro años para tener ayuntamientos centrados en asegurar suministros básicos y potenciar la creación de empleo.
Podemos envió directrices precisas para no prosperaran los ganemos y aprobó en su Consejo Ciudadano Estatal este desacuerdo explicito, y le fue fácil encontrar aliados suficientes para fraguar estas rupturas.
De otra parte la posición de IULVCA ha sido la siguiente: en algunos lugares no ha habido voluntad de confluencia, en otros la misma ha tenido como límite la línea roja marcada en su momento (y traspasada después, fuera de Andalucía) por sus direcciones andaluza y federal: forma jurídica de coalición electoral. Esta línea roja ha sido usada para forzar rupturas en muchos lugares. Finalmente pocos han sido los lugares donde se han presentado las agrupaciones de electores que justificaban las divisiones. Esto es debido a dos motivos: a la escasa participación ciudadana en los procesos y a su mero papel instrumental para justificar las divisiones.
El resultado global de IULVA en Andalucía ha sido más que aceptable, situándose como tercera fuerza, muy por delante del resto, con 423,172 votos (11,02%), 1.064 concejales, 48 mayorías absolutas, 21 relativas (entre 80 y 90 alcaldías, según los acuerdos que se alcancen). Sin IU Andalucía no hay alternativa al PP y al PSOE.
En estas elecciones autonómicas y municipales han caído dos premisas de la estrategia de Podemos que debieran hacerles reflexionar:
-  la apuesta capaz de ganar al bipartidismo no es el partido único atrapalotodo sino las candidaturas de unidad popular, plurales y diversas confluyendo en torno a un programa alternativo.
 - La identidad izquierda/derecha sigue siendo la central en la conformación del voto. En cualquier alternativa real que se postule la misma no puede obviarse.
En noviembre o hay Unidad Popular para ganar o gana el bipartidismo
Un fantasma recorre España, es el fantasma de la Unidad Popular. Bases de Podemos, Izquierda Unida, activistas sociales, ciudadanos y ciudadanas ilusionados ante la posibilidad de echar al PP y que no sea sustituido por poco más de los mismo, están reclamando la generalización de las experiencias unitarias que han resultado ganadoras en estos comicios.
El triunfo de esta opción no parece cercano, en este momento, son numerosos los que de uno y otro lado se muestran reacios a la convergencia electoral.
Alberto Garzón, candidato a la presidencia por Izquierda Unida por un nuevo pais ha llamado a la unidad para ganar las elecciones de otoño. Pablo Iglesias ha soltado cuerda solo en Cataluña y acusa a Garzón de pretender una tabla de salvación. No creo que Pablo haya querido decir, ni piense que es más importante jugar al hundimiento de IU a costa de otros cuatros años de gobierno popular. Sinceramente no lo creo, supongo que se continúa sin leer bien las recientes elecciones. Las evidencias son tozudas y a los electores les importa poco si se constituye una agrupación de electorales, un partido instrumental o una sopa de siglas, lo que quieren es unidad y capacidad de ser alternativa
En el seno de Izquierda Unida aún debe consolidarse la apuesta por la Unidad. Un porcentaje importante de la organización y de la dirección tienen importantes reservas. El centro del huracán se ha situado en Madrid donde un sector de IUCM y el Partido Comunista de Madrid han apoyado la candidatura de Ahora Madrid y la dirección de la federación madrileña ha presentado una candidatura que no ha sido reconocida por la dirección federal.
En Madrid se ha constituido la "extraña alianza" en torno a la preservación de la identidad de IU. Extraña en cuanto concurren dos ideas muy opuestas. El grueso de este sector está constituido por aquellos que no están por la ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente (Izquierda Abierta, la alargada sombra de Ángel Pérez y las tarjetas "black", un sector de la dirección confederal de CC.OO y la vieja guardia constitucionalista del PCE). Pero a ellos se une un grupo de honrados militantes comunistas preocupados por la pérdida de valores y proyecto transformador de los procesos de unidad. Como respuesta ante esa preocupación hacen bandera de la preservación electoral de los símbolos. Esta conclusión, a mi entender, aparte de inapropiada, resulta profundamente antimarxista. Se sitúa, no ya la ideología sino, la simbología de la misma en el centro. Ahora bien, la preocupación que motiva esta reacción debe de tenerse muy cuenta y constituye, también, mis reservas y advertencias acerca de los contenidos de los procesos electorales de unidad popular.
La conformación de confluencias sobre la estrategia de "atrapalotodo" de Podemos no es asumible. El "ninismo" de ni explotadores ni explotados, ni republicanos ni monárquicos, reducir todo a un falso la buena gente y una nebulosa casta no hace sino dilapidar la toma de conciencia que importantes sectores de la población han adquirido en estos años de movilización, y tirar el 15M por la ventana, Aparte de demostrarse que esa línea no es alternativa viable electoral, aunque lo fuese, hipotecaría la capacidad real de transformación de un futuro gobierno alternativo. El Gobierno no es el poder y sin poder popular el gobierno no puede transformar.
En resumen, la posibilidad de sustituir al Partido Popular o su alternancia con el PSOE pasa por priorizar desde todos y todas las necesidades de la gente sobre sus intereses corporativos, y precisa de construir una convergencia que haga de la pluralidad virtud. Pero, fundamentalmente, debe tener muy claro que sin recuperar la movilización e incrementar la participación real de la ciudadanía no habrá cambio real.
No va ser fácil pero tenemos que poner todo por ello porque es una necesidad de la gente.

El Partico Comunista de España ante los retos políticos del momento actual. Declaración del Comité Ejecutivo del PCE de 31 de mayo del 2015

Desde nuestra responsabilidad tenemos que ser conscientes de que nos encontramos en momentos complicados para el conjunto de la izquierda y de que para afrontarlos tenemos que partir de una lectura adecuada de los resultados de las últimas elecciones autonómicas y municipales en el contexto de la realidad social y política que vivimos, en este sentido, una primera valoración de los resultados nos indica que, de forma general, las candidaturas de unidad social y política han estado en condiciones de disputar la hegemonía electoral al bipartidismo, en la medida que han referenciado los deseos de cambio de una gran parte de la mayoría social trabajadora afectada por la crisis.
Es histórico que un número significativo de capitales y ciudades importantes vayan a estar gobernadas por espacios alternativos unitarios, empezando por Madrid y Barcelona e incluyendo Zaragoza, La Coruña, Santiago de Compostela o Zamora. Por el contrario donde la constitución de estos espacios ha fracasado el bipartidismo mantiene su hegemonía.
Por lo tanto se constata en primer lugar que es posible derrotar electoralmente al bipartidismo en las próximas elecciones generales, en la medida que se consiga generar un espacio de unidad que referencie en el imaginario de quienes sufren la crisis, la posibilidad de una ruptura con la situación actual, que les permita recuperar derechos y libertades y permita una salida social y democrática de la crisis.
Por ello el Partido Comunista lanza el reto a todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales y ciudadanas a configurar ese espacio, este es el mensaje central de esta parte del Informe, y este debe ser el mensaje que salga de este Comité Ejecutivo si estamos de acuerdo el análisis que se plantea.
Por nuestra parte, nos comprometemos a contribuir a ello, desde nuestras propias elaboraciones y en el marco de una Izquierda Unida, que ahora más que nunca tiene la responsabilidad de ser un agente activo en el desarrollo de un proceso constituyente para todo el Estado.
Nuestra apuesta es firme por la ruptura democrática y por la transformación total que requiere nuestro sistema, una vez que la actual Constitución de 1978 está completamente superada, e incluso se convierte en un problema como se ha demostrado con la sentencia del T. Constitucional en relación con el Decreto Andaluz sobre el fin social de la vivienda.
Por lo tanto es el momento de construir Unidad Popular en su concepto más amplio, el que junto a la pata electoral, fortalezca otra pata, sustentada en la lucha social unitaria, la que se confronta de forma unitaria contra los desahucios, la que mueve a las mareas, la que se moviliza contra el TTIP, la que defiende sus derechos en las huelgas y conflictos laborales. Una Unidad Popular trasversal a todas las fuerzas políticas, sociales o sindicales.
Es importante ser conscientes de que los gobiernos alternativos que pueden darse en ciudades como Barcelona o Madrid, si no consolidan una importante apoyo popular tendrán muy difícil dar respuesta a las ilusiones que han generado, lo que podría provocar una frustración que abra la puerta a la derecha más extrema o al propio fascismo.
Nuestras referencias para este debate, debatidas y aprobadas por amplia mayoría, se centran en una salida social, anticapitalista, democrática y antipatriarcal de la crisis, y el instrumento una política de alianzas (políticas y sociales), que se plasmen en espacios de unitarios que permitan avanzar en la configuración de un Bloque Social y Político de carácter alternativo que desarrolle la salida social a la crisis desde una propuesta constituyente y desde los perfiles propios de un fuerza rupturista, es decir construir Unidad Popular en su sentido mas amplio.
Nos encontramos en un momento en el que los grupos políticos y sociales, al servicio del capital financiero tratan de llevar a cabo un proceso (de) constituyente que consolide un nuevo modelo de relaciones sociales, institucionales y laborales, es decir, una nueva forma de vivir para que como decíamos, toda la riqueza del país siga al servicio del mantenimiento y aumento de la tasa de ganancia del capital transnacional, comenzando por garantizar constitucionalmente el pago de la deuda, como condición imprescindible para sostener el actual momento del sistema económico capitalista.
En este nuevo modelo:
- Los derechos a la vivienda, al trabajo, a la sanidad universal y gratuita y a la educación desaparecen como tales y los últimos se administran en base a su rentabilidad económica olvidando cualquier fin social.
- Los servicios públicos se mercantilizan, son transformados en oportunidades de negocios con el objetivo de liberalizar todo lo posible.
- Se desregular las relaciones laborales para asegurar el máximo beneficio del capital, poniendo la economía al servicio de la rentabilidad especulativa (competitividad).
- Se debilitan y se tratan de desarticulan los partidos y los sindicatos, como instrumentos básicos del sistema social e institucional.
- Se provoca un retroceso en los derechos de las mujeres no sólo en cuestiones derivadas de la crisis económica, sino desde el punto de vista ideológico, recuperando los valores más reaccionarios del sistema patriarcal de reproducción de la ideología.
- Se expulsa del país a la juventud mejor formada y por tanto más reivindicativa.
- Se produce una recentralización del Estado de las Autonomías.
- Se acentúa la explotación de los recursos naturales y se intensifica la mercantilización de la vida.
Es decir, las fuerzas del sistema tienen un proyecto de futuro, tienen su propuesta de nuevo modelo de País, que desarrollan aprovechando la crisis, para institucionalizar un cambio constitucional que consolide los cambios realizados, se trata de culminar una nueva transición que recomponga el régimen, eso sí, sin cuestionar las bases del sistema.
Por ello, frente a esta realidad, en este momento, es prioritario construir una alternativa programática, social y electoral, lo más amplia y unitaria posible, Una alternativa que confronte y derrote social y políticamente el intento de recomposición del sistema. Una alternativa democrática, federal, social, feminista, ecologista, con amplia base popular que gane la batalla político-ideológica al plan antidemocrático, centralista, reaccionario y patriarcal, del nuevo régimen, esto significa en este momento, construir Unidad Popular.
Frente a unas fuerzas del sistema que pretenden realizar una reforma parcial de la Constitución para consolidar las reformas anti-sociales, autoritarias y patriarcales de los últimos Gobiernos e institucionalizar un nuevo sistema social, político e institucional, con reforma electoral incluida, debemos plantear que tanto el PCE, como IU se impliquen de forma clara abierta y solemne en ayudar a configurar una propuesta de Convergencia Social, Política y Electoral, que construya Unidad Popular.
Una propuesta que, respetando espacios sociales, políticos, ciudadanos y de activismo social, trabaje por un acuerdo básico que permita configurar una Alternativa de Ruptura Constituyente para la construcción de un nuevo Modelo de Sociedad (País), una Convergencia que se organice de una forma participativa, plural y abierta y que busque una concreción electoral que confronte en las próximas elecciones generales, de forma unitaria, frente a los partidos del sistema, con posibilidades reales de ganar,, el objetivo es claro, romper los candados del actual marco constitucional y forzar un proceso social e institucional que devuelva a la ciudadanía los derechos laborales y sociales robados durante estos años, un marco institucional que dé garantía de poder ejercer el derecho a decidir en todos los sentidos de la vida a las personas y los pueblos del Estado y que sitúe la gestión de la economía y de los recursos naturales en función del ser humano.
En función de estos objetivos debemos proponer que desde Izquierda Unida se trabaje para la construcción de unidad popular en el sentido antes señalado, ya que sólo la unidad de las fuerzas que están por una salida social de la crisis en el marco de un proceso constituyente de ruptura democrática, en espacios, sociales y políticos, de amplia base popular podrá derrotar a las políticas de derechas que ha puesto en marcha en nuestro país la élite económica y política.
Nos estamos jugando el nuevo orden económico, social e institucional en el que vivirán las próximas generaciones y no podemos permitir que el neoliberalismo se apuntale y se consolide por décadas en nuestro país, menos aún si está en mano de las izquierdas impedirlo.
Para ello, es fundamental situar como objetivo fundamental de IU la movilización social y política como instrumento para conquistar un futuro de justicia social y libertad en el marco de un nuevo modelo de país. Hay que demostrar que, para recuperar la sanidad, educación, vivienda, para conseguir que en un país desarrollado a nadie le falte lo más básico para vivir, es imprescindible romper con el actual estado de cosas transformar el país y recuperar la riqueza y la dignidad que nos roba el bipartidismo monárquico.
En este marco político tenemos la responsabilidad de que la candidatura de Alberto Garzón a la presidencia del gobierno de España, y el discurso político que se construye en torno a la defensa de un Nuevo Proyecto de País creen un polo de ilusión dentro y fuera de nuestra organización y sirvan para contribuir a la construcción de una Alternativa Ganadora en el horizonte de las elecciones generales del 2015, alternativa que sea la cristalización del nuevo proyecto de país y que dé continuidad a los procesos de convergencia que se han dado en las elecciones municipales de este 24 de mayo.
Por lo tanto, en función del debate dos conclusiones:
Una primera conclusión debe ser dar prioridad absoluta a la activación de la lucha social, conseguir que la política antisocial y autoritaria del Gobierno tenga una respuesta en la calle, que el sistema no consiga imponer una paz social, para ello tenemos que volcar a nuestra militancia en la lucha social, dando fuerza a todas las movilizaciones sociales y sindicales convocadas para este año. En cada ámbito de nuestra organización se debe discutir cómo acometer con éxito las movilizaciones previstas para otoño en el marco de la convocatoria de las Marchas. No podemos esperar a que tal o cual sindicato o colectivo nos convoque, debemos tomar la iniciativa y en cada localidad, centro de estudios o trabajo convocar reuniones para discutir cómo hacemos de esta movilización de otoño una acción de lucha social contra el actual estado de cosas que condena a la mayoría a sufrir las consecuencias de la crisis.
La segunda conclusión que debemos extraer es que, debemos situarnos a la ofensiva en la política de Convergencia, que debe tomar el sentido de construcción de Unidad Popular, para ello es fundamental que el PCE sea percibido como un instrumento útil para conseguir una transformación social de la realidad desde la izquierda, y hacerlo..... desde el fortalecimiento de la organización, desde nuestro discurso político, desde lo colectivo, en función de esa política de convergencia que acumule fuerzas. No nos vale en estos momentos el repliegue en una enquistada posición defensiva de la organización ante los ataques del exterior y del interior, sino al contrario debemos asumir la dificultad de la situación, la falta de certezas y pasar a la ofensiva.